Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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MUUUUUCHA REFLEXIÓN…

Los más veteranos de ENTC sabéis que durante 2012 tuvimos un arbolito acompañando a cada cuento… queríamos hacer un bosque (…y en parte lo hicimos) 
Ninguno sabéis que el árbol existe en la realidad, y esta mañana he pasado por allí con la cámara y me he encontrado frente a él  esta escena familiar… 
Me he acordado de la comparación de Sampedro de los escritores con las vacas, su posición absorta de contemplación del árbol ENTC y he pensado… 
Dejémoslos tranquilos, andan reflexionando

15 Respuestas

  1. Hay cositas maravillosas de vez en cuando que nos hacen olvidar afortunadamente otras no tan maravillosas, y que aflojan el ricrus y afloran una sonrisa , y esta es una de ellas. Gracias por JAMS, por esta terápia.

  2. Precioso paisaje y fotografía.El árbol, suponía que era real.
    Pongo aquí una poesía de JOAN MARAGALL, que siempre me ha gustado. es en catalán, así que me permito también traducirla todo lo mejor que puedo esperando que os guste.

    LA VACA CEGA
    Topant de cap en una i altra soca,
    avançant d’esma pel camí de l’aigua,
    se’n ve la vaca tota sola. És cega.
    D’un cop de roc llançat amb mala traça
    el vailet va buidar-li un ull, i en l’altre
    se li ha posat un tel. La vaca és cega.
    Ve a abeurar-se a la font com ans solia;
    mes no amb el ferm posat d’altres vegades
    ni amb ses companyes, no: ve tota sola.
    Ses companyes, pels cingles, per les comes,
    pel silenci dels prats i en la ribera,
    fan dringar l’esquellot mentre pasturen
    l’herba fresca a l’atzar… Ella cauria.
    Topa de morro en l’esmolada pica
    i recula afrontada… Però torna
    i abaixa el cap a l’aigua i beu calmosa.
    Beu poc, sens gaire set… Després aixeca
    al cel, enorme, l’embanyada testa
    amb un gran gesto tràgic; parpelleja
    damunt les mortes nines, i se’n torna
    orfe de llum, sota del sol que crema,
    vacil.lant pels camins inoblidables,
    brandant llànguidament la llarga cua.

    LA VACA CIEGA
    Topando de cabeza en uno y otro tronco,
    avanzando penosamente por el camino del agua,
    se ve sola a la vaca. Es ciega.
    De una pedrada lanzada con mala traza
    el muchacho le vació un ojo, y en el otro
    se le ha puesto un velo. La vaca es ciega.
    Viene a abrevar a la fuente como antes solía;
    pero no con el aire firme de otras veces
    ni con sus compañeras, no: Viene sola.
    Sus compañeras, por los riscos, por las colinas,
    por el silencio de los prados y en la ribera,
    hacen sonar el cencerro mientras pastan
    la hierba fresca al azar… Ella caería.
    Topa de morro en la afilada pila
    y recula afrontada… Pero vuelve
    y baja la cabeza al agua y bebe calmosa.
    Bebe poco, sin mucha sed… Después levanta
    al cielo, enorme, la cornuda cabeza
    con un gran gesto trágico; parpadea
    sobre las muertas niñas, y se vuelve
    huérfana de luz, bajo el sol que quema,
    vacilando por los caminos inolvidables,
    blandiendo lánguidamente la larga cola.

  3. Ninguno sabéis que el árbol existe en la realidad, no es del todo cierto, que yo me informé en su día. Aunque es verdad que no lo llegué a ver, otro día será. Lo sorprendente es que mantenga el tipo, el árbol, eso después de un año me llama mucho la atención. Será que no ha llegao el virus (o troll, como bien dice ximens), y me alegro que así sea.
    Es un árbol saneado, jams, y una alegría que siga vivo.
    Inmune a las plagas y bien enraizado. Jardineros tienes de sobra, pero si se te instala en las ramas una legionela te dejo mi extintor.
    Un abrazo.

  4. (Juana de Ibarbourou)

    LOS PINOS
    Yo digo ¡pinos! y siento
    Que se me aclara el alma.
    Yo digo ¡pinos! y en mis oídos
    Rumorea la selva.
    Yo digo ¡pinos! y por mis labios pasa
    La frescura de las fuentes salvajes.
    Pinos, pinos, ¡pinos! Y con los ojos cerrados,
    Veo la hilacha verde de los ramajes profundos,
    Que recortan el sol en obleas desiguales
    Y lo arrojan, como puñados de lentejuelas,
    A los caminos que bordean.
    Yo digo ¡pinos! y me veo morena,
    Quince abrileña.
    Bajo uno que era amplio como una casa,
    Donde una tarde alguien puso en mi boca,
    Como un fruto extraordinario,
    El primer beso amoroso.
    Y todo mi cuerpo anémico tiembla
    Recordando su antiguo perfume a yerbabuena.
    Y si me duermo con los ojos llenos de lágrimas,
    Así como los pinos se duermen con las ramas
    Llenas de rocío.

    LA CUNA

    Si yo supiera de qué selva vino
    El árbol vigoroso que dio el cedro
    Para tornear la cuna de mi hijo…
    Quisiera bendecir su nombre exótico.
    Quisiera adivinar bajo qué cielo,
    Bajo qué brisas fue creciendo lento,
    El árbol que nació con el destino
    De ser tan puro y diminuto lecho.

    Yo elegí esta cunita
    Una mañana cálida de Enero.
    Mi compañero la quería de mimbre,
    Blanca y pequeña como un lindo cesto.
    Pero hubo un cedro que nació hace años
    Con el sino de ser para mi hijo,
    Y preferí la de madera rica
    Con adornos de bronce. ¡Estaba escrito!

    A veces, mientras duerme el pequeñuelo,
    Yo me doy a forjar bellas historias:
    Tal vez bajo su copa una cobriza
    Madre venía a amamantar su niño
    Todas las tardecitas, a la hora
    En que este cedro amparador de nidos,
    Se llenaba de pájaros con sueño,
    De música, de arrullos y de píos.

    ¡Debió de ser tan alto y tan erguido,
    Tan fuerte contra el cierzo y la borrasca,
    Que jamás el granizo le hizo mella
    Ni nunca el viento doblegó sus ramas!

    Él, en las primaveras, retoñaba
    Primero que ninguno. ¡Era tan sano!
    Tenía el aspecto de un gigante bueno
    Con su gran tronco y su ramaje amplio.

    Árbol inmenso que te hiciste humilde
    Para acunar a un niño entre tus gajos:
    ¡Has de mecer los hijos de mis hijos!
    ¡Toda mi raza dormirá en tus brazos!

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