Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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31. La decisión de Natasha

Natasha aviva los rescoldos de la chimenea con el último taburete que queda en la cabaña y continúa con su labor. Lleva cuatro días sin parar de tejer. Sus dedos hinchados, llenos de sabañones, le entorpecen el trabajo, pero está determinada a soportar el martirio hasta que acabe la tarea. Teje a toda prisa. Perseverante, firme.

Un cielo inclemente no ha cesado su descarga blanca durante casi tres meses, pero Natasha está acostumbrada al abandono, a la pérdida, al dolor. El saquito de Nikolai lo terminó de coser enseguida, unos mechones rubios asoman por la abertura. Y sigue tejiendo. Empecinada, incansable.

A su padre, Dimitri, lo vistió con el traje de paño, solo falta encontrar su sombrero. De momento, pese a tener los dedos agarrotados, continúa tejiendo. Obstinada, obcecada.

Por fin, Natasha arroja las agujas al suelo. Ha terminado la prenda. Con una pala retira la nieve acumulada en la puerta del patio y avanza despacio hacia su familia. Coloca el sombrero al padre y acaricia la cabecita rígida del niño. Se cubre hasta el cuello con la mortaja, abraza fuerte al anciano y antes de cerrar los ojos contempla por un instante las estrellas.

Ha dejado de nevar.

 

68 Respuestas

  1. Amélie

    Qué fuerte, Susana y qué bien escrito, lo dices todo sin contar nada.
    Al leer parte del título, “la decisión” me vino a la mente “de Sophie”, otra decisión terrible.
    Un beso y enhorabuena por tu premio.

  2. Truculento a la par que precioso. Me ha gustado especialmente esa estructura final de los párrafos reiterando la tarea y rematando con la pareja de adjetivos de constancia. Muy bien trabajado.
    Creo que este relato, más que suerte merece justicia.
    Besos para Susana.

  3. Ángel Saiz Mora

    Una mujer empeñada en cuidar de su familia con una determinación que va más allá de la muerte. A pesar de la nieve este relato no puede dejar frío a nadie. Un saludo.

    1. Susana Revuelta

      El culto a la muerte está más arraigado en determinados ámbientes de aislamiento. Y fíjate que esta idea de prepararse para morir la tenía hace tiempo, pero de una peli china y sin nieve.
      Un abrazo.

  4. Paloma Casado

    Tan genial como espeluznante, te vas superando relato a relato Susana. “La cabecita rígida del niño” lo dice todo y te pone los pelos de punta.

    1. Susana Revuelta

      El final tenía que ser ese, aunque pensé en un rescate o algo así y no me convenció. Gracias, Nuria, por tus palabras.
      Un abrazo.

  5. Impresionante y muy visual tu relato Susana. Me ha gustado mucho. Desde un principio me resultaba gélido como al final me lo he encontrado. Lo haces muy bien.Suerte.
    Besicos muchos.

    1. Susana Revuelta

      Besicos de vuelta. Agradezco mucho tu comentario, Nani, eso quería. Que hiciera frío de principio a fin. Sin mencionar la palabra “frío”.
      Un abrazo.

    1. Susana Revuelta

      Pues ya que lo mencionas. Tejer y escribir tienen muchos paralelismos, y cocinar también. Los utensilios, palabras, ingredientes. El patrón, la trama, la receta… Pásate de vez en cuando por “Papel y tijera”. Lo encuentras arriba del blog.
      Un abrazo.

    1. Susana Revuelta

      ¡Bien! Por lo que voy viendo de los comentarios, creo que he conseguido trasmitir la soledad y el dolor de la protagonista. No veas cómo me alegro, Eva. Y gracias por lo del fimo, estoy en ello.
      Un abrazo.

  6. Salvador Esteve

    Susana, la constancia de Natasha por proteger de alguna manera a su familia con las telas que teje es conmovedora. Relato visualmente muy crudo con un final espectacular. Muy, muy bueno. Abrazos

    1. Susana Revuelta

      Precioso tu punto de vista, Salvador. El ser humano tiende a refugiarse en lo que sea cuando las cosas vienen tan mal dadas.
      Un abrazo.

  7. Ana Tomás García

    De una tristeza infinita. Sus últimas fuerzas las emplea en amortajar a su familia incluida ella misma porque no hay nada más allá. Muy bueno Raquel. Saludos.

  8. Antonia

    Desde mi ventana veo el Montseny, a veces azul, alguna vez con sus picos nevados. Siempre es hermoso ver montañas.Gracias por tu paisaje.Otro abrazo.

