Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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18. ¡JO, QUÉ NOCHE!

En el páramo por el que conducía desde hacía horas no había nada, salvo la carretera salpicada de guijarros que lo atravesaba confiriéndole una extraña cualidad de espacio herido. Así que aquel hotel en el horizonte me brindó la excusa perfecta para tomar una ducha y descansar esa noche.

Era una ruina, pero el dueño-recepcionista aseguró que me daba su mejor habitación. Caí sobre la cama y debí dormir varias horas hasta que un cosquilleo en la mano me hizo despertar sobresaltado. Cuando encendí la luz, pegué un bote al ver varias cucarachas corriendo a esconderse bajo los muebles.

Como, al quejarme, el dueño insistió en que habría tenido una pesadilla porque él no criaba bichos, cogí mi bolsa y me fui sin pagar. Conduje unos kilómetros hasta que caí en la cuenta de que había arrancado en dirección contraria. Retrocedí cabreado pero, al pasar de nuevo frente al establecimiento, el ruido de un fuerte impacto me hizo girar el volante y frenar, dando bandazos, en el arcén.

Al bajarme, lo vi. Era el tipo del hotel, que asomaba por debajo del coche. Lo último que dijo fue: -“¡Hay que ver cómo se pone Vd. por un cantazo!”-.

10 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Para mí tiene magia porque por arte de birlibirloque has descrito un hotel en el que estuve hospedado tiempo ha. Sobre todo, de verdad te lo digo, me acuerdo de las cucarachas. Nunca más me volvió a suceder en esas condiciones de higiene con insectos tan repulsivos. Aparte de este detalle coincidente, tu prosa me tiene en el candelero y se lee con apetencia. ¡Feliz Día! de ” J “

  2. Blanca Oteiza

    Relato bien escrito, aunque repugnante en el sentido de las cucurachas (la imagen de esos bichitos sobre el brazo me da asco). Por lo demás me ha gustado la narración y el ambiente descrito.
    Un saludo

  3. Isabel

    Bueno, la impresión de las cucarachas queda borrada con la gracia del final.
    Parece que el dueño del hotel tuvo el mismo final que sus inquilinos. Un pisotón.

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