Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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5. LA FUERZA DE LA VOLUNTAD

Elisa regresaba a Colombo desde las tierras altas del té, en el corazón de la isla de Ceilán. Cansada del mediterráneo paisaje de fondo de todos sus veranos, este año decidió romper la hucha. Tuvo que sobrevolar medio mundo para conocer esa isla que, desde siempre, le había atraído al abrir los atlas. Una lluvia monzónica desdibujaba el paisaje y humedecía la despedida. La carretera descendía brusca hacia el mar dibujando grandes curvas en zig zag. En la primera apareció un niño, ya calado hasta los huesos, ofreciéndole un ramo de flores intensas, como la isla. No se fijó mucho, ensimismada como estaba en sus propios pensamientos. En la siguiente curva de nuevo un niño empapado vendiendo flores, ¿el mismo? Ahora Elisa se fijó en su raída camiseta, y su enorme mirada oscura. Y en cada curva de nuevo aparecía, delgado,  moreno, sin jadear a pesar de las carreras atajando por la jungla. Curva y niño… En un impulso Elisa pidió al conductor, ¡Ranjid, please stop! Y bajó del coche para encontrarse con la sonrisa más inmensa,

-¿Do you want flowers?

– ¡Claro…!

32 Respuestas

  1. Salvador Esteve

    Reyes, vuelta de tuerca a la leyenda urbana de la chica de la curva. Por otro lado, si como tú dices ocurrió de verdad, me produce escalofríos, a no ser que fueran sextillizos, jajaja. Me ha gustado. Abrazos.

  2. Hola Salvador….bueno, un poco menos terrorífico que la leyenda de la curva, aunque un poco triste tambien por la situacion de muchos niños….porque noe ran sextillizos
    Gracias por tu comentario

  3. Salvador Esteve

    Hola Reyes, te escribo estas líneas para pedirte disculpas por el comentario que te hice anteriormente. Al ver el de los compañeros hice una segunda lectura y evidentemente hice una interpretación errónea de tu relato. Está claro que intenta reflejar el contraste del turista que va a pasar las vacaciones y la triste realidad de muchos niños de lugar. Disculpa otra vez. Abrazos y suerte.

  4. Inés Z.

    Reconozco que incluso me ha emocionado un poco. Bien por Elisa. Seguro que la sonrisa del niño era más bella que las coloridas flores.
    Un abrazo.

  5. Has sabido dar una pincelada de ternura en un asunto demasiado doloroso. No deberían existir esas desigualdades entre los distintos mundos, todos los sabemos, y sin embargo, lejos de reducirse, cada vez son mayores. Está claro que algo estamos haciendo mal.
    Felcidades Reyes. Besos.

    1. En este relato he intentado este toque de esperanza, ¡al menos le compra las flores! frente a la impotencia que se siente ante situaciones como esta. Comprarle flores arregla poco, pero al menos le alegra un instante, y sonríe….
      gracias por tu comentario

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