  9. Mel

    Muy buen texto compi!!! consigues intrigar al lector con tanto teje y teje (que no tejemaneje je je je). El uso del presente es una cierto así como el premeditado “Ha terminado la prenda”. También esa simetría en los párrafos acabándolos con dos adjetivos sinónimos, recalcando, metiéndonos en la piel de Natasha con su obsesión y premuras.
    Ya que no entras en concurso, dos cositas que me extrañan.
    Una: las cacofonías de “determinada …. a terminar” y “Obstinada, obcecada”
    Dos: Creo que separar los párrafos de Nikolai y empezar el siguiendo con Dimitri SU padre, quizás (a mi me ha costado darme cuenta) despiste y pueda llevar a pensar que Dimitri es el padre de ella y no su marido.
    Pues eso, que muy bueno, crudo, siberiano.

  10. Hola, Mel. Dimitri es el padre de ella, no su marido. Yo creo que al final cuando habla de anciano y niño queda un poco más claro. Determinada/terminar lo descubro ahora y tienes razón. Lo otro es intencionado. Gracias por tus comentarios.
    Un abrazo. Y a tres h estás de ser mayora, jeje.

  11. Mel

    Jo, pues, también pensé que era el padre de ella, pero me parecía menos impactante incluso creíble, porque entonces donde está el marido-padre de la criatura¿? se me hace más intrigante… te lo podías haber cargado en alguna guerra o así. Lo de anciano me sorprendió, pero tambien podía ser que tuviese un marido viejuno, o cascado. Vamos que me he liado del todo.
    No me hables, estoy vieji, he ido al cumple de los sobrinos y he acabado hasta el gorro de gritos infantiles. Lo dicho me hago mayor, snif.

  12. No la recuerdes a Mel su edad, Susana, no seas mala, ella ya no la recuerda. El relato muy triste, pero es que esas mujeres eran de armas tomar, pero el frío y el hambre son todavía más poderosos.
    Un beso

    1. Susana Revuelta

      Epi, ¡que caigo yo justo detrás y con los mismos años¡ Y que viva la fiesta siempre.
      Natasha, un personaje singular y muy pertinaz. Cuando no se ve la salida la cabeza de cada uno empieza a funcionar de distintas maneras.
      Estás muy mono en sepia y muy rubito.
      Un abrazo.

    1. Susana Revuelta

      Creo que lo sabía por algún comentario mío anterior.
      Muchísimas felicidades, elejoste, que no todos los días se atiborra una de besos y pasteles.
      Beso muy grande.

  13. Maria Rojas

    Un relato muy bello en el que se mezclan las angustias con el amor. Al final, ese mirar por ultima vez las estrellas, arropa de luz a la sufrida familia.
    Abrazo fuerte.

    1. Mucha desesperación se tiene que sentir para tejerse una su propia mortaja, María. La luz de las estrellas, sin embargo, anuncia que quizá tenía una última oportunidad de sobrevivir, aunque quizá a ella eso ya no le importe.
      Un abrazo.

  14. Esther Gomez

    Duro final para tan duro invierno. El relato te lleva de principio a fin como el propio tejer de la protagonista. Buenisimo y sobrecogedor.
    Besos

  15. Nieves Martínez Menaya

    Llama la atención el vigor, el arranque con el que comienza tu relato. Avanza decidido y sirviéndote de tres bloques de estructura paralela que cierra con dos adverbios de modo cada uno ( Perseverante. Dirme/ Empecinada. Incansable /
    Obstinada.Obcecada) con esa contundencia que dejan a su paso, al final sueltas hilo y aterrizas con un desenlace digno de un trabajo como los que nos tienes acostumbrados a los que te seguimos, Un abrazo: nieves

    1. Susana Revuelta

      Qué precioso comentario, Nieves. Los adverbios del final de cada frase fueron, como te imagoinas, muy intencionados.
      Ub abrazo.

  16. Belén Rodríguez

    Susana, describes a una madre coraje con pelos y señales pero dejas abierta la puerta a varias interpretaciones sobre qué le pasó a su familia.
    Quizá sea eso lo que más engancha de tu relato.
    Un abrazo.

  17. Susana Revuelta

    La familia llevaba muerta cuatro días o más en el patio, por eso tejía su mortaja al sentirse tan sola. Yo creo que colocar el sombrero al padre y acariciar la cabecita rígida del niño lo muestran.
    Un abrazo.

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