Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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42. Cuéntame otro

Mami hace magia sin usar varita. Cuando esos hombres malos tiran bombas desde los aviones, nos lleva a mi hermanito y a mí a un escondite secreto. Debemos bajar muchas escaleras y está oscuro, pero allí nos sentimos a salvo. Según dice, lo máximo que se oye es el eco sordo de las explosiones.
Si algún día la encuentro llorando porque recuerda a papá, enseguida seca sus lágrimas, me colma de besos y jugamos a nuestro juego favorito: piedra, papel o tijera.
A veces, después de escucharla hablar en la escalera con los vecinos, trae dos platos de sopa para que comamos caliente.

Aunque hace poco viajó al Cielo a reunirse con papi, por las noches me cuenta cuentos preciosos. El señor de bata blanca del hospicio dice que todo es fruto de mi desbordante imaginación. Mentira… Yo solamente anoto en la libreta las cosas que mamita me dicta.

El tiempo pasa. Ahora mismo estoy firmando ejemplares de la colección de cuentos que escribí en la niñez. Un éxito de ventas. Dani (mi hermano pequeño) acaba de confesar que, tras marcharse mamá, una bolita luminosa entraba cada madrugada en aquel frío dormitorio mientras descansábamos. ¿Acaso no existen las hadas madrinas?

18 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola, María José.
    Un texto muy bueno el tuyo, en lo formal y en lo sustancial. Un texto apropiado acaso para las fiestas que se avecinan: un cuento de Navidad. Los horrores de la guerra, la hambruna, y la orfandad, que tantas veces acarrea lo bélico, se ven salvados por el amor de una madre hacia sus hijos que se prolonga post mortem, con esa magia que solo son capaces las madres de promover y desempeñar. No hay mejor hada madrina que una buena madre, ella conseguirá lo imposible, lo que no obliga, convertir la magia en realidad tangible. De manera que los niños, y otros ya menos niños, piden que les cuente otro cuento, que haga otro milagro como el del éxito literario del mayor y los borbollones luminosos del más pequeño. Mi más muy enhorabuena y un beso inmenso.

    1. María José Sánchez

      Hola, Eduardo. Millones de gracias por tu comentario. Eres muy generoso a la hora de reseñar los textos y ello te hace grande. Intuyo que estoy tratando con una bellísima persona; nada más por eso vale la pena escribir aquí (sin desmerecer a los demás, todos gente maravillosa). Efectivamente, he querido que salga una especie de cuentecillo navideño. Si he conseguido inspirarte un poco de ternura, me doy por satisfecha. Objetivo conseguido.
      Los niños, los más débiles, sufren las consecuencias de las maldades de los adultos. Es una triste realidad que está siempre presente. Y claro, las peores maldades: las guerras. Dios nos libre.
      Besitos con mucho cariño, Eduardo.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Nos dejas un verdadero cuento; su lectura nos hace soñar e, incluso, sentirnos al ladito de esos personajes en sus desventuras. Y el recuerdo y el cariño de la madre, siempre ahí; aunque ya no esté. De eso, por desgracia, muchos sabemos algo. El tiempo nos hace olvidar muchas cosas de los que nos faltan, pero otras las acentúa, aunque solo sea en nuestra imaginación. Pues nada, cuéntanos otro…, aunque me temo que tendremos que esperar al siguiente bimestre. Me ha gustado mucho. Enhorabuena, María José. Suerte y un beso.

    1. María José Sánchez

      Hola, Jesús. Es una gozada leerte. Tus comentarios siempre me infunden ánimo e ilusión, especialmente ahora que estoy pasando por un momento emocional muy delicado. Por este motivo, no estoy a pleno rendimiento ni a la hora de escribir cositas ni a la hora de comentar en páginas como esta. Espero que me disculpéis.
      Como siempre, el tema sentimiento y tocar la fibra sensible me tira bastante. Quizá porque me gusta disfrutarlo en los textos ajenos. Con un trasfondo bélico, he querido recrear la historia de tres seres inocentes a quienes separa la sinrazón de una guerra. Pero el amor es eterno, jamás morirá. Es la base de todo.
      Muchísimas gracias, Jesús. Un beso enorme.

