Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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30. LUCES Y SOMBRAS DE LA MEMORIA (Elena Casero)

Franco, que era un señor con bigote que tenía un doble en mi calle, aunque él no lo sabía porque cuando venía a Valencia no se mezclaba con los pobres por si acaso le contagiaban alguna penalidad o un retortijón de hambre, siempre hablaba por la radio. Lo escuchábamos en la Telefunken que tenía luces intermitentes de colores y botones redondos.

Pero de todo eso, de lo del doble de mi calle, de escuchar la radio y de que teníamos goteras en casa, nunca se enteró porque mi padre y él no eran amigos. Cuando tuvimos televisión Franco llevaba el mismo bigotillo que en las fotografías, aunque tan ralo que parecía un batallón de hormigas viejas. Pero seguía yendo bajo palio, construyendo casas mal hechas para los pobres o firmando sentencias de muerte. Y salía en el NO-DO junto a la señora sarmentosa que lucía collares que le estrangulaban los sentimientos.

Por las mañanas el sol, la música clásica y la voz canora de mi madre llenaban los resquicios de las paredes, las costuras de su delantal o las hojas de los libros de cuentas de mi padre. Y, por unas horas, olvidábamos que Franco seguía inaugurando pantanos.

30 Respuestas

  1. La frase de la sarmentosa de los collares qu le estrangulaban los sentimientos ya vale por si misma un Potosí, aunque ella no valiera nada. Mi aplauso y admiración, Elena, por tus letras. Beso y suerte.

  2. Mª Belén Mateos

    Reflejas muy bien las luces y las sombras de aquellos años.
    Un relato bien ambientado y con unas frases finales que dejan un buen sabor de hogar.
    un beso Elena, suerte.

  3. Ana Fúster

    El último párrafo me parece precioso. Tu relato es memoria histórica hecha literatura, y me ha dado un poco de susto darme cuenta de lo bien que recuerdo lo que cuentas en el segundo párrafo… Parece que mi memoria va convirtiéndose en histórica también. Besos y suerte.

  4. Ton Pedraz

    Gracias por el magnífico relato Elena. Con esta historia nos recuerdas aquello que nunca debió acontecer.
    Un abrazo y suerte,
    Ton.

    1. Elena Casero

      Gracias Isidro,

      es un relato real como la vida misma. Mi infancia no tuvo blancos y negros tampoco, fue muy colorida.

      Un abrazo para ti

  5. El lenguaje y las imágenes son exquisitos. Me gusta mucho el punto de vista desde el que está contada la historia. Una mirada que parece infantil y por eso no contaminada por la realidad.
    Me ha gustado mucho, Elena. Suerte!!

  6. Izaskun

    Me han encantado las expresiones “tan ralo que parecía un batallón de hormigas viejas” y “la señora sarmentosa que lucía collares que le estrangulaban los sentimientos”. Me parecen muy acertadas y visuales. ¡Suerte y enhorabuena por el micro!

  7. Buen relato, Elena, y muy acertado rememorar cómo eran las cosas y que el señor del bigote, efectivamente, hasta el 27 de septiembre de 1975, firmó sentencias de muerte. Que a más de uno se le está olvidando (o hace como si nada hubiera ocurrido)y también hay otros muchos que lo ignoran.
    Saludos cordiales

  8. Qué tiempos aquellos. Tal y como lo cuentas, así era nuestra vida. Aunque en mi casa se le quería mucho a Franco tampoco paró en ella, pasaba a toda velocidad por la puerta donde vivíamos, camino de Extremadura, de caza. Siempre lo sabíamos porque se apostaba un guardia civil cada 50 metros. Y la radio, como dices, la gran compañera. Suerte a fin de mes.

  9. María Rojas

    Un relato tan bien contado que te parece vivirlo. Aunque no seas de estas tierras, la historia como dice Juna Antonio, la conocemos todos.

    Abrazos y suerte

  10. Hola, Elena.

    Franco tampoco vino a mi casa nunca. Yo solo recuerdo de él cuando se murió porque estuvimos tres días sin tele y con carta de ajuste. Las meriendas de esos días fueron mucho más tristes sin La Casa del Reloj o Los Payasos de la Tele.
    ¡Qué gran micro!!
    Abrazos.

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