Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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110. La pirámide (Tíndaro del Val)

Pregunté a la chica de recepción, pero solo llevaba nueve años trabajando allí y no conocía bien el camino. Atravesé la lujosa entrada hasta llegar a la sala de becarios, donde pasé varios meses hasta encontrar la trampilla escondida bajo la máquina de refrescos. Esperé a la noche para entrar y tuve que arrastrarme a oscuras por un serpenteante túnel hasta llegar a la zona de operarios. Allí la cosa fue peor. Fueron muchos años de duro trabajo y conversaciones huecas, pero al final obtuve la tarjeta plateada de acceso al piso de los gerentes. Con ellos todo fue más sencillo, salvo el día en que tuve que deshacerme del cuerpo de mi jefe usando la destructora de papel. Y por fin, tras varias décadas de sacrificios, obtuve el deseado ascenso. Avancé triunfalmente por el amplio pasillo hacia mi nuevo despacho de socio mientras la marcha Radetzsky amortiguaba el sonido de mis pasos. Abrí la puerta…pero al otro lado no había nada. Solo un abismo. Iba a girarme para volver cuando una patada en el trasero me precipitó al vacío. Mientras caía, me pareció que desde lo alto un enorme ojo se reía de mí.

38 Respuestas

  1. Modes Lobato Marcos

    Parece surrealismo…pero no.

    Al fin y al cabo, quien tiene suerte…¿No se tira toda la vida trabajando en el mismo sitio, para que al final le suelten la patada sin dar siquiera las gracias por los servicios prestados?

    Relato que, sin querer, me lleva a Brazil del gran Terry Gilliam.

    Por cierto, voy a estar un tiempo tranquilito. No quiero que nadie se pueda sentir ofendido con mis, sin duda, hirientes comentarios.

    1. Modes, tus comentarios son de lo mejorcito, no dejes tu estilo por nada en el mundo. Pitita no te lo perdonaría. No creo que ofendas a nadie, yo al menos me parto la caja con tu socarronería y tu erótica de barra. I love you man.

  2. María Ordóñez

    Shshshsh! Qué bien contada esta triste y terrible realidad actual, Tíndaro. Con tu permiso, si me permites, voy a publicar el relato en mis redes sociales. Hay muchos chicos por ahí, pensando en que ese “amplio pasillo” al que se llega luego de pasar por esas espeluznantes “triturdoras”, no está lejos y depara el paraíso… Muchas felicidades!

    1. Tienes mi permiso para compartir el relato donde quieras, aunque si luego me vienen a protestar negaré mi autoría.
      Muchas gracias María, me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo microlunático

  3. Caracola

    Me ha recordado la frase de Groucho Marx que dice: “Surgiendo de la nada hemos alcanzado las mas altas cimas de la miseria”
    Hay otra forma de hacerlo, espero que sepamos encontrarla..

    Enhorabuena!!

    1. Triste, sí, pero real en muchos casos. Hay que saber qué es lo importante en la vida antes de que nos den la patada final.
      Un abrazo microlunático y gracias por el comentario Calamanda

  4. Ángel Saiz Mora

    La ambiciosa vida laboral de un trepa sin escrúpulos en un mundo competitivo. Buen detalle el de la trituradora de papel. Tantas energías gastadas en un laberinto en el que al final todo es una gran mentira y sólo hay vacío.
    No me quiero extender en merecidos adjetivos elogiosos. Esta vez voy a ser más parco, pero no por ello menos objetivo: Fe-no-me-nal.
    Un abrazo, campeón.

    1. Gracias por mirarme con tan buenos ojos Ángel y por tu comentario. Es justo lo que intentaba reflejar, aunque dando un par de vueltas para perdernos en el laberinto de la vida laboral.
      Un abrazo microlunático

  5. Blanca Oteiza

    Muy buen relato Tíndaro, qué bien cuentas ese mundo (muy real por cierto) de los que sólo quieren ir subiendo escalones a cualquier precio en su vida laboral y al final, ¿para qué?
    Me ha gustado.
    Un saludo

  6. Relato con denominación de origen. Sin duda lleva la marca de calidad Tíndaro. Enhorabuena una vez más porque no falláis ni un solo mes. Luego la suerte os quita u os pone… pero estar siempre estáis. El relato muy bueno y mejor contado. Mucha suerte 🙂

  7. Tíndaro, una desternillante historia, donde el trabajo y la vida, la vida y el trabajo, van unidos para no salir de ese laberinto en que se convierte esa pirámide actualizada.

    Original y arriesgado tu micro.

    ¡Suerte con el concurso!

    Abrazos microlunáticos.

  8. Salvador Esteve

    Tíndaro, al final te das cuenta que por estar más alto no se es más feliz, si acaso se tiene más vértigo, y mucho menos si para ello siembras de cadáveres el camino. Real y reflexivo. Un micro muy bueno. Abrazos y suerte.

  9. Compañero, tú ya sabes. El final no me convence, has metido al Sauron en una oficina. Creo que con este final ha ganado, ese ojo bien pudiera ser un poco de ironía divina, con lo cual el relato se cuadra mejor. Y entiéndeme: quien bien te quiere te hará llorar.

    Besis microlunatísticos.

  10. Mª Belén Mateos

    Tíndaro, me ha encantado tu apuesta de este mes. Diferente, bien llevada y con ese toque de ironía que lo hace más atractivo.
    Un abrazo.

  11. Ana Fúster

    Sarcástico a tope y muy real ese laberinto que describes. El ojo del final me ha recordado al que aparece en el reverso del billete de dólar y su lema. Saludos y suerte.

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