Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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MAY93. UNA MONEDA: UN DESEO, de Yolanda Nava

Me zafé de la mano de mi madre atraída por la formidable boca de los deseos. Cuando estuve frente a ella, dudé si colar la moneda que me había dado la abuela, por la ranura. Si lo hacía, adiós al algodón de azúcar. Tenía que decidirme rápido y la deslicé sin pensarlo más. Los ojos de la imagen se iluminaron y una voz me conminó a bajar una palanca y pensar un deseo. Cerré muy fuerte los ojos porque así los deseos se cumplen mejor, y pedí con todas mis fuerzas ser un chico y librarme de esos lazos apretados que dejaban al descubierto mis enormes orejas, y de los ridículos zapatos de charol y la falda almidonada, y cuando estaba llegando a la cúspide de mi deseo, al punto largamente anhelado: que dejaran de llamarme princesa y convertirme en un ser libre como mi hermano, una mano familiar se posó sobre mi hombro y me alejó de allí. A mi espalda la máquina escupía un papelito con la respuesta a mi petición.

13 Respuestas

  1. Anonymous

    Muy bien reflejados los deseos de tantas niñas hartas ya de tener que ejercer un papel que no sienten. Enhorabuena. Gloria Arcos

  2. Yolanda, genial relato por lo que cuentas y porque obligas al lector a continuarlo por su cuenta. No puedes imaginar la de veces que he deseado eso mismo cuando era pequeña. Me encantan estos relatos que, como el tuyo, los disfrutas y, además, te ves en ellos. Un abrazo y enhorabuena.

  3. Me parece muy mal que no dejen coger a la chiquilla el papelito de los deseos, pero que muy mal. Estas cosas marcan.
    Yolanda, has sabido sacar jugo a ese momento tan trascendental para un niño. Cuando estás hipnotizado en alguna atracción (de la feria, en la tienda de golosinas, lo que sea) siempre tiene que venir un adulto a chafarte, aquí es donde acaba la infancia y empieza la realidad.
    Qué rollo he metido.
    Un abrazo.

  4. A mí me ha encantado eso de que con los ojos cerrados los deseos se cumplen mejor… Me he visto en la infancia con esos vestiditos, lazos… puf, yo también envidiaba un poco a mi hermano. El final: frustrante para ella y abierto para el lector ¿qué pondría en el papelito?. Hay una cosa que me choca y es el propio lenguaje: al estar en primera persona, una niña pequeña que aprieta los ojos para que se le cumpla el deseo diría “cúspide de mi deseo” o “largamente anhelado”, es lo único que no me acaba de encajar. Gracias por el dejavú infantil.

  5. Gracias María, Susana y Mel.
    Mel, tienes razón en lo que dices, siempre me precipito al enviar mis textos, yo veo más fallos todavía, pero ya no hay vuelta atrás.

    😉

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