Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

28.La sonrisa del ratón

Había sido un curso muy duro. Hice cuanto pude para obtener la máxima nota en el examen de selectividad, pero no fue suficiente para acceder a la universidad pública, unas décimas de menos y mi vocación al traste. La carrera deseada se impartía en una inaccesible facultad privada, que con el sueldo de mi padre no me podía permitir. Conseguí sumar amargura a la que ya arrastraba desde la pérdida de mamá.

 

Llevaba sin salir desde entonces, hasta que mis amigas me convencieron para asistir al baile de máscaras del casino. Acepté, al fin y al cabo, allí no tendría que mostrar mi rostro, falto de alegría desde hacía meses. Una vez allí me sentí fuera de lugar, rodeada de personas felices y pudientes, cuando apareció aquel tipo armado. Oculto tras una máscara de Mickey Mouse, desvalijó a todos con rapidez y eficacia, en mi caso apenas contribuí a engrosar su botín, que sin duda fue sustancioso.

 

Semanas después, papá anunció que había obtenido un ascenso, que ahora podía costear mi carrera. Todo se lo debo. Nunca le contaré que en un cajón descubrí un día una pistola de juguete, junto a ella, un ratón sonreía.

45 Respuestas

    1. Ángel Saiz Mora

      Entre padre e hija se ha establecido un silencio sobre el asunto, que a ninguno le interesa airear. Se supone que ha sido por una buena causa, un poco como Robin Hood, pero con careta de ratón. Gracias. Saludos

    1. Ángel Saiz Mora

      Seguro que se lo devuelve, ese hombre lo da todo por su hija, aunque sin decir una palabra ninguno de los dos sobre el asunto. Valoro mucho tu opinión, gracias.

  1. Virtudes Torres

    Los padres por sus hijos, hacen cualquier cosa.
    Claro que éste fue un poco más lejos. Pero mira, que si se lo quitó a los pudientes… mejor que mejor.
    Espero que la hija saque buenas notas.
    Un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Figúrate que después de todo la hija sale mala estudiante y decide poner un estanco. Pobre hombre, tendría que robar bancos o dedicarse al narcotráfico para sufragar la inversión, y eso son palabras mayores. Conozco padres que establecen ciertos límites a la hora de dar todo a sus hijos, no sólo materiales, pero no el de este relato. Muchas gracias por tus amables palabras.

  2. Dicen que robar al que le sobra es una buena obra. En este caso fue por pura necesidad. Además, si las cosas les fuesen bien, algún día podrían devolver de alguna forma el dinero… Eso sí, ahora sería la hija y vestida de Minnie mouse, para ser justos. Muy buena idea, Ángel, y muy bien contada. Felicidades y suerte. Saludos

  3. Ángel Saiz Mora

    Los padres nunca suelen pedir cuentas, pero sí debería salir de esa hija devolver tantas atenciones a su progenitor, que hasta ha delinquido por ella. Gracias, Juana Mª. A ver cuando otro relato tuyo. Saludos.

  4. nuria

    Si son tan pudientes tampoco les afectaría tanto y quedaría en un susto, y al hombre le solucionaría la papeleta. Me ha gustado el guiño de Mickey porque le resta maldad al padre. Enhorabuena. Nuria

    1. Ángel Saiz Mora

      Nada malo puede tener el ratón más bondadoso jamás creado. El padre necesitaba ese rostro inocente y casi beatífico para disfrazar lo que de malicioso pudiera tener su acto. Gracias por tu comentario. Un saludo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Hay que admitir que es un roedor de color oscuro y eso puede echar para atrás, pero le salva esa sonrisa amplia. Lo importante para el padre es que no le haga falta usar más esa careta y la pistola, aunque sea de juguete. Muchas gracias y un saludo.

  5. Ángel Saiz Mora

    Un padre que no nos consta que sea cariñoso en el trato, pero sí que pone en práctica aquello de “obras son amores”. Gracias por tus palabras. Un saludo.

  6. Que bueno!!!!
    Tiene todos los ingredientes: intriga, máscaras, actualidad y un desenlace perfecto.
    Lo único malo es que quizá cree tendencia, más de uno tendríamos que disfrazarnos y atracar a alguien para pagar la universidad de nuestros hijos.
    En fin muchas felicidades Ángel.
    Un abrazo.

  7. Ángel Saiz Mora

    Cuánta razón tienes, Asun. A veces parece que no queda otra alternativa que coger la pistolita y la careta, pero no lo hacemos porque somos honrados, pese a ser pobres. Muchas gracias y un abrazo.

  8. La Marca Amarilla

    Me ha gustado Ángel. Es una historia bonita y agridulce, pero con final feliz. Y escrita con gran estilo…
    Estoy por decirle a mi padre que necesito un iphone o un utilitario… O mejor no, que se acerca Carnaval!!
    Enhorabuena, Ángel!!

    Un saludo!

  9. Ángel Saiz Mora

    Hay una protagonista o personaje principal, pero es el padre quien tiene toda la iniciativa, el que hace que sus vidas cambien, aunque nunca salga de ese anonimato. Muchas gracias, Ana, por leerlo y valorarlo. Saludos.

  10. Ángel Saiz Mora

    No sé si va a colar lo del iphone, pero sería cuestión de probar, en el carnaval todo parece posible.
    Enhorabuena a ti por sacar a relucir tu humor y creatividad en todo momento, también en este comentario. Gracias y un abrazo, M.A.

