Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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86. I CAN (Rafa Olivares)

Hacía días que observaba al dubitativo Don Diego cavilando sobre dimensiones, luminosidad, colores y composición, cuando no esbozando bocetos que nunca le terminaban de complacer. Fue en un arrebato de impaciencia cuando me apoderé de sus pinceles y paleta de pinturas. Enseguida, y con extrema rapidez, plasmé sobre el lienzo, con trazos precisos y seguros, una de las obras que le harían inmortal y le granjearían el favor del Rey y la admiración de la Corte. Tuve la deferencia de no olvidar incluirlo en el cuadro con las mismas herramientas en la mano que, en ese momento, yo manejaba con gusto y destreza. Y aunque no lo firmé, ni siquiera con mi huella, dejé muestra de mi autoría representándome, con el gesto sereno y satisfecho de quien ha hecho un buen trabajo, tumbado a cuatro patas delante de las meninas.

65 Respuestas

  1. Jesús Garabato Rodríguez

    Tú sí que puedes, Rafa. Y no nos hace falta que muevas el rabo ni que vayas olisqueando todo lo que se mueva. Ah, y sigue dejándonos tu impronta para que podamos acechar tu rastro y, así, ver si se nos pega algo. Sin bromas, muy bueno. Suerte y saludos.

  2. Martín Zurita

    Hola, Rafael.
    Buen homenaje al mejor pintor, a mi parecer y sin menoscabo de los otros muchos geniales, que vieron y verán seguramente los siglos. Pues resulta que la historia nos mentía, y los hechos, porque fue el perro y no el mítico sevillano el que culminó uno de los cuadros más celebrados. Curioso enfoque para un gran texto también. Un abrazote.

  3. Ángel Saiz Mora

    Un perro español, lo más español que nos podamos imaginar, reivindica el protagonismo que le corresponde en inglés, aunque da igual el idioma, pues sabe que forma parte del arte y éste, por definición, es universal. A mí me parece tan difícil que un genio como Velázquez hiciera lo que hizo que no me resulta tan raro que ese can fuese el verdadero artífice de la obra, lo que no quiere decir que con ello no me quite el sombrero ante otra muestra genial de humor y originalidad de ese señor creativo y siempre sorprendente que ha escrito esta joya.
    Eres un fenómeno y ya está.
    Un abrazo grande y suerte, Rafa

  4. ¡Qué original Rafa! Maravilloso ese perrito pintor, y menuda la fama y recompensa que merecía tal hazaña.
    No sé si ha sido premeditado el título, pero ese “I Can”, distinción honorífica y a la vez confirmación de su hazaña, el primer perro, que además es capaz. Genial Rafa.

    Mucha suerte y abrazos.

    1. Sí, Yashira, el título es muy premeditado. Tanto que, en un principio estaba narrado en tercera persona y lo cambié a primera para que tuviera sentido el Yo Puedo.
      Muchas gracias por tus comentarios.
      Un beso.

  5. Ole tu perro!!!!
    Cuánto tiene que agradecer don Diego a los animales representados en sus obras 🙂
    Ahora bien, no ha elegido mala posición el “artista” para representarse en primer plano… Si no fuera por ese pie travieso que le aplasta su pelaje.
    Buena historia, Rafa.

    Un abrazooo

  6. Ana Fúster

    Ingenioso, original, bien escrito y con humor. ¿Se puede pedir más? No lo sé, pero seguro que tu próximo relato nos sorprende más todavía. Besos y suerte.

  7. Rafa, me ha gustado mucho el giro que le has dado a la historia de este genial cuadro. Muy original tu propuesta y que esté contada en primera persona le da mucho más protagonismo al perro artista. Enhorabuena.
    Besos apretados.

    1. Como ya he contado por ahí arriba, en principio lo escribí en tercera persona pero al encontrar ese título -cuánto me cuesta encontrar títulos que me gusten- bilingüe y biinterpretable lo cambié a primera persona para darle sentido a la versión inglesa.
      Gracias, Pilar.
      Abrazo prieto.

  8. J u a n P é r e z

    Flota el microcuento en el encanto que procuras dar a tus palabras y lo que quizás oculten algunos lienzos y obras de arte, nos lleva a poder crear un mundo de posibilidades. Un cuento muy astuto. Por mi parte, estoy enamorado, en el mismo Museo del Prado, de otro simpático perrito: el “Perro Semihundido” de Don Francisco de Goya y Lucientes.
    ¡¡¡Abrazos de Hecatónquiro R a f a!!!

