Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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JUN94. PANTALLA RETINA, de Eduardo Iáñez

Finalmente había conseguido convencer a sus padres de que la dejaran con sus primos, librándose así de la visita al mercado medieval. A la media hora ya se había zafado de su vigilancia y, con la tableta bajo el brazo, atravesaba el prado hasta el bosque de bambú, a cuyo susurrante y oscuro misterio se acogió como cobijo. Se sentó en el suelo, apoyó la espalda sobre un tallo nudoso y dispuso la tableta sobre su regazo. Una rápida sucesión de ventanas respondió obedientemente a sus dedos, mientras ella, con brillo en los ojos y media sonrisa en los labios, contemplaba la animación: una niña que abandonaba a hurtadillas la casa del molino; que se encaminaba hacia las altas cañas y se escondía entre ellas para juguetear con una tableta; que se inclinaba sobre la pantalla contemplando algo infinitamente remoto: una chiquita desobediente perdida entre los susurros insinuantes de una sofocante barrera verdosa… 

Horas más tarde, sus padres la encontraron muerta, flotando sobre las aguas remansadas de la presa. Con los brazos flexionados y las manos abiertas sobre el terso azogue del río, parecía adorar con reverente actitud un terrible misterio, tenebroso y esquivo.

11 Respuestas

  1. Hola, JAMS. Tus relatos son inagotables se ve que tienes un archivo en el cerebro y te suministra
    cuanto deseas para hacernos penar de maneara tan despiadada, yo no tolero la crueldad si no más
    bienla tristeza que es más llevadera como así dejo en mis versos. Lotuyo ya es demasiado.
    Un abrazo
    Ángel-Isidro.

    1. El final triste me parecía condición necesaria para una imagen (la del espejo reflejado en otro espejo hasta el infinito) que siempre me ha parecido turbadora pero irresistiblemente atrayente. Lo mismo que para la Alicia de mi relato, al parecer.
      Gracias por tu comentario y tus deseos, Calamanda. Un saludo.

    1. Gracias, Towanda, por pasarte por mi micro.
      Y sí, en efecto, desde el principio me atrapó la idea del bucle, como cuando ponemos un espejo ante el espejo, y su reflejo se convierte en infinito. Me encantaba hacer eso cuando niño…
      Un beso, y gracias de nuevo.

  2. Me gusta la figura “aguas remansadas”, me gusta el texto en general, pero no entiendo la muerte de la protagonista.

    Mi puntuación sería un notable alto.
    El tercer relato que leo y me voy satisfecho.

    Buen nivel tiene este blog.

    Saludos.

    Hismael.

    1. Gracias por pasarte por mi micro, Ismael, más aún siendo el tercero que lees en el blog; y gracias también por tu generosa puntuación. Me alegra que te haya gustado.
      En cuanto a tus dudas por el final, ten en cuenta que hay un “misterio” que parece reclamar a la niña desde las susurrantes cañas de bambú… Se trata, pues, de una insinuación: el resto lo pone el lector.
      Saludos.

  3. Lo mejor es la manera de enlazar la realidad con lo imposible. Y dentro de este caos, el final no sé de qué lado cae, pero tampoco me importa mucho. Te trasmito lo que me dicen a m: ojo con esa profusión de adjetivos en textos cortos. Sobre todo en uno bueno, como este.
    Un abrazo.

    1. Muchísimas gracias, Susana, por tus sabios consejos, que significan mucho para mí. Sé que tengo cierta tendencia a la profusión y al barroquismo expresivo, y aunque procuro corregirlo (se ve que no lo consigo del todo), también es cierto que reivindico el derecho ese estilo, tan hispano por otro lado.
      En cuanto al final, veo que comprendes a la perfección que no importa la razón ni la causa últimas de la muerte…: es más que suficiente ese misterio sofocante encerrado en el bosque de bambú (y fíjate que la profusión de adjetivos tiene que ver mayormente con él).
      Gracias de nuevo, y de corazón, por tu consejo. Lo tendré muy en cuenta en el futuro. Y suerte con “El nidito”.
      Besos.

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