Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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62. HOGAR, AMARGO AHOGAR (La Marca Amarilla)

La madre prepara un guiso con la tensión que no requiere. Parapetada en la cocina, procura que sus lágrimas no caigan en la olla para no amargar la comida. Sabe que su marido llegará en breve y cada día lleva peor el ambiente asfixiante del que un día fue su dulce hogar.
El hijo, en primera línea del frente, desparramado sobre el sofá, sabe que su padre vendrá en breve y maneja un videojuego con más tensión de la necesaria, no canaliza bien los nervios para distinguir ficción y realidad. Su ímpetu adolescente se ahoga entre esas cuatro paredes, incapaz de asumir la “mala suerte” de haber nacido en una familia que no eligió.
El padre entra en casa en ese instante, malhumorado, hastiado, y agacha la cabeza ahora que no debe disimular cierta normalidad. Toma aire mientras recorre el pasillo, pasa por la cocina para comprobar que su mujer sigue allí y se dirige al comedor. Nada más asomarse, el que fuera su hijo deseado le espeta:
– ¡Bueno, viejo! ¿Me vas a dar la pasta para irme de fiesta, o qué?

11 Respuestas

  1. Ton Pedraz

    Me gustó. Supura desasosiego, desazón en sus tres protagonistas, y profunda tristeza, en un hogar y unas vidas de las que se ha apoderado un ser monstruoso e ingrato.
    Mucha suerte.

  2. Ángel Saiz Mora

    El que un día fue su “hijo deseado” se ha transformado en un factor de inestabilidad familiar, ya nada es lo mismo que cuando empezaron como familia, pero no sólo por el adolescente, también por el padre, que llega hastiado del trabajo un día y otro. Definitivamente, han dejado de ser los mismos y ya nada será como fue. Igual ese saquito de hormonas de tu relato se va de fiesta con el del mío, no lo descartes.
    Un abrazo ¡campeón!

  3. María Jesús Briones

    Has expresado acertadamente la “metamorfosis” de muchos hijos en familias, bien avenidas.
    Que tengas suerte, Miguel Angel

  4. Mª Belén Mateos

    Se respira tensión en cada uno de tus personajes. Una tristeza y un desasosiego en las paredes de la casa. Esos hijos deseados que en un momento de su vida, sin saber como se ha llegado a ello, se convierten en monstruos y tiranos. Una familia destruida por el fruto que en su día fue todo alegría.
    Buen relato, triste realidad en algunos hogares.
    Un abrazo.

  5. Es posible que muchos hogares sean así, la madre sufriendo por su lado, el padre impotente ante su familia y el hijo totalmente egoista y en su mundo.
    Creo que es un fiel reflefo de gran parte de la sociedad “desarrollada”
    Un saludo

  6. Lola Pacheco

    Que lo mandé sin querer 😀
    Que decía que dos buenas hostias había que darle al niñato ese. Lo siento, soy así de radical.
    Un abrazo, compañero. Y suerte.

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