Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENCUENTRO 2 2 2 TERCERA RONDA

ilustracion_poesia_lorca_bodas_de_sangreEZEQUIEL BARRANCO / EDITA NOGUEIRA

Los participantes aquí señalados tendrán que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras antes del JUEVES de 4 FEBRERO. En este caso le haremos un homenaje a la COPLA ESPAÑOLA y tomaremos los títulos de algunas de sus mejores canciones como TITULO del cuento propuesto, siendo libre su interpretación para ciualquier temática ajena al original.

Vuestro cuento se titulará:

TÁPAME

Una vez publicado no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

Tras la publicación de los dos relatos publicaremos en cada entrada un formulario para la Votación Popular que permanecerá abierto hasta el viernes 5 de febrero a las 14 horas.

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección EnoTiCias.

PODÉIS VOTAR EN ESTE ENLACE

3 Respuestas

  1. TÁPAME

    Le puso unas esposas y unos grilletes, la ató con seis cadenas con sus respectivos candados, la cubrió con un sudario y, cuando se acercó con la capucha, ella habló por primera vez: —¡Venga, tápame la cabeza y acabemos ya!—. La metió en una caja y, con la ayuda de una cuerda, la bajó cuidadosamente a la fosa.
    A los cinco minutos sacaron la caja, pero en su interior solo encontraron una nota que decía “Ahí te quedas”. Mientras el público aplaudía, el marido de la escapista comprobaba que su esposa y el mozo de la cuerda habían desaparecido.

  2. TÁPAME
    Sí, he sido yo. No quisiste ver el grito desesperado de mis ojos sin brillo ni el miedo crónico a tus ausencias. Muchas veces, camuflaste mi tristeza con caprichos desmedidos; otras, me tildaste injustamente de hija extraña e introvertida. Por eso te desprecio, casi tanto como sus contactos lascivos de los que no supiste protegerme. Acepto que le regales lágrimas y sepultura a tu querido esposo —ya no me obligarás a llamarlo papá— con una condición: que seas mi encubridora, la coartada precisa. Sólo así podremos llegar a perdonarnos.

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