Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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84. Demasiado tarde, princesa.

Helen Magnum nació mujer cañón, como todas sus antecesoras. Con un carácter de armas tomar, unas caderas de infarto y los ojos redondos y negros como dos cartuchos.

Aprendió rápido a leer para empaparse de los libros de caballería. Soñaba con ser militar y curtirse en mil batallas; escupir, maldecir y rascarse la entrepierna con fruición tras volarle la tapa de los sesos a cualquier malandrín, pero le obligaron a estudiar urbanidad, puericultura y corte y confección, aptitudes éstas que bien hubiera querido aprender William Wellington, quien nació verdugo por desgracia y por genética, al igual que todos los Wellington de los que se tiene constancia. Heredó éste además, el aspecto enclenque, casi enfermizo  y esa voz dulce y aflautada que todos habían tratado de enrudecer sin éxito al pedir el último deseo al reo.

– Bésame, pidió Helen toda vez fue condenada por adulterio. William supo que el destino había vuelto a ser un maldito canalla, que esa boca disparaba sin mirar, sin pensar, que si él no fuera su verdugo nunca esos labios le hubieran disparado tal proyectil.

Abrió la trampilla y la soga se ciñó con fuerza

21 Respuestas

  1. Ana Fúster

    Hembra de rompe y rasga que se soñó en un tiempo que al parecer no le correspondió, pero que fue fiel a sí misma hasta el último momento. Buenos los apellidos de los personajes, en especial la ironía de ese Wellington. Besos y suerte.

  2. Mª Belén Mateos

    Fantástico relato. Una mujer diez cuyo único fallo fue nacer en un tiempo que no correspondía con su intelecto e inquietud. Un mundo donde tampoco tenía cabida tu otro protagonista. Un final que se siente y hace daño.
    Un beso y suerte guapa.

  3. Esta mujer cañón ha tenido más éxito que mi pobre enclenque de William, que a mí me parece que es un personaje con mucho que contar, pero los perdedores si no tienen un final trágico nunca son atractivos. Pobrecillos…
    Gracias Lorenzo.

  4. Barlon Mrando

    Sí, ya descrición de Helen tá mu bien. La de Guiliam es un pelín chocante: si nace con genétoca de verdugo ¿por qué tiene ese aspecto? Uno se imagina alguien fornido u orondo. Por lo demás mu guena obra. A vez si ties una miaja suerte, hermosa.

    Besísimos.

  5. Muy bien contado y muy cierto que los clichés nos encasillan. Mujeres que serían estupendas fuera del hogar se quedaron atadas a la pata de la cama. Y hombres dulces tuvieron que ser por fuerza desalmados.
    Me ha gustado mucho, sobre todo por el final tan dramático pero ella muere “dando guerra”.
    Feicidades

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