Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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80. EL VIEJO SILENCIO

– ¡Tenemos que salir de aquí!

– Vete tú, si quieres. Yo no pienso irme sin ella.

– Todo esto es absurdo. Ni siquiera la conoces.

– Te equivocas. Cuando la vi paseando en la cubierta, supe que la conocía desde siempre. Que la había esperado toda mi vida.

– Conmovedor. Pero, ¿por qué la estamos buscando en los camarotes? ¿Qué te hace pensar que no ha dejado ya el barco?

– Sigue aquí, lo presiento. No sé, puede que se haya quedado encerrada, o que no sepa encontrar la salida.

– ¿Puede? ¿Puede? Mira, yo no pienso morir aquí. O vienes conmigo ahora, o…

– ¡Espera!

– ¿Qué pasa?

– ¡Allí! ¡La luz! ¿No ves la luz?

– Pero…

– ¡Vamos!

Cuando entraron en el camarote, descubrieron que su único ocupante era un extraño calamar fosforescente, que salió disparado en cuanto vio amenazada su soledad. Los dos peces abisales se miraron confundidos, mientras descendía sobre ellos el viejo silencio, cargado de oscuridad y melancolía.

 

 

7 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Amigo: Decía Rafael Balanzá, que esas cotas de las fosas del océano, reciben también el nombre de “La Noche Hambrienta” Me he emocionado al verlo casualmente recreado en tu virtuoso microcuento, que por otra parte es brillante, como el fósforo de tus ictíneos y tu evasivo octópodo. ¡Buena Inmersión nocturna! El Capitán Nemo .

  2. Isabel

    Claro, he tenido que volver a leerlo para cambiar la cara de sus protagonistas. Cómo cambia la historia! Y, añadiendo el título…perfecto ese abismo, negrura y soledad del naufragio, rota por la fosforescencia.

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