Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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JUL01. COMO UN PERRO, de Juan Antonio Morán (JAMS)

La apoplejía apenas me dejó movilidad para desplazarme y el uso aceptable del brazo derecho. Por eso paso las tardes en la ventana, entretenido con las carreras de mi viejo Ron y Laki, el foxterrier del vecino, cuando le abro la puerta para que escape. Esta tarde le noto cansado. Tras unos minutos de zigzags entre los setos del jardín saltan a la calle. Laki cruza disparada y Ron tiene la mala fortuna de hacerlo al paso de un furgón.
Estoy solo. Mamen ha vuelto a salir. La emoción traba aún más mi paso. Ron tiene astilladas las patas, un paquete de vísceras asomando y el morro quebrado y desfigurado. Muestra un estertor débil y un quejido agudo que me es fácil interpretar.
Hubiera preferido albergar la confianza de que allí resta algo de vida, poder recoger sus pedazos y trasladarlo hasta quien pudiera recomponerlo, pero solo siento la urgencia por acabar cuanto antes.
Rebusco en el garaje alguna herramienta contundente, pero sólo me siento con fuerzas para manejar un pequeño mazo.
Salgo a la calle con una punzada insoportable en la cabeza, y la intensa sensación de que llega el momento de atender a la angustia de mi propia existencia.

RELATO FUERA DE CONCURSO

27 Respuestas

  1. Te lo repito Jams, como alguien le quite el mazo y le de a él por lo mismo que al perro ¿Qué?. Es un debate que habrá que iniciar a no faltar mucho. Con las mascotas no hay problemas, ¿nosotros somos peores?¿podemos sufrir más que ellas?.
    Den todas maneras buen relato y encima España pierde.
    Un abrazo

    1. ja ja ja, Gracias Epi… (te lo repito) la cazaste al vuelo… no me atreví a mancharme directamente con la harina, pero encendí el horno … ja ja ja
      Gracias, majo.

  2. Un presunto jamsesinato, vaya vaya… Pobre perrito y pobre señor. Enhorabuena por tu relato ganador de ruta6, ¿era una cena en Selores el premio? ¡Que lo disfrutéis! De ese pueblo recuerdo el olor a limoneros cuando paseaba por sus estrechas calles. Se me quedó ahí grabado.
    Un abrazo.

  3. Un relato que cuenta una de esas cosas, que yo siempre me planteo, si sería capaz, y siempre pienso que preferiría no hacerlo, y yo se que no lo haría no tendría valor.

  4. Marca de la casa en esa ficticia calle tuya – Elm Street?- donde sospechosamente habitan cándidos niños del maíz que manipulan coches,junto a otros vecinos poco recomendables, como es el caso. Sin concesiones, nos metes de lleno en una historia en la que , aunque hayamos entrado con la inocente intención de solo asomar la cabeza, nos vemos envueltos por una atmósfera agobiante que no nos suelta hasta aterrizar en un final decididamente existencialista, de los que a mí me gustan. Sigo adivinando el espíritu Sagarna, solo que cada vez más refinado.
    Serías tan amable de pinchar el enlace de tu relato ganador en Ruta6? Lo he buscado en Internet y es sencillamente magnífico, tanto por su tratamiento como por su construcción. Te hacemos un huequecito, anda ( pero solo por hoy)

  5. Vaya manera de empezar el mes. ¡qué duro! yo también preferiría no hacerlo, pero creo que hacerlo es más humano. Evita dolor y sufrimiento a quién no tiene cura (animales o personas).
    Por otro lado, quiero darte la enhorabuena por tu merecido triunfo en ruta 6, se nota que te lo has currado, si hasta pareces un indígena.

  6. Vaya, arrancas el mes con el listón muy alto. Relato directo y crudo que deja poso para pensar…
    Te dejo una pregunta para darle vueltas al cuento, y ¿si ambos, perro y dueño son los atropellados? al humano al hospital y al perro…
    Enhorabuena por ruta 6, también te he felicitado allí.

  7. Un micro potente Jams, no solo por el tema elegido, también por la forma en que preparas al lector para el desenlace: arenas movedizas que poco a poco te van tragando… ¡Buen comienzo de mes!
    Saludos sonrientes

  8. Felicidades Juan, por la forma y por el fondo. Has abierto un abanico de temas a cual más sesudo….por comentar alguno de ellos: para los que sienten, nada hay más doloroso que ver sufrir a quien se quiere…y nadie debiera coartar la libertad de cada uno para tomar este tipo de decisiones. Esta es una conquista que nos queda por librar.
    Ojalá que no nos encontremos en esa tesitura nunca, y si nos llega, que tengamos a mano algo menos contundente que un mazo, pero igual de efectivo…por pedir que no quede…
    …preferiría no haber leído tu relato, cuando tengo a mis pies a la dormilona de mi perra que apenas puede levantar una vez su ojo azul, y otra vez su ojo marrón, para controlar lo que hago…pero ya que lo he leído, te sigo reconociendo el arte y el estilo. Un abrazo.

  9. Hola, Juan Antonio.

    ¡Guau!, digo, ¡perdón!.. (siempre meto la pata)

    Me ha gustado mucho ese preferir no hacerlo, pero tener el deber de ejecutarlo.
    Estupendo micro.
    Felicidades.

  10. Bueno, no puedo añadir nada mejor que lo escrito en tu micro. Desasosegado me he quedado, así que lo conseguiste. Eso sí, la elpisis entre el primer párrafo y el segundo (entre “al paso de un furgón.
    Estoy solo. “) me ha parecido de maestría narrativa. Saludos.

  11. Duro relato sobre la (i)responsabilidad y la (in)capacidad de protejer a los pequeños seres amados cuando uno está incapacitado. Si el hombre considera que tiene el derecho de matar un animal herido, ¿porqué otro hombre no tendría el derecho de matar al personaje de este relato, que sufrió también un accidente, aunque sea de otro tipo? Muy interesante relato,Juan, que propone dilemas éticas.
    Un abrazo.

  12. Cuando lo leí la primera vez no tuve ni fuerzas para comentar, de las situaciones tristes que te puede poner la vida, esta es un ejemplo que nadie querría vivir.
    A pesar de ello es un bonito relato.
    Saludos. Asunción.

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