  3. Martín Zurita

    Hola, maría José.
    No creas, tengo mis cosillas: los que me conocen bien lo saben; pero bueno, eso sí, trato de ser buena persona hasta donde me alcance, el mayor tiempo posible, vaya.
    De lo que puedes estar segura es de que el tuyo no es un cuentecillo sino un relatazo. Por su andamiaje (que diría Manuel Bocanegra)perfectamente armado. Por el sostén de la peripecia, creciente en tensión dramática para aflojar al final y mostrarse del todo benevolente.
    Una prueba más y no menor: A mi hijo Edu le ha maravillado el texto tanto o más que a mí. Su crudeza, su ternura y su musicalidad.
    Otro beso inmenso.

  4. María José Sánchez

    Hola de nuevo, Eduardo. La perfección no existe y si existiera aburriría. Pero estoy segura de que eres buena gente hasta en los momentos en los que “tus cosillas” afloran. Edu tiene un padrazo. De mi parte le puedes decir que intentaré escribir cosas a las que él pueda dar el visto bueno. También le das las gracias por opinar tan favorablemente de “Cuéntame otro”, mi pequeño granito de arena para ENTC.
    Te digo lo que a Jesús, poquito a poco os iré leyendo. Momentos duros que se presentan en la vida, para los cuales nunca se está preparado, son los intento sobrellevar.
    Nube de besitos para mi Edu. Para su papá, igual.

  5. Salvador Esteve

    Un cuento que irradia ternura y emoción, a la vez que nos transmite el poder de la magia y el amor. Enhorabuena, María José. Abrazos y suerte.

    1. María José Sánchez

      Claro que sí, magia y amor; se puede resumir en eso. El amor remueve siempre todo lo preciso para conseguir una sonrisa del ser querido, incluso desde otra dimensión.
      Muchos besitos para ti, Salvador. Y mil gracias por leerme.

  6. Laura Reinón López

    Hola, María José. Me ha encantado tu relato y cómo lo cuentas, desde los ojos de una nña que, a pesar de los horrores que la rodean, todavía es capaz de creer en la magia. Y no hay hada madrina mejor que una madre. Y lo sé por experiencia… Cuando yo era pequeña mi madre me dejaba casi cada tarde al volver del cole un regalito escondido en el armario, podía ser una chuchería, un lapiz… Y yo pensaba de verdad que había sido mi hada madrina. Ahora que ya no está echo muchísimo de menos su magia y cómo conseguía hacer desaparecer, sin varita y sin nada, cualquier problema que me afligiera. Por eso tu relato me ha emocionado tanto. Y no solo por eso, porque también está muy bien escrito, con esa elipsis final que demuestra que, a pesar de las contrariedades de la vida, la magia existe.
    Un fuerte abrazo y gracias.

  7. María José Sánchez

    Hola, Laura. Muchas gracias por leerme y comentar. La magia, como tú bien dices, puede consistir en solucionar problemas. Las madres saben mucho de eso, por no decir que son expertas. Yo tampoco tengo a la mía y me pasa igual que a ti, la recuerdo a diario. Era, sin duda, la persona a la que más he querido, quiero y querré.
    Me ha encantado eso que me cuentas de que la tuya te escondía regalos. Debió ser una mujer extraordinaria. Nos hacen tanta falta…
    Lo dicho, guapetona, muy agradecida por tus preciosas palabras hacia mi humilde relato.
    Besitos.

  8. Isabel

    Qué bonito!!!, deja una mezcla de tristeza por tantas pérdidas y de dulzura de ver cómo una madre se las apaña para contar cuentos SIEMPRE.

    ¡FELIZ AÑO!

    1. María José Sánchez

      Hola, Isabel. Muchas gracias por leerme y por tu calificativo para mi relato. Siempre me llenan de inmensa alegría las generosas palabras de l@s compañer@s. He querido escribir algo que toque un poquito el corazón, a través de un niñito huérfano que relata su dura vida. FELIZ AÑO también para ti.
      ¡Besitos!

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