Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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12. Fumar o no fumar; esta es la cuestión. (J.Redondo)

En aquellas películas de los años 70 todos los actores fumaban.
Ya había intentado por dos veces dejar de fumar anteriormente, y con cierto éxito. Fue muy duro la primera vez. Pasado un mes llegué a asustarme. Pensé que la vida tenía muy poco sentido sin el cigarrillo. El “mono”, el onírico que aparece a la semana, trabajó muy bien; se entrometía en mis sueños y en ellos fumaba metiendo humo hasta el último alvéolo de mis pulmones, dejándome una sensación pecaminosa.
La segunda vez, logré una abstinencia de dos años. Estaba muy feliz, ya creía vencido el “vicio”.
En ambas ocasiones envalentonado por los gin-tonics, tras los postres del ágape de una boda, caí en la tentación que la demoníaca dama me ofrecía en forma de venero de un “long-size Partagás” enfundado en su cilindro de aluminio.
Ya van por 25 años desde que lo dejé por tercera y última vez y he resistido, incólume, a más de doce bodas.
Anoche volvió el “mono” de la abstinencia. Me colocó en un angustioso escenario en el que se reunían mis compañeros de trabajo. Estaban los vivos y los muertos. Me jubilé hace cinco trimestres.
Estoy luchando para quitarme el vicio del trabajo.

16 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Cómo desligar el cine del tabaco, no me imagino al gran Humprey Bogart sin su cigarrillo. No soy fumador, pero puedo hacerme una idea de lo difícil que debe ser quitarse el mono del tabaco, aunque de lo que sí estoy seguro es de que me resultaría muy fácil extraer de mí para siempre el vicio de trabajar, de hecho, creo que me llenaría de alegría, por aquello de que, como bien sabes, jubilación viene de júbilo.
    Suerte y un saludo, Jesús Alfonso

  2. La cosa mas acertada que he hecho en estos últimos cinco años, dejar de fumar a costa del engorde masivo como resultado. ¡Que difícil! y lo del trabajo no tiene nombre, se está jubilado pero… es otro vicio.
    Suerte y saludos.

  3. aurora

    Redondo, en las pelis de los 70 todos fumaban y fuera de las pelis también. Los profes, los médicos, … incluso en clase fumábamos como carreteros. Envueltos en humo, no veíamos ni al que teníamos al lado. Madre mía, ¡pobres de los que no fumasen! Ahora los entiendo.

    Cuando dejé de fumar tb soñaba tooooodas las noches que me fumaba un cigarrillo. ¡Me sabía a gloria! Y al despertar, me convertía yo solita en la liga antitabaco, intransigente a tope. ¡Lo que tuve que oir entonces y después, cuando volví a caer en el vicio!

    Malo, malo es el vicio del tabaco. Y caro. Pero eso de tener mono del curro… ¡lo bien que estaría la jubilación a los ¿pongamos, 45?!! 😉

    Abrazo.

  4. Marcos

    Si hay que contar los vicios que uno ha tenido en su vida, los contamos, por mí no hay problema: fui conocido de un tal Onán. Pero claro, entonces estaríamos haciendo un blog de relatos de cuitas y cosas de esas. Yo quiero entender que lo que escribimos es ficción, y que, aunque uno adapte retazos de su vida o la de otras personas, una cosa es el autor y otra muy distinta el protagonista, o el narrador, del micro. Creo que tendemos demasiado a identificar los relatos con la vida personal. Y eso no es literatura, ni hartos de grifa.

  5. Ana Fúster

    Es verdad que antes todos los protagonistas fumaban, luego pasaron a fumar solo los malos, y ahora no creo que a nadie le de tiempo a echar un pito entre tanta pantalla verde instalada en un aparcamiento cochambroso detrás de un estudio. Así que tu protagonista podría ser actor sin ningún problema, y como además aún no se ha quitado el vicio del trabajo igual le da tiempo a hacer carrera en Hollywood. Saludos y suerte.

  6. Isabel

    La verdad es que entonces veíamos las películas en blanco y negro y no sabíamos lo que se perjudicaban los actores con tanto humo. Fumaban tan bien!
    Seguro que ellos también compartían el último mono con el protagonista.

  7. Modes Lobato Marcos

    Cago en las zorras de Babilonia!!!

    Todo se pierde, carajo.
    Los hombres por definición, en cine o la vida real, deberían oler a Farias, vinazo peleón y pelotazo de Sol y Sombra.
    Pero las restrictivas leyes nos han convertido en gráciles damiselas.
    Si ya hasta usamos desodorante!!!
    Y cualquier día nos obligarán a ducharnos y todo!!!

    En fin…inteligente relato, conducido con pulso firme y absoluto dominio del lenguaje.
    Enhorabuena.
    Un abrazo con olor a cigarrillos Kaiser…

  8. Blanca Oteiza

    Muy bueno el relato donde cuentas cómo han ido cambiando las costumbres en el cine, entre ellas las del tabaco.
    Sobre la de trabajar, tengo entendido que están los que se alegran de la jubilación y los que por contra se aburren y no encuentran su “sitio”.
    Saludos

  9. Salvador Esteve

    Jesús Alfonso, he visto batallas contra el tabaco muy parecidas en gente conocida, y es cierto, las bodas y el cigarrillo con el café es el señuelo para volver a caer. Yo creo que quitarte el vicio del trabajo te resultará más fácil, estando ocupado escribiendo como escribes. Muy bueno. Abrazos.

  10. Mª Belén Mateos

    Una vez un conocido me dijo que dejar de fumar era muy fácil que ya lo había dejado seis veces. Pues eso que es complicado. pero ya lo del vicio al trabajo…no tiene nombre.
    original y buen relato.
    un abrazo

  11. Homenaje a ese elemento indispensable de las películas de los 70. Recuerdo algún plató de televisión en TVE que fumaba el presentador y los contertulios y casi ni se veían. El relato me ha gustado mucho. Creo que está muy bien explicado y además de una manera muy original. Mucha suerte 🙂

  12. Jesús ojo, el maligno acecha con un cigarro. Haz como yo, fuma solo después de un quiqui, llevo así 11 años, sin fumar.
    Conocí a uno que volvió después de 28 años, hay que estar siempre alerta.
    Un abrazo

  13. un tal miguel

    Lo dicho, cosas de la vida que, oyendo las vivencias de otros, se hacen más llevaderas.
    Me alegro de la parte de aire limpio que me corresponde por tu abstinencia.

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