Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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06. La dama del pazo (Jesús Garabato)

Reclamada por la muerte, Palmira aguarda al abrigo del seco castaño que ensombreció durante décadas las ruinas del palomar del viejo pazo de la aldea. Acuciada, vislumbra, ante sus ojos, las razones de su vida y de su suerte. Se ve, con quince años, feliz y enamorada de Juan, el hijo de los aparceros, y cómo, escondida, escucha al señor del pazo, su abuelo, echándolos de sus tierras. Se contempla, sumisa y estragada por la pena, acunando el fruto de su amor y al que, demasiado pronto, Dios se lleva. Asimismo, evoca la triste decadencia de la casona familiar con los fallecimientos, uno a uno, de todos los miembros de su funesta estirpe y el ocaso lento de una época compañera de su soledad y sus recuerdos. Aliviada, y ya vencida sobre la mezquina verdura cortada para preparar su almuerzo, cree ver brillar el tosco anillo que, atesorado entre sus dedos, la protege, en su locura, desde hace más de ochenta años.
Al día siguiente, los cazadores que, avisados por sus perros, la encuentran, se sorprenden, aterrados, al intuir en su astrosa cara un remedo de sonrisa.

49 Respuestas

  1. María José Viz Blanco

    Muestras, Jesús, una mujer rural muy especial: una mujer adinerada de un pazo gallego. Con una prosa cuidada y preciosista, nos dices que “los ricos también lloran”. La dama ve pasar toda su vida de desgracias ante sus ojos, pero aferrarse al recuerdo del amado hace que brote una sonrisa, en el momento de morir.
    Felicidades. Un saludo.
    María José

  2. Martín Zurita

    Hola, Jesús
    En tu texto la muerte termina ornada por una sonrisa aun cuando meramente esbozada. La vida es tortuosa y leve sin distingos de posición social. Y el amor es caprichoso y elige él. Has pintado con cuidados trazos una estampa de la decadencia. Al cabo somos seres para la muerte. Me complace tu propuesta. Suerte y un abrazo.

  3. Ángel Saiz Mora

    Una superviviente, la última de una estirpe y, quizá, de una forma de vida, hace repaso a su existencia. Determina que ese inventario de sinsabores que han sabido respetarla, o ella desafiarlos, para enseñarle lo más difícil: a terminar con una sonrisa.
    Un abrazo, Jesús, Suerte.

  4. Me gusta mucho cómo has ido desgranado la historia de esta mujer octogenaria cuyo único “pecado”, por el que tuvo que penar toda una vida, fue amar hasta su último aliento. Una narración exquisita acompañada de imágenes con olor a verdes tierras. Felicidades y un saludo, Jesús.

  5. J u a n P é r e z

    La Saga que nos describes es interesantísima y dosificas con agudeza los matices dramáticos. Me embargan reminiscencias de heno, panorámicas norteñas que tanto necesita mi alma por este calamitoso mediodía de España.Y solo el título me predispone: Qué palabra tan repleta de personalidad, de historia y de vivencias la de “pazo” y deja, por favor, que te suene como la aliteración de mi sincero aplauso.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    Pues gracias, Juan. Aunque lo poco que escribo suele ser muy sencillo, en su forma, he tratado de hacer, en esta ocasión, un texto recargado y de ambiente galaico decimonónico con cuanta desgracia se me ocurrió en menos de doscientas palabras. Gracias y saludos.

  7. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias, Luisa , por comentar. Tienes mucha razón. Resulta curioso que nos vayamos, una mayoría, por lo riguroso, casi de otro tiempo, de la vida rural y no por la felicidad familiar o por el aspecto bucólico de la naturaleza, con sus sonidos, colores y olores característicos. Saludos.

  8. José Luis González

    Reclamada por la muerte, el fruto del amor que Dios se lleva, los fallecimientos en la casona familiar… ¡Uf!, que tristeza, Jesús. Aunque reconozco que eres un artista describiendo esos ambientes. Pero me quedo con el final, Jesús, sonreír siempre, incluso ante la muerte. Aunque, si te soy sincero, no sé si es posible. Y no lo digo por la Muerte en sí misma, que tiene que ser muy funesta, sino porque ante tal cúmulo de desgracias durante ochenta años, hay que ser un verdadero héroe de leyenda para lograrlo.
    Suerte, Jesús.

  9. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias, José Luis, por dejarme tus interesantes y amables impresiones. A la pobre mujer, loca y marcada por el infortunio, al menos le reconfortó, en su final, esa chispa, real o no, que hizo brillar en su memoria el recuerdo del amor, quizá su única alegría. Saludos.

  10. Salvador Esteve

    Un texto que nos evoca de forma exquisita otro tiempo, donde la libertad y los sentimientos se doblegaban a la obediencia y al miedo. El destino de tu vida, a veces, no te pertenecía. Muy bueno, Jesús. Abrazos.

  11. Enrique

    Con todo ese tremendo drama de fondo, creo que el anillo y lo que este simboliza brillan con más fulgor, cosa que unida a esa última sonrisa hace que logres un efecto parecido al de aquel Rosebud de Ciudadano Kane.
    Enhorabuena, Jesús.
    Un abrazo

  12. Lo importante de los obstáculos es poder sobrepasarlos. Ella lo hizo, aunque se llevaba una herida cada vez que los encontraba, inmensa, pesada o insoportable, según cómo fueran, para, llegado el final, sonreír a la inabarcable locura de una existencia.
    Un intenso relato acorde con su intensa vida.
    Muy bueno, Jesús.
    Un abrazo

  13. Antonia Garcia Lago

    Me gusta la historia y como la narras, con aire de leyenda, con un vocabulario acorde con el ambiente, el ritmo en que avanza y la atmósfera que creas.
    Historia redonda.
    Felicidades y suerte. Saludos.

  14. Poca esperanza había para la hija de los más poderosos, que escogía a su amor. Siempre dura su existencia, pero llevada con orgullo y satisfacción, por muchos avatares que la vida le presentara. Suerte.
    Besicos muchos.

  15. Marta Trutxuelo

    Precioso relato, Jesús, perfectamente ambientado, visual, como la vida que pasa ante los ojos de esta dama, tal y como la retratas.
    Me encanta que, pese a sus dificultades, no se le haya borrado la sonrisa del rostro.
    Enhorabuena!
    Saludos y un abrazo!
    Marta

  16. La dama del pazo, qué vida más triste. Si viviera mi abuelo, diría… “toda una señora… hasta en su muerte” 😉
    Me ha gustado mucho la narrativa, casi poética.
    Encantada de saludarte, Jesús.

  17. Inés Z. López

    Me gustaría ahondar más en la vida de esa mujer que seguramente tendría tanto que contar. Me llama la atención el anillo.
    Muy bueno tu micro, Jesús.
    Un saludo y suerte.

  18. Una historia triste de una mujer que parece no tener que lidiar con las penurias de la vida en el campo, pero sin embargo lidia con penurias más profundas. Su muerte nos alivia como lectores, seguramente como a ella. Bonita historia. Mucha suerte.

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