Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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8. EL QUE ESPERA, DESESPERA

Delante de aquel árbol no había nada que fuera tan grande así que, decepcionado, se encerró en su cuarto. Mientras sus hermanos gritaban y reían él daba vueltas y vueltas a una canica con los ojos fijos en su transparencia. Tantos planes, tantas cábalas, tantas buenas notas y al final nada había servido.
Odiaba esa palabra, crisis, porque estaba siempre en la boca de sus padre. Palabra de la que ya dudaba ¿no sería de nuevo un truco como aquel del coco para que se durmiera sin rechistar?
Esta vez no iba a ser igual, no pensaba conformarse. Se levantó de un salto con lágrimas de rabia en los ojos y lanzó con furia la canica contra la ventana. El cristal se hizo añicos como un vaso de duralex . Los trozos salieron despedidos y el aire frío de diciembre congeló su llanto.
¡Era impresionante! Él, que nunca había roto un plato, era ahora un héroe con determinación capaz de expresar su descontento. Entonces escuchó el claxon impaciente del coche de su padre, podría reconocer esa vuvuzela agónica en cualquier parte.
Se asomó al fin. Su padre, lo llamaba exasperado.
Hijo, acabas de pinchar la rueda de tu bicicleta nueva.

26 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Puedo comprender la ilusión de un niño que desea algo con todas sus fuerzas y no acaba de comprender las razones que se lo impiden, digo que le comprendo porque con los años he aprendido a ser algo más paciente, pero de pequeño lo quería todo y rápido, aunque enseguida viene la vida a ponerte en tu sitio. Quizá hoy día una bicicleta sea un regalo como cualquier otro, pero en mi infancia era un obsequio enorme, una amiga que te acompañaba en tus mejores aventuras. Para Zipi y Zape era el premio máximo al que podían aspirar, por todo ello me parece apropiado el tono de tu relato y el título.
    Un abrazo y suerte, Mercedes

  2. Pues en la mía también, de hecho aprendí a montar en la de una amiga con más recursos. Lo de la crisis no es tan nuevo. Eran más accesibles Zipi y Zape o El trece Rúe del Percebe. Jajaja. Feliz verano Ángel a pie o en bicicleta. Un abrazo.

  3. J u a n P é r e z

    Creo que la línea familiar de tu texto ha hecho de catalizador recordándome que feliz soy, por donde quiera que voy: ¡En efecto! La totalidad e mi existencia, una bicicleta ha sido mi compañera inseparable proporcionándome éxitos, si bien, cuando era pequeño, cubierto de hermanos (¡cinco!) la primera orbea, como en una novela de Dickens, nos la regalo una tía-abuela con dinero para compartir con mi hermano-el siguiente a mí-, porque no estaba el horno par bollos. En fin, buenos recuerdos desde el inicio. ¡Buenos Días Dª M e r c e d e s ! J u a n ” E l D o m a d o r D e B i c i c l e t a s “

  4. Towanda

    Hola, Mercedes.

    Tu protagonista es un poco como soy yo: impaciente. Me quedo con la moraleja de tu relato y prometo aplicarme la enseñanza que me llevo.
    Un abrazo y suerte.

  5. No especificar que era árbol de navidad me ha llevado por otros derroteros, pensé hasta en suicidios. Luego todo se aclara y el protagonista recibe doble premio, hacerse antisistema y una bici pichada. Suerte a fin de mes.

  6. Lo pensé, no creas Javier, pero luego me dije. ..árbol de Navidad y bicicleta es una evidencia muy obvia, jajaja, vaya frase esta. En fin que decidí dejar que volara vuestra imaginación, la del lector, eso forma parte de este juego apasionante que es plasmar sobre el papel percepciones. Gracias a ti por participar activamente eb él. Feliz tarde.

  7. Mª Belén Mateos

    la impaciencia se vuelve contra él en forma de canica y cristales rotos. Para una vez que decide estallar lo hace en el momento menos propicio. Vaya mala suerte. En fin a reparar la cámara y a rodar con ella.
    Un relato bien llevado y con moraleja.
    Un abrazo y suerte.

  8. Pobre jaja. La bici no estaba dentro si no fuera. Cosas del destino, lo más deseado y estropeado por su impaciencia, sólo una cosa me extraña, que no reciba la reprimenda de los padres por romper la ventana. Creo que si yo hubiera hecho algo así de niña me quedo sin bici y castigada casi de por vida. Pero bueno, la historia es esta, la de la bici. Muy buena Mercedes. Has sabido plasmar muy bien esa mente infantil llena de frustración. Suerte con el relato.

  9. Hola Yashira, la reprimenda llegará pero como somos escritores y podemos crear realidades y sueños, preferí dejar al chico con su sueño cumplido y mañana si acaso que invierta el dinero del regalo de sus abuelos, en ese cristal. Jajaja. Gracias Yashira, feliz noche.

  10. Salvador Esteve

    Mercedes, creo que el protagonista ha aprendido varias cosas: que las promesas, al final, se cumplen, que el esfuerzo tiene siempre recompensa, y, finalmente, que tiene una personalidad irritable (le traerá problemas, jajaja). Muy bueno. Abrazos y feliz verano.

  11. Fíjate Salvador, en medicina tradicional china, se relaciona la ira y la impaciencia con un incorrecto funcionamiento del hígado, asi que para nuestro bien, mejor aprender a ser templados y a mirar con distancia los problemillas. Gracias por dejarme tu opinión y tu sonrisa. Feliz noche que anticipa calor africano.

  12. Javier Palanca

    Bueno, Mercedes, la rabia a veces a de salir por algun lado, y cuando lo hacemos a veces la espichamos, a mi me ha pasado alguna vez y te quedas con cara de tonto.

    Abrazos

  13. Isabel

    Hola Mercedes, qué bonito cuento. Para los niños que fuimos la bicicleta era todo un hito. La primera bici que entró en casa se la trajeron los RRMM a mi hermana mayor. Yo aprendí a montar en ella en los ratos que ella saltaba a la comba, y de pie, porque no llegaba a los pedales sentada. En casa, de niños, sólo hubo dos bicis para 6. Afortunadamente mis hijas no tienen ese problema, desafortunadamente tampoco esa ilusión.
    Besos

  14. Aprendí a montar en la de una amiga que además de bici tenía una fábrica de harina y muchos juguetes. Después de todo fui afortunada y estoy agradecida de haber sido su amiga porque lo pasé genial. Es cierto lo que dices, Isabel, ahora lo triste no es que la bicicleta no sea tuya, lo triste es que los chicos no valoran tantos bienes y oportunidades que tienen y la culpa es…REDOBLE DE TAMBOR..para el triple salto mortal…
    Gracias Isabel, abrazos.

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