  9. Salvador Esteve

    Superoriginal y divertido relato, en el que nos presentas a un perro artista que no duda en regalar su obra y asumir su grandeza en silencio. Acabas de multiplicar el valor del cuadro por mil, ja,ja,ja. Abrazos y suerte, Rafa.

    1. Si al saberse la autoría se revaloriza igual el resto de la obra de Velázquez se deprecia. Vamos a dejarlo como está y que se tome mi relato como fantasioso. Tú y yo nos reservamos la verdad.
      Gracias, Salvador.
      Un abrazo.

  10. Olga Noya

    Ya sabía yo que había algo extraño en “Las Meninas” en las 327 que lo he admirado… Sabía que el mastín no estaba ahí porque si. El perro de Las Meninas no es sólo un objeto al que mirar, no está ahí para equilibrar la composición velazqueña. Sin duda, el pie de Nicolasito habla en ese rincón del cuadro con más elocuencia que la boca de muchos críticos de arte posteriores.
    Me ha encantado tu relato, Rafa. Me gusta que le deis la vuelta a los cuadros de la manera que sea… Muchos besos y suerte.

  11. María José Viz Blanco

    Contemplando Las Meninas, hace ya demasiados años, me sorprendió, precisamente, el perro del cuadro. Y ahora me encuentro con tu maravilloso relato, Rafa. Siento que me estabas haciendo un regalo a mí, sin saberlo… Gracias.
    Un fuerte abrazo.

  12. Rafa, nos has desvelado el secreto mejor guardado sobre la verdadera autoría de Las Meninas de una forma divertida y muy convincente.
    Al menos, eligió el mejor lugar del cuadro para pasar a la posteridad.
    Muy buen relato. Felicidades.
    Besos apretados.

  13. Pablo Núñez

    Rafa, a mí me encanta de tus relatos la originalidad que siempre tienen al darle una vuelta de tuerca al tema propuesto, sin alejarte de él, impregnándolo de tu particular sentido del humor, y escribiéndolo tan bien, que da gusto leerlo. Si a eso le sumamos un título muy bien escogido, pues hace que para mí sea uno de mis favoritos este Can que nos has pintado.
    Un abrazo.

  14. MªBelén

    Has plasmado en este lienzo blanco que a veces tanto nos asusta, una maravillosa pincelada de palabras.
    Un cuadro que tiene tanto misterio, como belleza y que bien podía ser cierto tu relato. La fidelidad y entrega de los canes puede llegar a hacer imposibles por su dueño. Me encanta esa huella que no deja plasmada para resaltar la de Diego.
    Siempre nos sorprendes con tu originalidad y buen hacer.
    Un abrazo grande Rafa.

  15. Rafa Heredero

    Siempre es agradable que nos regalen una sonrisa, y tú sabes muy bien cómo hacerlo, y además de forma original. Me hubiera gustado que Velázquez se hubiera hecho un “autorretrato” para ver la cara que se le quedó cuando vio su cuadro terminado.
    Suerte y saludos, tocayo.

  16. Cecilia Rodríguez Bové

    Hola Rafa,
    “Y aunque no lo firmé, ni siquiera con mi huella…”
    Bueno, en el cuadro no, lo que si no hay duda es un relato escrito con tan buen gusto y originalidad, por supuesto que deja huella.
    Enhorabuena!
    Un saludo

  17. María

    Querido amigo mío, ¿de dónde sacaste semejante idea? Qué bárbaro, jaja! Me encantó leerte, después de un tiempito de ausencia. Y con este texto tan original. Tengo cinco perros. Los estoy viendo e imaginando desesperarse ante mi falta de inspiración para escribir últimamente. No vaya a ser que alguno de ellos se trepe a mi escritorio y me haga regresar a estas añoradas páginas con algo que no sea muy vergonzoso de publicar. Un abrazo, Rafa. Buenísimo, como siempre!

    1. Querida Consue, con cinco canes a tu vera solo tienes que mirar a cualquiera de ellos para que te surja alguna de esas entrañables historias que salen de tu lápiz. Sí, otra opción es dejarles a pata papel y lápiz para que alguno te haga los deberes. Jeje.
      Anímate, no nos castigues tanto con tu ausencia.
      Besotes.

  18. ¡Qué gial, Rafa!Te creerás que al leerte, he imaginado al perro poniéndose a dos patas y pintando el cuadro, pero como si fuera uno de aquellos dibujos animados con los que disfrutábamos de niños y, al acabar de pintar y tumbarse entre las meninas, todo (el cuadro, el perro) han dejado de ser animados para convertirse en el lienzo final. Lo he disfrutado mucho.
    Suerte y abrazos,

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