Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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14. LOS LIBROS DE MAMÁ (Purificación Rodríguez)

“¡Mira que te dije que no lo volvieras a hacer!”.

Así te reñía, mamá, cada vez que limpiando el polvo de los libros veía caer de alguno un billete que tú habías escondido dentro, hurtándolo de tu modesta pensión mensual.

Te defendías contestándome que te fiabas más de aquéllos viejos tomos que de los bancos y a mí me llevaban los demonios cada vez que quería desalojar los estantes para hacer sitio a nuevos títulos, porque tenía que revisar, uno a uno, todos los ejemplares descartados antes de meterlos en la caja para donar.

Tras tu muerte, me dediqué a sacudir todos los libros de la casa, como si fueran abanicos invertidos, esperando una lluvia de dichosos billetes pero, para mi sorpresa, no cayó absolutamente nada de ninguno.

“¡Bien!” -Pensé- “¡Por fin me hiciste caso y te gastaste ese dinero en algo útil!”.

Pero hoy, sentada en mi cama de la residencia de ancianos, decido abrir el único libro que me traje de casa. Es un diario que descubrí entre tu ropa y en el que una dedicatoria dice: “Lo siento, hija, pero nunca me gustó obedecer”.

Dormida entre sus páginas hay una pequeña fortuna en viejos billetes.

13 Respuestas

  1. Puri al leerte descubro que hemos coincidido en el argumento. Mi protagonista también escondía billetes en un libro, el Quijote. Quizá si te hubiera leído antes, habría subido otro relato que tenía para este mes y es de otro tema.
    Pero bueno a pesar de eso nuestros relatos no se parecen y es algo que puede ocurrir.
    El tuyo me parece tierno, y muy bien contado.
    Besos

  2. Purificación Rodríguez

    Tu cuento es precioso, Asun. Y no te preocupes por la coincidencia temática porque lo importante es la mirada personal y esa siempre es única.
    Un beso y suerte.
    Puri.

  3. Afortunada doblemente tu protagonista, parece que su madre le dejó una buena colección de libros, además de los billetes escondidos.
    Me gusta esa manera de cerrar el círculo, con la hija ya mayor y en la residencia de ancianos. Nos recuerdas que todos somos polvo.
    Muy buen relato.
    suerte y un abrazo

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