Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Mnstrscp2018 – R1 – Encuentro17

Los participantes con los seudónimos :  MATAHARI– KUROSAWA- EDITH PIAF

 

Esta ilustración entra en concurso. Un enteciano ya se ha metido en la piel del diablo y ha viajado astralmente hasta allí…

 

Deberán escribir un relatazo digno de este concurso que se ajuste a estas bases

PLAZO : Antes del domingo día 16 de septiembre a las 24 horas peninsulares españolas 

Relato que TRANSCURRA en : RASCACIELOS DE NEW YORK

Deberá contener una de estas dos frases (o las dos, si os atrevéis)

          a) La cigüeña no sabía si entregar al niño en el aquelarre

          b) Lijaron el parquet durante años, en pimavera y otoño, pero seguía sin salir aquel rastro

EXTENSIÓN máxima de 150 palabras (frasecita(s)) no incluida(s)

TODO LO DEMÁS: estilo, época histórica, temática etc es LIBRE

 

Deja aquí tu relato

Votación de este encuentro

Votación a mejor ilustración de Arquitectura

 

 

 

 

 

8 Respuestas

  1. Melísima

    Nunca se sabe de MATA HARI

    No se le ocurría nada peor que seguir cruzándose con él tras la separación consumada. Así que, en el primer concurso de traslados, marcó Nueva York.
    Seguía doliendo, pero esperaba que la distancia fuera el olvido.
    En el primer encargo, dotada de un GPS, pudo encontrar el apartamento entre esa vorágine de rascacielos.
    Al asomar por la ventana, no dio crédito a su visión. La cigüeña no sabía si entregar al niño en el aquelarre maloliente de semen, sangre, sudor y heces, pero
    antes de que pudiera pensar más, una asquerosa mano le arrebató la carga y otra la introdujo agarrada por el pico.
    Mientras la mantenían atada, le arrancaban plumas con las que pinchaban en las pequeñas venas del bebé y escribían sacrilegios por el suelo, las paredes y sus cuerpos desnudos mientras invocaban a su “Macho cabrío”.
    Antes de perder la consciencia, recordó cuando se picotearon por primera vez en el campanario de San Martín en Trujillo.

  2. Melísima

    Vade Retro de EDITH PIAF

    Subió al último piso de su edificio. No se trataba del más alto de Nueva York, pero tampoco eran despreciables sus 290 metros. Además su situación era privilegiada y las vistas magníficas. Le gustaba acodarse en la alta barandilla de la azotea y observar el incesante trasiego de aves. Nunca pensó que en una ciudad como aquella, el cielo pudiera estar habitado por algo más que los enormes pájaros metálicos creados por el hombre. Por ello le fascinaba observarlas y poco a poco llegó a entenderlas, así se enteró de que la cigüeña no sabía si entregar al niño en el aquelarre de esa oscura noche.
    Cogió su lazo, recuerdo de su Texas lejano, para que cuando pasara en vuelo rasante rozando su cabeza, en lugar de saludarla deseándole buena entrega y los mejores parabienes para el recién nacido, le daría caza y evitaría así la llegada al mundo de aquella reencarnación del maligno.

    1. Diablote

      Edith Piaf, qué detalle que te hayas acordado del día en que mandé a mi querido hijito a Nueva York. Siento decirte que al tejano lo confundí tanto que acabó estrangulado con su propio lazo. Y desde entonces mi hijito y yo nos merendamos la Gran Manzana a diario, muahjajajajá.

  3. SEPTIEMBRE de KUROSAWA

    Ayer la rueda de un Boeing arrancó la ventana. La sacó de cuajo y aterrizó en el salón. Y ahí quedó la enorme rueda ocupando el enorme salón de un enorme apartamento del piso 54. Esa propiedad es una viejísima inversión familiar que estamos acondicionando, sin prisa pero sin pausa, esperando el mejor momento para vender. Mis hermanos lijaron el parquet durante años, en primavera y otoño, pero seguía sin salir aquel rastro que había dejado una enorme mancha de grasa. Al parecer es grasa humana. Por esa razón lo pudimos comprar tan barato. Cuentan los periódicos que ahí vivió una familia de sacamantecas. Los restos descuartizados de sus víctimas colgaban de ganchos y sudaban la grasa que recogían en barreños. Sacaban unos diez mil dólares por litro. No es mal negocio. Pero ahora tengo una rueda de Boeing y un agujero en la pared ¡Qué sorpresa se llevarán mis hermanos cuando regresen con la lija en la mano!
    Joder, diez mil por litro…

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