Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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35. GENÉTICA (Beto Monte Ros)

Mis progenitores se conocieron en una fiesta de disfraces, ella llevaba la máscara de mujer enamorada y él la de galante seductor. Bailaron la danza de apareamiento y, después de haber estado celebrando, se fueron a vivir juntos. Por un tiempo su  vida fue un carnaval pero, cuando me metí en el jolgorio, llegó el momento de quitarse las caretas. En una apareció un rostro que pedía compromiso y en la otra el miedo a asumir responsabilidades. De pronto cesó la música, desmontaron las guirnaldas, se apagaron las luces y mi padre nos abandonó, no lo conocí. Mi madre, sola, se encargó de que nunca me faltara nada.

Hace poco, no sé cómo, se enteró de la muerte de ese hombre, a quien ella había amado, y de que, durante su vida, pudo hacer fortuna. Desconozco si llegó a procrear más hijos o quién se hará cargo de sus posesiones. Aunque no llevo su apellido, mi herencia siempre ha estado asegurada, de eso no hay dudas. He llegado a saber que me ha dejado en heredad: la calvicie, el hoyuelo del mentón, la diabetes y el contrato de un probable cáncer de próstata (a él lo mató) que quiero rescindir.

40 Respuestas

  1. Virtudes Torres

    Pues a renunciar a la herencia.
    Ya puestos, si no hay algo bueno, ¿por qué tenemos que apechugar con lo malo?
    El hoyuelo del mentón, eso a aceptarlo, muchas veces ayuda a ligar.
    ¡Cuántas caretas caen cuando llegan las responsabilidades!´
    Saludos y mucha suerte.

    1. Hola Virtudes: hay padres que renuncian a sus hijos, pero los hijos no tienen la opción de renunciar a su herencia genética. A muchos, las responsabilidades les acobardan. Gracias por la lectura y el comentario a mi aportación de este mes.

      Saludos.

  2. Muy buen giro a las máscaras clásicas, nos enseñas las otras las de verdad. Estas las llevamos cada uno, en el trabajo usamos una, en casa otra, por la calle otra y así sucesivamente. Y al final sale el verdadero que en el relato huyó.
    Me ha gustado mucho.
    Un abrazo.

    1. Nos sentimos cómodos detrás de nuestras máscaras y cuando nos las quitamos vemos una realidad con la que no sabemos lidiar y nos acobardamos. Muchas gracias Asun por la lectura y el comentario.

      Saludos.

    1. Como todo, las fiestas también terminan pero nos dejan tan exhaustos que nos quitan las fuerzas para recoger el desorden y el reguero de ADN diseminado por doquier. Gracias Ana Tomas por la lectura y el comentario.

      Saludos.

  3. María Elena Sánchez Álvarez

    Hola Beto, tienes razón la herencia genética es inevitable, es nuestra denominación de origen. Ya es mala suerte, menudo historial clínico que ha heredado tu protagonista.
    Me ha gustado mucho, una triste historia con clave de humor.
    Mucha suerte
    Saludos

    1. Hola María Elena: el protagonista de esta historia, además de ser abandonado, no tiene la opción de renegar de la las características heredadas del padre, así es la naturaleza. Hay que tomárselo con humor, gracias por su comentario.

      Saludos.

  4. Salvador Esteve

    Beto, siempre he dicho que somos esclavos de nuestra genética. Espero que ésta al menos le sirva para reclamar su herencia, ja,ja,ja. Me ha gustado mucho. Abrazos.

    1. Muy bien dicho Mel, muchos vivimos una metáfora, pero cuando caen las máscaras, algunos asimilan el choque de la realidad con enojo y otros con humor, como lo hace el protagonista del relato. Muchas gracias por la lectura y el comentario.

      Saludos.

    1. Hola Sotirios, es que el padre era un tipo “generoso”, le dejó algunos de sus males. Me complace que te acerques a comentar mi relato, sé que te estás tomando un tiempo fuera de ENTC pero hacen falta tus relatos. Aquí es un compartir entre amigos.

      Saludos.

  5. Jesús Alfonso Redondo Lavín

    Buen relato Beto, me temo que no hay posibilidad de renunciar a esa herencia aunque sí a evitar ser un cabronazo como el huido.
    Saludos

    1. Jesús, estos tipejos abandonan a sus hijos pero los condenan a cargar con su sangre. Me parece que la madre se ha encargado de diferenciarlo del padre, muchas gracias aprecio la lectura y el comentario.

      Saludos.

  6. Ángel Saiz Mora

    Físicamente le dejó una herencia nada deseable, pero quizá también, ese hombre, su padre, tan despegado, tenía algo en su genética digno de transmitir y que el protagonista asimiló, aunque quizá aún ni lo sepa. Aquí la heroína, como tantas veces, es el personaje femenino, que hace que su hijo salga adelante con su solo esfuerzo, amor de madre y responsabilidad. Un relato original y bien narrado. Saludos.

  7. Hola, Beto.

    Vaya peazo historia. Es una locura lo que se organizó por una mascarada.
    Me gustan varias cosas, la primera el modo de narrarla en primera persona. Yo empaticé con el calvito desde las primeras palabras.
    Luego, me encantó ese modo de describir a su madre… con tan poquitas palabras, pero que dicen todo: “encargándose de que no me faltara nada”.
    Y luego el final; la parte de la herencia que es fantástica. Ojalá, por lo simpático del personaje, que no herede lo de la próstata.
    Felicidades, me encantó.

    Un abrazo.

    1. Que peazo de comentario, sobrecogido quedo. Me alegra saber que le ha gustado esta propuesta. Creo que “el calvito” sabe que existen alternativas para minimizar el riesgo de cáncer de próstata. Muchas gracias Towanda por la lectura.

      Saludos.

    1. Hola Epi: el protagonista ha recibido un “Lump sum”, un término contable del inglés que significa un único pago. Este individuo tiene que asumir el paquete y pagarlo sin posibilidad de diferirlo, definitivamente tiene mala suerte. Gracias por la visita y el comentario.

      Saludos.

  8. Muy bien escrito Beto Me gusta el enfoque que le has dado al tema de este mes y también me gusta mucho como lo has desarrollado. Cuando la fiesta se acaba quedan las personas tal cual son y ahí se ve quien es quien. Normal que el pobre protagonista quiera renunciar a su herencia, si encima de dejarlo en la estacada, su padre le ha dejado semejante juego de cromosomas.
    Me gusta mucho. Felicidades.
    Suerte y saludos.

    1. Muchas gracias Anna por todas esas bonitas palabras, son un halago.
      Cuando termina la fiesta sólo quedan los despojos. El individuo quiere renunciar a su herencia pero no puede, está marcado para siempre. Me alegra que le guste.

      Saludos.

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