Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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53. Fantasmas y murciélagos

Sus curvas dinamitaron las páginas del cómic. Llegó hasta mí con un catsuit de cuero tan ajustado y sensual, que mi libertad saltó por los aires. Los labios se me quedaron entreabiertos y ya no pude pensar ni articular palabra. Me miró desde lejos, avanzó lentamente contoneando sus hombros, levantando exageradamente las rodillas y apuntándome con el ariete de sus pechos. Alguna parte íntima de mi cuerpo quiso imitar el ritmo sinfónico que marcaba la batuta de su cola insinuante. Se detuvo. Ella se detuvo. Puso una mano sobre mi hombro y, sin dejar de mirarme, me preguntó por mi batmóvil. Apenas pude señalar el viejo Simca 1000 que estaba a mi espalda. Sus labios de carmín me ofrecieron una sonrisa felina y caímos sobre el asiento trasero. Se quitó el antifaz, el gorro de látex y agitó de un lado a otro su cabeza, pero no encontré la melena salvaje y negra que yo esperaba, sino una reluciente, cegadora y decepcionante calva. Antes de que pudiera poner cualquier objeción, cayeron sobre mí sus cincuenta y ocho kilos de escayola.

Resultó una experiencia agridulce en un escenario ciertamente complicado, pero no hay hazaña imposible para un superhéroe de mi talla.

6 Respuestas

  1. Ohhhhh, que triste final. Como me alegro de ser humana y tener talla mediana y nada de ostentosidades,porque a esa hora íntima, nada se desmorona, ni se cae, ni se rompe. Muy bien escrito Luis San José te deseo suerte aunque, indefectiblemente me quedo con mis imperfecciones de humana. Feliz noche de primavera.

  2. Ángel Saiz Mora

    Lo primero que se podría decir de este relato es que de principio a fin está marcado por la originalidad, por el esfuerzo por hacer algo diferente, para lo que se sirve de multitud de matices y profusión de detalles que invitan, pienso, a diferentes interpretaciones. Una podría ser la de un personaje que sale de las páginas de un cómic, el terreno natural de los superhéroes, para asaltar a un sorprendido individuo y lector, que observa cómo este ser felino y femenino se adapta a su entorno cotidiano, donde no hay batmóvil, pero sí un mundano y entrañable Simca 1000. La sensualidad y un humor sutil recorren el texto, con un lenguaje muy cuidado y una sorpresa que parece final, pero no es así, porque la verdadera viene después, cuando el individuo se adapta a una situación que no esperaba.
    Un abrazo grande, Luis. Suerte

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