Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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100. El veredicto

Entre el 113 y el 117 no hay nada. El camarote perdido se oculta en algún lugar del buque a donde nadie llega. Los planos disimulan cuando se les consulta sobre la anomalía. En el interior de esa estancia los murmullos aletean ante la comparecencia del libro de bitácora, llamado a testificar. Este, como un títere en una pesadilla, se sorprende contestando maquinalmente a todas las preguntas que se le formulan. Tras su última respuesta la sala se convierte en una jauría de voces. El mazo de la jueza repiquetea insistente hasta lograr detener el tsunami de palabras. Todos miran hacia la mesa ante la que se sienta una noche de mar, vestida con una toga de niebla.

La defensa corre a cargo de un faro irresoluto, mientras la fiscalía, un gran carámbano, se muestra conciso y frío. Tras los alegatos, el jurado se retira a deliberar. La estrella polar, la marea baja, la deriva, el coral y la isla desierta comparten la misma opinión, mientras que la cornamusa, la brújula y el ancla argumentan en contra. Finalmente hay unanimidad: el Titanic es culpable.

Se ejecuta la sentencia y un gran crujido estremece al mundo.

36 Respuestas

  1. Mariángeles Abelli Bonardi

    ¡Qué bueno, BARLON!!! Muy original esa personificación del Titanic como acusado en el banquillo y de los actores del juicio que se le hace: la noche de mar vestida de niebla, el faro irresoluto, el carámbano conciso y frío, en fin… se cuenta la historia del hundimiento del Titanic y a la vez no se cuenta porque también se está contando la del juicio.
    “Entre el 113 y el 117 no hay nada. El camarote perdido se oculta en un lugar del buque a donde nadie llega”… deduzco que el camarote perdido es el 115 pero me faltan el 114 y 116 en la secuencia; evidentemente, hay algo que no llego a captar (mea culpa), pero más allá de eso, “El veredicto” me ha encantado 😉

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Mariángeles Abelli Bonardi

      ¡Mirá que vengo a caer recién ahora, jaja! Ya me di cuenta de por qué no me daban los números de los camarotes, es exactamente igual a la numeración de las calles (calculo que en España es igual que en Argentina): los camarotes pares por un lado, y los impares por el otro: 113, 115, 117, etc.

      Cariños, M.

  2. Ángel Saiz Mora

    Ya se nota que estás al tanto del lenguaje judicial, que casi es como decir de la actualidad política. Tus relatos siempre aportan dos elementos muy valiosos: la originalidad y un lenguaje muy trabajado, con grandes aciertos. El gran carámbano de la Fiscalía ha dictado su sentencia pero este texto no puede dejar a nadie frío.
    Me ha gustado mucho.
    Suerte y un abrazo

    1. Que va, lenguaje judicial, es solo de ver pelis. Lo de la originalidad no te lo voy a negar, es mi gran valor, pero lo del lenguaje trabajado será que lo ves, porque yo no veo nada especial. Que yo toco de oído, Ángel. Muchas gracias, compadre.

      Abracísimos.

  3. La Marca Amarilla

    Muy bien, Barlon!!!
    Me gustan las pelis de juicios… Ah, no! qué es un relato!!! jejeje 😉

    Pues también me gusta, y mucho. Enhorabuena.
    Yo hubiera culpado, como hacía la carta de navegación y el astrolabo, al iceberg … Pero acato la sentencia.

    Un saludo!

    1. Amigo mío, tú ya sabes que toco fatal el violín, pero el día que aprenda a pedir que toquen para mi, te dedicaré un melodía muy melodiosa. Y el astrolabio debe ser un labio cosmonauta.

      Abracísimos microlunáticos.

  4. Este mes me vas a dejar que me ponga trascendente, Sr. Mrando, porque tengo algo serio que decirte: ¡¡¡¡Qué bien escribes!!!! Y una cosa más: si publicaras un libro lo compraría sin ojearlo. Me da igual, de cuentos, un novelón o de recetas de pulpo.
    Una rendida y sincera admiradora.
    (Y juro que no lo conozco de nada)

    1. Tu acabas de llegar de marcha y estás alegre chispeante. Si yo soy naide, mujer. Y ten por seguro que si escribiera un libro sería un verdadero milagro, ya que a vagoneto y palanquín soy un campeón. Lo cierto es que tus palabras, quizás un poco exageradas, son de las que llegan al corazón. Muchísimas gracias, amiga Patricia.

      Besísimos dobles.

    1. A ver si es verdad. Y me lo dice uno que case se lleva la sortija. Como prueba de nuestra amistad te diré que si ganase te descuartizaría y vendería tus órganos (excepto el secsual, que no vale pa ná) para pagarme un fiestón :O)

      Abracísimos.

  5. Esperanza Tirado Jiménez

    Qué punto de vista tan original de contar la historia.
    Otro relato que me ha encantado. Para guardar y leer muchas veces. Y aprender mucho de él.
    Lo veo entre los ganadores de este mes.

    Enhorabuena.

  6. Antonia

    No te los creas Barlon, que luego te viene el bajón.
    Me parece que en algún sitio le falta un punto, o una coma, o un dibujo. No sé, luego lo analizo bien y te digo 😛
    De momento me parece muy bueno.
    Mientras tanto un abrazo.

  7. Bien Brando me gusta la mezcla del juicio y el personal marino y esa idea esencial del titanic de siempre de buscar culpables.
    Bien escrito e interesante a la par que original y entretenido.
    Abrazos y suerte.

  8. Me gusta tu juicio, la elección de los objetos personajes, el ambiente marino, lo original y que no haya músicos. Pobre noche de mar, culpable, y el iceberg de rositas. Qué difícil me lo pones, lo de entrar en el libro de bitácoras, digo.

    1. Si el maestro Javier no pone pegas es que malo de todo no es. Y no te fies, que torres más altas cayeron, verás como aún no entraré en la lista. Son ocurrencias que tiene uno a las que intento darles forma decente. Muchas gracias por pasarte y los comentarios.

      Abracísimos.

  9. Qué bueno Barlon! Me gusta todo: el juicio, los personajes, el frío fiscal y el veredicto final, con crujido incluido. Buenísimo.
    Lo mejor, que hayas prescindido de las personas, ni capitán, ni músicos, ni siquiera un polizón. Me gusta muuuuucho.
    Suerte y abrazos

  10. Ana Fúster

    Coincido con otros compañeros en la gran imaginación y la originalidad, pero me pierdo en el argumento: ¿juzgan al Titanic por haber perdido un camarote, lo encuentran culpable y lo condenan por ello a muerte? Besos y suerte.

  11. Lola Pacheco

    Y fue condenado a morir por impacto iceberg en medio del Atlántico…
    Reconozco que he tenido que releer para situarme, pero una vez abarlonada he disfrutado cada frase. Te ha quedao un relato muy rechulo (por no repetir adjetivo).
    Suerte para este mes, compañero.

  12. Hola, creo que tu camarote del destino está fuera de este mundo, como tus genialidades. Brindo por la gente original como tú que sabe sacar diamantes de las piedras grises.
    Suerte y abrazos candelarios.

  13. Ay, perdón a todos los que no he respondido y muchas gracias por vuestros comentarios. Me acabo de dar cuenta de un terrible error que no se cómo no he podido verlo antes: tenía que haber ponido “cuaderno de bitácora”, por todos los dioses del Olimpo.

    Y muchas gracias, Don Javier, viniendo de ti esas palabras llenan a uno de orgullo.

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