Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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06. EQUIPO OLÍMPICO (María José Viz)

“Demasiados esfuerzos, demasiadas renuncias, tantos kilómetros a cuestas… ¿para qué?”, reflexionaba Pedro al hojear en el viejo álbum de fotos del equipo sus caras sonrientes, felices. No era para menos, ¡estaban en la Olimpiada! Los observó a todos, recordando sus anécdotas. Pero, como siempre, se detuvo en uno, en su amigo del alma: Sergio.

“No debimos celebrarlo de esa manera. Todos habíamos bebido demasiado, pero ninguno perdió el control como él. Aún así, se empeñó en coger el coche… El equipo se rompió, se quebró. Ya no teníamos al mejor pivot de la historia del baloncesto español y nunca más volvimos a triunfar. Nada sería ya como antes: del éxito al fracaso, sin transición”.

Pedro no puede evitar la tristeza cada vez que toma en sus manos el álbum del equipo. Desde esta etapa de la vejez, se imagina qué hubiese sido de él, y de sus compañeros, si Sergio no se hubiese muerto. Esa pregunta se ha convertido en obsesiva. La respuesta nadie se la puede dar. Gruesas lágrimas recorren su arrugado rostro.

34 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Haces que tu personaje evoque tanto lo conseguido como lo perdido. Todo ello forma parte de su vida, para bien o para mal. Muy bien contado. Suerte y un saludo.

    1. María José Viz Blanco

      Muchas gracias, Jesús. Realmente he pretendido eso: reunir recuerdos amables con otros trágicos, puesto que la vida está constituida por la unión de todos ellos.
      Un fuerte abrazo.
      María José

    1. María José Viz Blanco

      Gracias, Lorenzo, por pasarte por aquí. Para crear mi micro no he querido simbolizar a ningún jugador famoso muerto trágicamente, aunque haya habido alguno que marcó la historia del baloncesto. En mi historia he presentado a un deportista que no sabe celebrar un éxito de una manera controlada y eso lo muestra como un inconsciente e irresponsable. No me gustaría pensar que es algo frecuente…
      Un fuerte abrazo.
      María José

  2. Ángel Saiz Mora

    Dicen que nadie es necesario, pero todo somos imprescindibles, mucho más cuando se trabaja en equipo y una de las piezas fundamentales se malogra, dejando el resultado mermado y las expectativas puestas en cuestión. No basta con ser un portento en una sola faceta, es necesario un desarrollo integral y una cabeza bien amueblada para sobrevivir a éxitos y fracasos, de lo contrario, se puede llegar a situaciones como ésta.
    Un abrazo y suerte. María José

  3. María José Viz Blanco

    Sabias palabras, como siempre, las tuyas, Ángel. Siempre es un placer leer tus comentarios, tan acertados y generosos. Muchas gracias.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  4. María José Viz Blanco

    Muchas gracias, Calamanda. Yo también te deseo suerte en todo lo que emprendas (eres una escritora muy activa y buena, lo sé porque coincidimos en otros lares…).
    Un fuerte abrazo.
    María José

  5. Modes Lobato Marcos

    Cada uno de nuestros actos, tiene una consecuencia. En tu relato, la más dramática. Si añadimos un brochazo de nostalgia es comprensible la desazón de tu protagonista. Interesante punto de vista al tema olímpico. Suerte.

    1. María José Viz Blanco

      Gracias, Modes. Lamentablemente, no sopesar los actos propios puede significar, como en mi micro, que no sólo afecten dramáticamente al personaje, sino también al resto del equipo. Por eso, por poder perjudicar a varias personas, es más egoísta e inconsciente.
      Un fuerte abrazo.
      María José

  6. Ana Fúster

    El recuerdo de un gran amigo perdido siempre te astilla un poco el alma, por muchos años que pasen, con o sin equipo olímpico de por medio. Hay preguntas a las que mejor no volver.
    Besos y suerte.

