Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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100. DING, DONG, DING

Pedro oía música en todos los sonidos, fuesen agudos, graves, melódicos o chirriantes. La responsable de tal habilidad era su madre que, estando embarazada, ponía música a todas horas. Si era bueno para las plantas, mejor sería para su chiquitín, pensaba.

 

Cuando nació, el paritorio se llenó de notas musicales, porque, al contrario que otros bebés recién nacidos, Pedro no lloraba, sino que cantaba bajito y suave.

 

Su primer sonajero emitía unas notas tan armoniosas que ya no hubo duda: el niño, a la fuerza, sería músico.

 

A su madre, el día que Pedro debutó como director de la orquesta sinfónica de su ciudad, con solo dieciséis años, solo esperar la salida de su hijo al escenario, con cientos de flashes preparados para captar el momento, le hizo olvidar que, durante nueve meses, casi diecisiete años atrás, todo el mundo se reía de ella porque acercaba los auriculares del walkman  a su barriga y no se los colocaba en las orejas.

11 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Mi mujer, en lógico primer lugar, y yo con ella, ha/hemos vivido dos embarazos. Ya con el primero nos agenciamos unos auriculares inalámbricos. Por las noches, después de cenar, cuando más tranquila estaba, se los acoplaba en el vientre. Alguien nos dijo que así recibiría estímulos que le aportarían sensaciones positivas. El mayor toca el violín. Perdona la reseña biográfica, pero no he podido por menos que hacerla al leer tu relato, entretenido y simpático, con cuya protagonista me he identificado y me ha hecho pensar una vez más que, de una forma o de otra, todo lo que hemos sembrado de alguna manera vuelve a nosotros.
    Suerte y un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      No es el caso, Aurora, mi primogénito se llama Marcos, aunque has hecho bien comentarlo, pues casualidades más curiosas se han visto.

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