Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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29. Érase una vez… antes del Skype

Durante unos años residí en un país lejano donde no se celebraban las navidades y el cambio de año no era el 31 de diciembre. No obstante, dado lo señalado de la fecha, yo escribía postales a mis hermanos, siguiendo la costumbre que nos inculcó mi abuela. Era divertido, porque como éramos muchos, a cada uno le contaba una batallita distinta y correlativa. Ellos se juntaban en nochevieja y las leían, por turnos, en voz alta. El conjunto de todas constituía una buena crónica de mis andanzas desde el mes de agosto, que era el único en el que yo volvía a casa. Ese juego, que fue una ocurrencia de mi madre, les servía para sentirme cerca y no sufrir tanto mi ausencia.

Yo, a cambio, recibía doce postales a lo largo del mes de enero . Cada una con una imagen de mi Bizkaia natal y un mini relato de la celebración de nochevieja. En mi familia es rasgo común el exceso de imaginación. Por eso, a pesar de que todos habían participado en la misma velada, lo que contaba uno difería por completo de lo que contaba otro. Así disfrutaba, a falta de campanadas, de doce nocheviejas diferentes.

27 Respuestas

  1. Buen relato, sencillo, con llegada, creíble y fácil de ver. Pasa de la anécdota a algo interesante en cuanto toca la familia y esas interpretaciones diferentes que te llegaban. Un relato con vida cotidiana.
    abrazos y suerte

    1. aurora

      Las families?? Pero ¿te has mudado a Asturies? jijijiji, no perdono una, qué malísima que soy. No me ablandan ni las navidades…

      Que no!! Que es broma!! Mil gracias, cielo.

      Abrazo.

  2. Ángel Saiz Mora

    De este buen relato destacaría especialmente el título, que es en sí mismo, también, otro relato, cabecera de un texto evocador de buenas historias que no precisan de la tecnología para difundirse.
    También me parece un hallazgo, sustituir las doce campanadas y las doce uvas por una docena de vivencias narradas.
    Suerte y un saludo

    1. aurora

      Gracias, Ángel, es que me lees con muy buenos ojos. La verdad, la verdad… estoy un poco hasta aquí del guasap y eso… Te mando una postal y te cuento?

      Abrazo.

  3. Towanda

    Hola, Aurora.

    Has escrito un texto nostálgico, pero de nostalgia distinta a la que se masca en estas fechas. Me parece un acierto esas doce postales y esa iniciativa de esa mamá… Se ve que tenía mucha imaginación.
    Un abrazo y mucha suerte.
    A mí me parece hermosísimo.

  4. Pues tengo un amigo que tiene que ser de tu familia, seguro. Cuando cuenta alguna situación en la que he estado presente, me resulta absolutamente desconocida de la fantasía e imaginación que le pone. Me lo ha recordado.
    Muy divertido y bien escrito.
    Besos Aurora.

  5. Esperanza Tirado Jiménez

    Qué tiempos aquellos en los que escribíamos a mano y mandábamos postales y cartas con folios y folios.
    Me ha encantado tu relato. No sé si existirá en alguna familia, pero sería una tradición a conservar para siempre. Y que esas postales se guardaran y con el paso de los años se volvieran a leer. Más de una lagrimilla saldría.

    Muy bueno, muy simpático y lleno de nostalgia.

    Besos y Mucha suerte.

  6. Ana Fúster

    Me gustaba mandar tarjetas de navidad y recibirlas, y si encima son imaginativas, cuentan una historia (real o no, qué más da) y vienen de las personas que más quieres debe de ser genial. Muy amable esta visión de la nochevieja, da un respiro. Besos y suerte.

  7. MªBelén

    Me gusta como rescatas esas postales que con tanta ansia esperábamos recibir y devorábamos en un instante. Esas doce historias, una por cada mes del año. Original, sencilla y bien ambientada, no le hace falta nada más.
    Un beso Aurora

  8. J u a n P é r e z

    Es ingenioso y pleno de aventura como tú. Y por otro lado, como yo , que no me va la tecnología: Siempre escribo cartas a lo largo del año con mi estilográfica-es mi ritual- y no existen adelantos que me hagan cambiar.
    John.

  9. Una relato lleno de ingenio. Desde el planteamiento inicial del juego de los textos correlativos (perfectamente justificado con ese cambio de latitud cultural) hasta el sentido que al final cobra el relato en su conjunto con esa máxima de tantas personas, tantas opiniones. A esto lo llamo yo coger una consigna y extenderla para que un buen soplo de imaginación la lleve lejos, muy lejos. Enhorabuena Aurora.

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