Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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74. Gente de pena, por Javier Ximens

En invierno, todas las tardes el mismo dilema con las limosnas, si comprar un chusco de pan y algo de engaño o picón para el brasero.

Por las mañanas subo a Madrid siguiendo las retahílas de mulas con carros que llevan el pan desde Vallecas. Si tengo suerte —y no me lo quitan antes los mayores—, un bache o tropiezo deja caer una hogaza que se rompe en mil pedazos y guardo algunos en mis bolsillos. Otros días, si no he podido pegar ojo por el frío, llevo un capacho para intentar recoger la carbonilla que pierde el pequeño tren que sube a los cuarteles de Atocha.

Al atardecer, en la puerta de la chabola, enciendo el brasero con trozos de madera y papel. Mientras se prende el carbón, hablo con los vecinos que se acercan a buscar mendrugos en cama de galgos. Luego, arrebujado con las faldas de la mesa camilla, me caliento el cuerpo y me entretengo con una radio.

Sin embargo, días como hoy que tengo tanto frío y el hambre me causa dolor tan fiero, lamento no haber muerto en el vientre de mi madre, allí, tibio y alimentado.

21 Respuestas

  1. DRAE:
    buscar alguien mendrugos en cama de galgos.
    1. loc. verb. coloq. Acudir en su necesidad a otro más necesitado.
    ***
    Es decir, dicho o refrán castellano contra las personas que buscan lo que necesitan (consuelo, remedio, alivio, alimento, etc.) en el lugar equivocado.

  2. Te felicito, Javier, por la ambientación de tu relato y el modo en que has presentado al personaje. Además, has encajado perfectamente el verso, e incluso esa expresión castiza que no conocía. Espero y deseo que tu protagonista salga adelante a pesar de su desesperanza, porque es un luchador. Gracias por compartir tu relato.

  3. Ángel Saiz Mora

    Javier, algún día quisiera hacerte un comentario muy crítico, al tiempo que constructivo, sé que lo agradecerías, pero no hay forma; cómo voy a hacerlo si con este texto casi me has emocionado. Se me han venido a la cabeza las historias de posguerra que vivieron y contaban mis padres, no con tus acertadas palabras, ya les hubiese gustado tener mejor formación; tampoco se puede decir, por fortuna, que vivieron en chabolas, pero el ambiente, para mí lo mejor de tu relato, está plenamente conseguido, siempre con permiso del protagonista, un superviviente a duras penas, marcado por su origen y circunstancias. Disculpa, pues, que deje el comentario crítico para otra ocasión, o no.
    Un abrazo y suerte

  4. Mª Belén Mateos

    Vaya relato Javier!!! El ambiente, la expresión castiza y esta historia en la que sabes engancharnos desde el primer momento.
    Un maravilla leerte.
    Abrazos merecidos.

  5. María Jesús Briones

    La ambientación y el clima está tan logrado, que yo diría es una copia de la realidad de muchos mortales, que por inercia, les ha tocado vivir.
    Saludos

  6. Me parece un relato fantástico. Excelente Javier. Cuando el que viene a comentar aquí se queda sin palabras porque todas le parecen pobres a la hora de calificar lo que ha leído, es que algo muy bueno has hecho. Solo me queda darte la enhorabuena y felicitarte por conseguir tanto con tan pocas palabras. ¿Suerte? Te la deseo igual, pero barrunto que no te va a hacer falta. Un abrazo Maestro 🙂

  7. Izaskun Albéniz

    Ximens, me ha encantado el ambiente que recreas. Tan real y palpable…Solo lo iguala ese giro que cierra tus letras, tan descarnado y doloroso. Genial, como siempre.
    Abrazos

  8. Calamanda Nevado

    Ximens, tu cuento es emocionante, tierno, real, desgarrador, y un sin fin de cosas más, pero sobretodo lo cuentas desde la naturalidad del que tiene que enfrentarse a ese día a dia tan dificil. Suerte y saludos

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