Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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97. Los caídos

Sentados como estatuas, llevaban rato esperando. Sabían mucho, a pesar de lo poco que les habían contado. Y aunque la puerta estaba cerrada, los gritos se oían con claridad. Ambos se miraban, pero no se atrevían a hablar. En los últimos meses, cada vez que el problema surgía, a Javier le picaban los ojos, y a Martin, el nudo en el estómago le hacía correr a vomitar. El resto del tiempo ni lo mencionaban para no provocar, y así habían llegado hasta hoy. “Miraflores y asociados”, reza el letrero dorado de la puerta por la que salieron, primero su padre, dando un tremendo portazo y después su madre, enjugándose las lágrimas en el hombro de un señor con pinta de abogado.

Allí seguían sentados un rato después, cuando Martin susurró a su hermano, “se olvidaron de nosotros”.

 

13 Respuestas

  1. calamanda

    Esther, parece que no les iba a ser facil llevar adelante esa separacion sin hacer tanto daño a sus hijos. Ellos, aunque solos, deberan ganar su propia guerra interior. Suerte y saludos

  2. Esperanza Tirado Jiménez

    El primer relato que escribí para este mes trataba ese tema también. Pero desde el punto de vista del padre que recuerda con amargura el proceso de divorcio y se queda sin poder estar con su hija porque su ex se va lejos a trabajar, consigue la custodia y se la lleva con ella. (Al final no me gustó como me quedó y me salió el otro)

    Trágica situación igualmente. Pero se ve más trágico desde el punto de vista de los niños de tu historia.

    Mucha Suerte.

  3. Esther Cuesta

    Hola a todos, lo primero agradecer todos los comentarios. Después, decirnos que lo que más me duele es la infancia y las situaciones que todavía sufre, incluso en el “mundo civilizado”. El tema de la separación de los padres es controvertida, pero a menudo nos olvidamos de una parte muy importante que son los hijos, respetando siempre a las personas que toman esa decisión.
    Un abrazo

  4. Mª Belén Mateos

    Relato tintado de tristeza y realidad. Los niños son los más perjudicados en estos casos. Tu historia lo refleja perfectamente, además de estar bien narrado.
    Espero que en algún momento de sus ensimismadas vidas se den cuenta de que se han olvidado de sus tesoros.
    Un beso Esther

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