    1. María José Viz Blanco

      Estoy de acuerdo contigo, Ana. No es bueno estar siempre inmerso en recuerdos que nos lastiman. Es más, hasta los que son buenos se deberían dejar “enlatados” para que nos sorprendan, muy de vez en cuando, al volver a nuestra mente. De ese modo, seguirán estando frescos y vivos.
      Un fuerte abrazo.
      María José

  7. María José Viz Blanco

    Perfectamente bien explicada mi idea, Ana. Muchas gracias. Los deportistas sacrifican muchas cosas de su juventud, mientras se preparan y compiten, pero no dejan de ser jóvenes y, en ocasiones, pierden el norte… Aunque, sinceramente, no creo que le suceda a la mayoría. Son personas muy responsables y es raro que se dejen seducir por aquello que significa tirar por la borda todos los sacrificios.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  8. Hola, Maria José.
    Te comenté esta mañana, pero veo que no hubo algún problema.
    Me ha recordado a un jugador de baloncento español que murió siendo una promesa en un accidente de coche.
    Uf, emoción de la buena al leerte. Destaco el dolor encerrado en esta frase: “del éxito al fracaso, sin transición”; muy buena, por cierto.
    Un abrazo grandísimo y suerte, bonita.

  9. María José Viz Blanco

    Muchas gracias, Towanda. Me alegro de que te haya emocionado mi micro pues ese era mi principal objetivo. Efectivamente, una situación puede darse completamente la vuelta, en menos de lo que dura un suspiro. Así de imprevisible es la vida, ¿verdad?
    Un fuerte abrazo.
    María José

  10. María José Viz Blanco

    Muchas gracias por pasarte, Juan Antonio. Es cierto, muchos son los deportistas de élite fallecidos trágicamente, lo mismo sucede con las personas anónimas pero, claro, la impronta dejada por los “famosos” es mucho mayor.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  11. Salvador Esteve

    Triste y nostálgico recuerdo de un compañero y amigo. Un accidente truncó su vida e hizo virar otras muchas. Un relato que nos hace pensar sobre las consecuencias de nuestros irreflexivos actos. Muy bueno, María José. Abrazos y mucha suerte.

    1. María José Viz Blanco

      Muchas gracias, Salvador. En ocasiones, los actos irreflexivos se asocian a espontaneidad, incluso a un cierto grado de libertad… Pero yo opino que siempre se ha de detenerse a pensar, un poco al menos, antes de hacer algo, sobre todo, cuando otras personas pueden verse afectadas negativamente por ello.
      Un fuerte abrazo.
      María José

  12. María José Viz Blanco

    Muchas gracias, Gabriel. Yo también te deseo mucha suerte a tí, también. Respecto al micro, en él, como en la vida, algunas personas destacan sobre otras, en determinadas destrezas. La suerte es que no hay nadie que sea bueno en todo, con lo que tienen más posibilidades de destacar en algo la mayoría de las personas… esa es mi teoría “sui generis”.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  13. Margarita del Brezo

    Hay preguntas que no tienen respuesta y aún así es inevitable hacerlas porque forman parte de lo que somos.
    Un abrazo, María José, y suerte.

  14. Vaya, se me ha ido la mano….
    Decía que hay preguntas que nunca tendrán respuesta. Tu historia me ha recordado un episodio de esta misma semana ocurrida a un un chico de mi ciudad, no puedo quitarme a sus familiares de la cabeza.
    Buena historia.Suerte.
    Besicos muchos.

  15. María José Viz Blanco

    Siento si te ha recordado un hecho triste y agradezco, por otra parte, tu comentario, Nani. Muchas gracias.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  16. Dicen que cuando el diablo mete la cola… Y suele pasar, un pequeño desliz que se convierte en tragedia y los años no logran borrar.
    Me encantó el toque humano de tu relato.
    Un abrazo y suerte.

  17. María José Viz Blanco

    Muchas gracias, Belén. Yo soy muy sentimental y tengo cierta tendencia a ello, sobre todo cuando trato un tema serio. Me alegro de que te haya gustado.
    Un fuerte abrazo.
    María José

  18. José Ignacio

    Hola. Con todo respeto, me uno al comentario de Ana Fúster, que me parece acertadísimo.

    Me ha gustado mucho tu micro. Un abrazo!!!

  19. María José Viz Blanco

    Muchas gracias M. Carme, por pasarte a dejar tu comentario. Veo que te ha llegado el mensaje de mi microrrelato y eso me satisface mucho. Lamentablemente, casi todo el mundo ha sufrido tragedias familiares o de amistades muy queridas, que dejan una huella indeleble. Los años pueden pasar y suavizar el dolor, pero no hacerlo desaparecer…
    Un fuerte abrazo.
    María José

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