Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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FASE 2E-Encuentro 3

2aPARTICIPANTES: Jerónimo Hernandez de Castro /Fernando da Casa de Cantos

Los participantes aquí señalados tendrán que publicar en el espacio reservado a los comentarios de esta entrada del blog, un relato INÉDITO de un máximo de 100 palabras antes del plazo fijado y que cumpla las siguientes condiciones.

TÍTULO: Debe incluir un NÚMERO

APARECERÁ EN EL TEXTO: un funeral,

PRESENCIA SENSITIVA EN EL RELATO DE: el olfato

PERSONAJES: dos mujeres y un niño

PLAZO: antes de las 20 horas del domingo 25 de enero.

Cumplido el plazo, el domingo 25 de enero recibiréis en vuestro mail un enlace para que votéis a un relato de otro encuentro (se os asignará al azar)

El resultado de este encuentro se hará público en una entrada general de la sección EnoTiCias.

7 Respuestas

    1. Jerónimo Hernández de Castro

      Igualmente Fernando! Una gran alegría encontrarme contigo. Estaré contento con cualquiera de los dos resultados posibles. Un enorme abrazo

  1. MIL PREGUNTAS
    Mi madre está llorando, pero mi abuela, solemne, sentencia: “Un borracho menos, ya no tendremos que soportar su hedionda presencia”. Yo no sé lo que significa, y se lo he preguntado. “Cállate, niño, son cosas de mayores”, me ha dicho.
    Me he quedado solo en casa, porque ellas tenían que asistir a un funeral. Tampoco sé lo que significa, pero no me he atrevido a preguntar. Papá, cuando huele bien, siempre responde a mis preguntas. Cuando regrese, si no huele a alcohol, le preguntaré.

  2. Jerónimo Hernández de Castro

    DOS ENTIERROS PARA EL PEQUEÑO JUAN
    Con su fragancia intensa de jazmines, tan inadecuada para un funeral, Rosa acompaña a Juanito, cuya orfandad es ya absoluta. De nuevo en el mismo banco, de la misma iglesia, envuelto por el aroma del incienso. Azucena, su mamá, está cerca pero hoy, él reza junto a su ataúd.
    En el primer entierro al que asistió Juanito, Rosa estuvo de pie, muy atrás; para que Azucena no reconociese el rostro del otro amor de su marido difunto. Ahora Juanito aprieta indeciso la mano de Rosa, llorando mientras la mira de reojo, preocupado por qué va a pensar su madre.

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