Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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106. El testamento de Elías DuPont

Arropado con su andrajoso abrigo, Santiago mira desde la calle las inmensas ventanas de la mansión. Lleva muchos inviernos repitiendo el ritual: observando dentro, imaginando el calor de la chimenea, el aroma a caoba del comedor donde servirán una fastuosa cena antes de las doce. Después vendrán las uvas, y, en seguida, alguien morirá. A Santiago no le sorprende que los DuPont sigan arriesgándose en el juego enfermizo que el viejo Elías DuPont iniciara tras desaparecer luego de su accidente aéreo. Sellado con el inconfundible anillo del patriarca, el testamento estipula que la fortuna entera será para el último sobreviviente de la familia. Sin embargo, el mismo documento también señala que, año con año, cada treinta y uno de diciembre, alguno de los aspirantes debe morir. Dan la primera campanada. En el comedor todos sonríen exultantes y nerviosos. Santiago se gira sobre sus pasos. Las bayas revientan pletóricas en las bocas de los comensales. Santiago camina alejándose de aquel lugar, su cara lleva un dejo amargo. Alguno de los frutos está envenenado, la herencia es enorme, pero la avaricia lo es aún más. Santiago se pierde en el frío de la noche, su peculiar sortija brilla con un mórbido fulgor.

21 Respuestas

  1. Este cuento sencillamente me fascinó, HÉCTOR. No sé si mi interpretación sea acertada, pero se me hace que Santiago, legítimo heredero de la fortuna- de ahí la sortija en su mano-, de algún modo sobrevivió a la ingesta de las uvas envenenadas pero no puede reclamar la herencia porque ya ha sido dado por muerto, por eso su mirada tiene un dejo amargo.

    Vuelvo a felicitarte por el cuento, ha sido un placer leerte.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Héctor

      Hola Mariángeles, me gusta tu interpretación, aunque debo decirte que la la mía es un tanto diferente. De cualquier forma creo que el texto se presta para más de una explicación. Y por último, quizá Santiago sea un mero observador de cómo una familia puede llegar a destruirse por amor al dinero.

      Muchas gracias por leerlo y me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo,
      Héctor

  2. Héctor

    Hola Ana, agradezco tu comentario. Coincido contigo en lo que mencionas respecto a los juegos de azar, y añadiría que veces pareciera que con nuestras decisiones nos jugáramos nuestra propia fortuna.

    Una abrazo y felices fiestas.
    Héctor

  3. Isabel

    Me ha encantado. Yo me imagino que Elías / Santiago no murió en aquel accidente aéreo y contempla año tras año de qué está hecha su sangre. Y tiene curiosidad por saber el final.
    Creo que no le da pena lo que sucede. Él ideó el juego. ¿Con qué fin? ¿Liberararse uno a uno de sus herederos?
    Quizás en el fondo desee que ocurra lo no predecible. Un poco de honestidad en su sangre.
    Intrigante.

    ¡Felices Fiestas!
    Besos

    1. Héctor

      Hola Isabel,
      sin duda has acertado en el quién. Y creo que al personaje más que pena le desagrada comprobar lo que ya sabía de su familia. Quizá por eso mismo ideó el juego macabro al que los somete.

      Muchas gracias por tu comentario y me alegro mucho que te haya gustado.

      Igual para ti ¡Felicidades!
      Héctor

  4. María Jesús Briones

    ¡Cuantas vueltas da la vida, Hector!. Tu narración me parece magistral
    Todas las miserias del hombre, concentradas en un personaje, con brillo de oro.
    Mis felicitaciones para el año que comienza.

    1. Héctor

      Hola María Jesús,

      Un personaje sin duda hastiado. Esto es solo ficción, pero la realidad sin duda es mas terrible.

      Muchas gracias por tus palabras,

      Un saludo,
      Héctor

    1. Héctor

      Hola Juan Antonio,
      Negro el relato sí, como el alma de los personajes. Me alegro que hayas disfrutado el texto, y muchísimas gracias por pasar a comentar, de verdad.

      Feliz 2015 para ti también y éxito (sí, aún más del que ya has tenido)

      Héctor

    1. Héctor

      Hola Manuel,
      gracias por tus palabras tan amables. Qué gusto que hayas disfrutado leyendo el relato que yo disfruté escribiendo, y de pasada armando la estrategia que Santiago habría de emplear.

      Un abrazo, maestro.

      Héctor

    1. Héctor Hernández

      Eva, qué gustazo leerte por acá. Gracias por tu comentario, y me alegra mucho que te haya parecido bueno el relato. A mí el tuyo me encanto. Pero nada, nos leemos por aquí.

      Un abrazo y feliz año,

      Héctor

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