Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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40. Más que una ventisca

Lo parió un velero, creció entre pantalanes y se curtió al pairo del alisio. Por aquel entonces sus amigos lo llamaban peje cuero, sentía una medusa latiéndole en el pecho y el agua salada corría por sus venas. Ahora sigue haciéndose a la vela, dice, para preservar amistades, disfrutar sensaciones y vencer al tedio. Hace unos meses le sorprendió la noche y una ventisca de descalificaciones sopló, sopló y sopló zarandeando la embarcación. ¡Vaya! Aquello le recordó el cuento del tiburón y los tres pescaítos que contaban divertidos los abuelos. Pero se sorprendió aún más al echársele encima unas envidiosas olas que pugnaron por arrebatarle el timón de sus recias manos. Y ya no fue sorpresa sino estupor cuando, pasada la medianoche, entre cantos de tritones y sirenas, sibilinas corrientes le arrastraron hacia el Tártaro aunque, como hiciera Ulises, logró sortear derrochando esfuerzo, audacia e imaginación. Ofuscadas, ventisca, olas y corrientes arreciaron haciendo zozobrar, por fin, la Marinera. Los daños fueron irreparables y las consecuencias, dolorosas: la tripulación jamás volvió a ser la misma. No recordaba nada igual desde la Bounty. Mientras tragaba sapos y buscaba fuerzas para regresar a puerto, calentaba ya el sol por lontananza.

8 Respuestas

  1. Aunque narro un naufragio, acaba de un modo optimista, habla de ello como despreocupadamente sin llegar a despreocuparse del todo. Me gusta muchísimo lo del cuento del tiburón y los tres pescaítos, me encanta. Hay bastantes referencias muy curiosas, de las cuales supongo que no entenderé todas.
    Pero da igual, felicidades!!!

  2. Hola, Luisa.Gracias por pasarte y comentar. A mi me han gustado mucho tus comentarios. También me gusta mucho el pescaíto… frito, jaja. Mira, el verano ya no está tan lejos. Un saludo. Ciao.

  3. Hola, José Ignacio.
    Efectivamente, era algo más que una ventisca. Me ha gustado el lenguaje que has encontrado tan relativo al mar. Lamento no conocer el cuento del tiburón y los tres pescaítos, pero seguro que era entrañable.
    En fin, que la suerte aparezca por poniente o por levante, que yo me pierdo en el mar.
    Saludos.

  4. Hola, Towanda. Gracias por tus comentarios. Dada la popularidad del cuentito, un día de estos me animo y os lo cuento, jaja. Con respecto a lo de perderse en el mar, pues no sé…, ¿quién no se ha perdido alguna vez? Yo, cuando me pasa, me busco una estrella del norte, la que sea, y ya está. El problema es que a veces vas para un lado, y a veces para otro. Pero por lo menos vas orientado, jaja. Perdona por la perorata esta. Saludos y abrazos (que son gratis). Ciao.

  5. Ton

    Hola José Ignacio.
    Preciosas imágenes las que nos deja tu relato, y la azarosa vida del increíble lobo de mar que lo protagoniza.
    Yo diría que este micro hasta huele a mar y a salitre.
    Un abrazo y suerte,
    Ton.

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