Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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90. Navidades blancas

En la mesa vestida de fiesta, reposan las servilletas con iniciales, los tridentes de plata, cucharas y cuchillos, la cristalería fina y las guirnaldas. Testigos fieles de tantas comidas en familia. Ha pensado en los gustos de todos. Para su marido la carne poco hecha, casi sangrante. Las verduras al vapor de su hija. Al mayor, delicado del estómago, un arroz perfumado con hoja de laurel. Y los niños comerán como pajarillos porque no dejarán de jugar. Muy entrada la noche, tras una yerma espera, se duerme encima del mantel almidonado. Algún reloj de carillón en el caserón vacío exhala doce campanadas. En la vecindad se desbrava un mar de alegrías que, frente a su casa, pasan de largo. El teléfono, al igual que los últimos años, seguirá mudo.

 

13 Respuestas

  1. Virtudes Torres

    Una navidad demasiado blanca
    No ssé si es por dejadez de hijos y nietos o por su memoria.
    Si es por lo segundo no concuerda con los preparativos y el menú ya que ha tenido en cuenta los gustos de todos.
    Por lo primero no tienen perdón los esperados invitados.
    Al menos que sólo existan en su mente.
    Besos. Feliz Navidad.

  2. Eduardo Iáñez

    Puaaajjj… ¡Vaya golpe en la boca del estómago! Un toque imaginativo y sensible (dulzón casi, lleno de olores y de tacto) para una verdad final que se hace realidad en tantas y tantas casas. Lo mejor, cómo llegas hasta la frase final.
    Ya que no para tu personaje, felices fiestas para ti.

  3. Mª Belén Mateos

    Mei, que tristeza tiene que tener en su corazón la protagonista. tanto preparar especial para cada uno y no acudir… Que triste. tu relato sensible y tierno.
    Un beso

  4. Hola, MEI. No he comentado antes tu cuento porque me ha faltado el valor para hacerlo; es que es tremendamente triste.
    Brutal el contraste entre la dedicación materna y la ausencia filial (con la salvedad de3 que la ausencia del marido yo la atribuiría a la muerte, o quizás a un divorcio, más que a un desprecio hacia la mujer). Más arriba alguien dice que puede que todo esté en la mente del personaje; pero esa lectura es menos factible y terrible que la otra (el desprecio y ausencia filial), que es la que yo hice.

    Cariños,
    Mariángeles

  5. Le has sacado una radiografía a la soledad de estas fiestas difícil de superar. A mí me has llevado engañado y cuando me has dejado en la ventana para que mirara dentro se me ha caído el alma al suelo. Muy bueno. Mucha suerte 🙂

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