  11. Tíndaro del Val

    Un padre hace lo que sea por sus hijos, por devolverles la sonrisa y asegurarles un futuro. Al final no hay buenos ni malos. Escritores buenos sí que hay, y da gusto leer sus historias. Mucha suerte Ángel. Un abrazo

    1. Ángel Saiz Mora

      Comentarios como éste, viniendo de quien vienen, me llenan tanto que casi me paralizan, aunque al mismo tiempo y por igual también me motivan. Mil gracias y un abrazo.

  12. Salvador Esteve

    Ángel, me ha gustado mucho. Solo espero que no cunda el ejemplo. Conforme están las becas hoy en día ya me veo a todos los personajes de Walt Disney robando, ja,ja,ja. Abrazos.

  13. Ángel Saiz Mora

    Para crear tendencia hay que tener mejores ideas que las mías, eso seguro. Habrá que tener esperanza en que las cosas mejoren y nadie llegue a estos extremos. Muy agradecido por pasarte a comentar. Un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      No escribí este relato con intención política, aunque al hilo de tu comentario, parece claro que este humilde texto, de alguna forma, viene a decir que si hay algo en lo que merece la pena volcarse es en la educación de nuestros niños y jóvenes. Un abrazo.

  14. María Elena Sánchez Álvarez

    Ángel, una historia con final feliz. Los padres siempre estamos dispuestos a hacer todo por los hijos, bueno éste fue más atrevido para conseguir su próposito.
    Me ha gustado mucho.
    Suerte y un saludo para ti.

    1. Ángel Saiz Mora

      El amor de los padres por sus hijos siempre es incondicional. La pregunta es si debería haber un límite o una frontera en esa entrega ciega. Me alegro de que te haya gustado y gracias por comentar. Un saludo.

  15. Ángel Saiz Mora

    Lo que llamamos “legal” es una barrera que los hombres han establecido con criterios lógicos, lo que ocurre es que a veces esa legalidad debe romperse por una lógica superior. Muchas gracias y un saludo.

  16. Ángel Saiz Mora

    El secreto conocido por sólo dos personas, el padre y su hija, es el motor de este relato, algo que ni ellos mismos mencionan en privado, no lo necesitan, hacerlo supondría romper un pacto no escrito y quizá la destrucción de esa realidad que les interesa tal y como está. Muy agradecido por tu comentario, Nani. Otro beso para ti.

  17. Eduardo Iáñez

    Ingenioso juego de complicidades, de máscaras, con un final feliz. Como, además, todos somos un poco Robin Hoood (sobre todo si no es nuestro bolsillo el que tocan), los personajes y la situación se nos hacen simpáticos. Solo me parece mejorable que la máscara sea de Mickey…; porque, a pesar de resultar simpática… ¡se ha visto ya en tantas películas…!
    Pese a todo, ingenioso y bien llevado. Enhorabuena, y suerte.
    Un saludo.

  18. Ángel Saiz Mora

    Efectivamente, todos somos un poco Robin Hood, menos los ricos, esos lo que tendrían que ser es generosos. La decisión de escoger a Mickey fue para contrarrestar la inocencia infantil que representa frente al hecho de un delito consumado, aunque se haga por una buena causa. No sé si habrá algo que no haya salido ya en las películas. Muy agradecido por tu comentario.

  19. Buenísimo tu relato. Me ha gustado el tono decadente que sigue la estela de la protagonista de la actual realidad, en la que mucha gente no puede costarse unos estudios, pese a ser válidos para ello. Y el final apoteósico con esa sonrisa del ratón. Y después quieren que creamos en el ratoncito Pérez. Seguro que sube al podium.

  20. Ángel Saiz Mora

    Muchas gracias, Lorenzo, el podium te lo voy a poner yo a ti por tus palabras, las de este comentario y las de tus relatos. Es verdad que los roedores nunca han sido muy de fiar, por mucho que sonrían. Saludos.

  21. J u a n P é r e z

    Brilla mucho ingenio en tus frases. El final es soberbio, no puedo por menos que sonreír ante las añagazas que se hacen por cariño. Y desde luego es “La Sonrisa de Un Ratón Colorao” (parafraseando al famoso refrán-aunque aquí aparezca Mickey-que es utilizado para indicar que alguien es astuto) Me sumo a La Felicidad Reinante en tu microcuento.

    Abrazos de Hecatónquiro de ” J “.

  22. Ángel Saiz Mora

    Muchas gracias, Juan, siempre es un lujo leerte y me alegro infinito de que te haya gustado este relato. Los ratones son pequeños, pero muy inteligentes, más si son “coloraos”, seguro que tenemos mucho que aprender de ellos. Un abrazo.

  23. Hola, Ángel.

    Pues ¿qué quieres que te diga? Yo me alegro mucho de que pudiera estudiar (del modo que fuese), que yo no soy juez y de este secreto no pienso decir nunca nada.
    Muy bueno.
    Un abrazo.

  24. Ángel Saiz Mora

    Es lícito transgredir límites y normas cuando se nos niega lo esencial. Gracias por guardarme el secreto y por tu amable visita. Otro abrazo para ti.

  25. Rafa Heredero

    Me gusta pensar que esa sonrisa del ratón es también la del padre que puede darle un futuro a su hija, y ese juego de complicidades que solo nosotros como lectores conocemos: el padre que no sabe que su hija sabe lo que ha hecho por ella.
    Suerte y saludos.

  26. Ángel Saiz Mora

    Ese padre daría la vida por su hija o se volvería, como ocurre, delincuente, lo que no hará nunca es admitir un delito que haga que ella, beneficiaria de su sacrificio, se pueda sentir culpable. Como el ratón, el padre sonríe y guarda silencio. Gracias por tu comentario y un saludo.

Dejar una respuesta