Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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71. De paraguas a cuadros (Blanca Oteiza)

Adela tiene una paragüería. Ella sabe algo de paraguas y mucho sobre nubes. Diferencia todos los tipos de nubes habidos y por haber que existen en el cielo: las que traen lluvia, las que asustan, las que adornan, las viajeras, las perdidas, las que acompañan al amanecer, las que despiden al día, las solitarias, las dispersas, las de algodón y las de mentira. Encuentra distintos colores en ellas, no sólo son blancas o grises; también pueden ser azuladas, rosáceas, amarillentas, anaranjadas o rojizas. Se la puede ver a través de la amplia cristalera de su negocio con sus pinceles atrapando las nubes que pasan por delante de su calle. Hace meses que no llueve, así que tiene mucho tiempo para dedicarse a ellas. Las pinturas van ocupando el hueco de los paraguas que aguardan a la lluvia en la trastienda cada vez más llena. La mujer es feliz entre lienzos, no le importa no tener clientela.
Hoy es un gran día en el pueblo, no sólo por ser una tarde lluviosa de finales del otoño. En breve se inaugura la galería de arte donde unos viejos paraguas adornan la fachada; el cielo ha bajado para quedarse en su interior.

13 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Me parece muy entrañable tu texto, Blanca. Además, pareces tener el don de la oportunidad, al hablarnos de esa tarde lluviosa. Pienso que en la actualidad, y no solo por la falta de lluvia, una paragüería, lamentablemente, es un negocio ruinoso. No me extraña que la pobre mujer se tenga que dedicar a catalogar nubes. Menos mal que de la necesidad parece haber sabido hacer virtud, pintándolas. Sin bromas, me ha gustado. Suerte y un abrazo.

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Jesús por tu comentario.
      Por aquí aún no ha llegado la lluvia, a ver si lo hace pronto!
      A veces en la vida las oportunidades de hacer lo que a uno le gusta no se dan fácilmente, pero a la mujer de mi historia, al final su pasión por las nubes y por la pintura la hacen cambiar de profesión. Además creo que será más feliz con la galería de arte que con la paragüeria.
      Un abrazo

  2. Martín Zurita

    Hola, Blanca.
    Me gusta cómo juegas con el título para introducirnos en el texto (podríamos estar ante un paraguas a cuadros escoceses, un paraguas a lo Burberry, jajajá, pero va a ser que no pues el alcance es más largo). Y me encanta el catálogo de nubes con que te despachas, con inmejorable lucimiento, desde luego, porque entronca con la verdad última del texto: esta mujer ha conseguido, en vida, su cielo (el hogar de las nubes), su cielo particular, y mira que eso es difícil. Pues con cambiar de profesión, hope, zas, eureka. Un texto redondo, según mi leal saber y entender. También por la manera en que está escrito. Es un relato, según lo leo, según se va leyendo, que llega, que transmite. Por ello mi más muy enhorabuena. Con un beso grande, faltaría más.

    1. Blanca Oteiza

      Martín, muchas gracias por tus palabras.
      Me halaga que veas mi relato tan redondo.
      El título como bien dices lo escogí para hacer ese juego de palabras. El cielo que se ha creado con sus lienzos le alegra la vida a la protagonista que aparca los paraguas para apostar por su sueño.
      Un abrazo fuerte y un beso

  3. Dolores Asenjo

    Blanca me gusta tu mucho. Su sencilla originalidad y la positividad que respira. La frase final “el cielo ha bajado para quedarse en su interior” me parece redonda.

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Dolores por tu comentario, me alegro que te haya gustado.
      Después de tantos cuadros de nubes, parece que el cielo está en la sala envolviéndolo todo.
      Un abrazo

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Carmen,
      Poder “atrapar” el cielo para disfrutarlo en el interior es una forma preciosa de crear arte y sentirse viva.
      Un abrazo

    1. Blanca Oteiza

      Gracias Rosy por tus palabras.
      A mí me encantan las nubes, disfruto mirando el cielo y realmente hay infinidad de tipos de nubes, no sólo las de nombre técnico.
      La última frase la pensé bastante para que diera el cierre apropiado al relato.
      Un abrazo

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