Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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ENCUENTRO 3 2 1 TERCERA RONDA

ilustracion_poesia_lorca_bodas_de_sangreJESÚS ALFONSO REDONDO / BELÉN SÁENZ

Los participantes aquí señalados tendrán que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras antes del JUEVES de 4 FEBRERO. En este caso le haremos un homenaje a la COPLA ESPAÑOLA y tomaremos los títulos de algunas de sus mejores canciones como TITULO del cuento propuesto, siendo libre su interpretación para ciualquier temática ajena al original.

Vuestro cuento se titulará:

LA NIÑA DE LA ESTACIÓN

Una vez publicado no habrá posibilidad de corregir ni reeditar.

Tras la publicación de los dos relatos publicaremos en cada entrada un formulario para la Votación Popular que permanecerá abierto hasta el viernes 5 de febrero a las 14 horas.

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección EnoTiCias.

PODÉIS VOTAR EN ESTE ENLACE

3 Respuestas

  1. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    LA NIÑA DE LA ESTACIÓN
    Y las estaciones del ferrocarril sustituyeron a las casas de postas. Y las cornamusas de los carteros cabalgadores cedieron ante el silbo de los trenes. Y vinieron veraneantes madrileños y catalanes. Y cambiaron nuestras costumbres y nuestros vestidos. Y pudimos comer naranjas. Y las chicas se enamoraban de los jefes de estación. Y todos se besaban y agitaban pañuelos de adioses y lágrimas en los andenes. Y el guardagujas llevaba gorra azul. Y las horas de nuestros días las comenzó a marcar el reloj, dejando al sol en el olvido; por eso mi abuela Tina siempre cogía el tren anterior.

  2. Un beso y mucha suerte, amigo visible Jesús

    LA NIÑA DE LA ESTACIÓN
    De aquella niña la gente decía muchas cosas. Que iba y venía sin comprar billete. Que por un duro te llevaba la maleta y por diez pesetas acompañaba a los señores al lavabo. Sólo yo lo sabía. De noche íbamos a las vías, a robar pernos que el chatarrero pagaba al peso. Nada se resistía a mi llave de ferroviario y sus manitas de mico. Un día no apareció y fui a preguntar en la cantina donde tomábamos café con leche, ella con dos sobres de azúcar. —No —me contestaron—. Desde lo del descarrilamiento no hemos vuelto a verla.

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