Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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JUN26. EL ESPEJO MÁGICO, de Sara Lew

Tras comprobar que no hay nadie a la vista, Matías se cuela sigiloso en la habitación de sus padres y se para frente al enorme espejo que hay detrás de la puerta del armario. “¡Soy el rey de los piratas!” exclama. “¡Soy el rey de los piratas!” sentencia una voz carrasposa, y en su reflejo aparece un hombretón tuerto con casaca de terciopelo negro, camisa entreabierta y un ancho fajín para las dagas. “¡Soy el terror de los mares!” pregona el niño. “¡Soy el terror de los mares!” oye decir a ese que, con gesto hosco y aguerridas maneras, blande desde el espejo la espada. “¡Soy el más alto y fornido!” declara el pequeño Matías, y frente a él asoma un pirata robusto y musculoso. “¡Soy el más alto y fornido!” repite el periquito que viene a posarse en su hombro para verse, majestuoso y gigante, como un guacamayo rojo.

32 Respuestas

  1. Anonymous

    Muy simpático este trío que te acabas de sacar de la chistera, Sara.
    Esta claro: LA IMAGINACIÓN AL PODER 😉
    Un abrazo y suerte.
    NACHO RUBIO

  2. Qué bonito espejo para vivir aventuras.
    ¡Doblones de a ocho, doblones, doblones de a ocho!
    Felicidades, me encantan las historias de piratas, (los auténticos).
    Un abrazo y suerte.

  3. Me ha gustado muchísimo Sara, el final hace crecer la historia y desborda un vaso ya lleno a través de ese periquito que se suma a una fantasía, que sentimos real. Y mágica.
    Mi aplauso.
    Beso.

  4. Me gusta que esa doble vida permanezca enfrentada, inofensiva, al otro lado de la frontera del reflejo. Ya estaba temiendo por el pequeño Matías…
    Un buen cuento para seguir presumiendo ante el espejo, esperando la siguiente aparición.

    Un abrazoooo, Sara

  5. Poderosa herramienta la imaginación. Podemos ser lo que queramos, sin límite. Un relato muy bonito sobre la infancia en la que una miriada de caminos se te ofrecen.
    Enhorabuena y un abrazo.

  6. Paloma C

    Bueno, es que en Google me llamo Ópalonegro pero soy Paloma Casado, no me acordaba de que tengo otra personalidad en algún espejo, ja,ja.

  7. Qué gracioso, simpático y familiar nos resuena un relato como este, Sara. Qué nuestro ese espejo de nuestros padres, ese juego de nuestro doble, y qué imaginativo ese periquito-guacamayo que se nos cuela de rondón con un guiño cómplice. Delicioso.
    Mucha suerte.

  8. Qué derroche de imaginación y qué historia tan tierna. Me ha traído a la memoria el primer relato tuyo que leí, creo que se llamaba Transmutación, en este mismo blog, y que me cautivó al igual que lo ha hecho éste. Enhorabuena.

  9. Ahora en las casas hay espejos por todos los rincones Sara, pero antes en el baño había uno pequeñito que nosotros no atisbábamos, el del hall muy alto y el del armario de nuestra madre era el único donde podíamos vernos y fantasear. Me ha gustado mucho.
    Un beso

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