Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

41. IGUALDAD DE GÉNERO

La navaja roza su palpitante yugular. La mariposa, sostenida con decisión, está escoltada por una voz rota y grave que exige sus cosas de valor.

—Quítate la máscara, cobarde, despojo, quiero ver tu cara, malnacido, niñato. Sé hombre y muestra tu rostro, venga, sé un macho y no una mujerzuela. Permíteme ver quién eres, venga, atrévete.

Sin perder de vista su cuello, se la quita. Un rostro de mujer deja sin argumentos al valiente caballero.

24 Respuestas

        1. Acepto tus disculpas pero tú aceptas las mías (por si acaso!!!). Enfadado para nada, Asun. Ya hay cosas en la vida por las que enfadarse como para hacerlo por alguien que se molesta en leerte y comentar. Gracias de nuevo y un besazo.

  1. Eva García

    Pues a mi me has despistado,Javier, en la primera lectura porque a pesar de chirriarme lo de ‘mujerzuela’ en esa parrafada desafiante, pensé que la víctima era también una mujer, hasta que llegué a lo de valiente caballero. Bueno, creo que la necesidad, el hambre e incluso la simple codicia o la dependencia a las drogas no tienen género y aunque una mujer pueda tener otros cauces para hacer dinero, no todas tienen porqué escogerlos. Yo creo que también me pondría máscara y sacaría la mariposa, puesta a elegir y agotada cualquier otra vía, si fuera por auténtioca necesidad. Un beso.

    1. Eva, la gracia estaba precisamente en esa ambigüedad que trato de ofrecer con mayor o menos acierto. Por supuesto, la mujer puede como el hombre robar, aunque parece que no se “ve” tanto. Por necesidad, yo también haría lo que fuera, incluso escribir novelas comerciales… Un beso.

  2. Mel

    Hola, vaya cambio de papeles. Espero que la igualdad de género no nos traiga a las mujeres lo peor de los hombres la verdad. Tu relato, con todo el cariño, pero me suena bastante increíble. Una mujer sola atracaría a un hombre y a navaja¿?, imagino que según la talla, tanto la de ella como la de él, je je. Pero aún más fantástico es que alguien atracado a punta de navaja reaccione así exponiéndose a un pinchazo (de lo cual deduzco que no tienes la desgracia de conocer a nadie a quien le hayan asaltado). Lo que sí me gusta es el final, hala, donde flipa de que una mujer sea capaz de hacer cosas “de hombres”. Pues eso, que me suena un tanto inverosimil, aunque en el mundo del carnaval, nada es lo que parece no¿?
    Abrazos

    1. Hola, Mel!
      Siempre es un placer que comentes mis micros y, salvo que te toque ser jurado, no falla. Gracias.
      La igualdad deberá traer eso, igualdad. Pese a todo, hay hombres y mujeres ladrones. Creo que las mujeres no “cogen” eso del hombre porque algunas lo son (cosa normal: ser mujer no implica convertirse en un ser de luz).
      Y sí, en mi barrio, que hubo muchos problemas con la droga, no era raro ver a mujeres atracar (o intentarlo) a jóvenes y no tanto con tal de sacar un dinero para su adicción. Es un ejemplo, pero así, muchos, como hombres. Igual que esa actitud del atracado: ¿nunca has visto ponerse gallito a nadie (con razón, seguramente), indignarse porque le roban y actuar de modo estúpido y muy muy digno? Claro, sin valorar las posibles consecuencias. (Un amigo mando a un tipo al hospital porque de nervioso que se puso, se lío a puñetazo con el ladrón. Podrían haberlo matado, pero mira, uno a veces reacciona de forma inesperada).
      ¿Parece inverosímil? Sin duda, seguro que tienes razón, el lector siempre la tiene. Con todo, si un género puede ser inverosímil y sorprendente, creo que es el microrrelato.
      De nuevo: gracias por comentar y, quede claro, asumo mis errores, cómo no, siempre hay que mejorar. Un besazo!

    2. Mel

      Bueno, el lector no siempre tiene razón (ni el escritor) simplemente perciben cosas diferentes. Seguro que hay mujeres atracadoras a punta de navaja y personas que se enfrentan al ladrón (qué valiente tu amigo , o qué inconsciente), pero creo que es algo minorotario. Una mujer seguramente elegiría a otra mujer o niño para atracar, y poca gente se enfrentaría. A mi tía le atracaron hace ya años a punta de navaja en el ascensor (tendría ella 70 y pico) y le dió el relój, cartera etc… pero se negó en redondo a darle nosequé joya que llevaba que era de su madre (mi abuela), que se negó en redondo y le dijo al atracador que él mismo, que una cosa es ser ladrón y otra muy distinta agresor de señoras, por un collar cuyo mayor valor era el sentimental… dice que se quedó de una pieza el tipo y se largó. Todos alucinamos con la reacción de mi tía, incluso ella misma, y decía que no sabe de donde sacó la entereza para enfrentarse. Efectivamente pasan esas cosas, sinceramente espero que a mi no me toque, porque como venga de haber tenido alguna bronca con uno que yo me sé, igual también me lío a puñetazos.
      No me hables de errores, please, distintos puntos de vista, solo eso.
      Besos.

  3. Javier, buen relato en el que también introduces a los lectores con sus apreciaciones, que en el fondo lo revalorizan con sus comentarios. Hoy lo he leído como tu lo escribiste, pero mañana quien sabe.
    Un abrazo

Dejar una respuesta