Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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85. No se le conocía novio

Las había mejores, pero cumplía y nunca faltaba. En tres años jamás había enfermado. Tampoco se le conocía novio, quizá porque tenía una personalidad excéntrica y a veces hacía cosas raras. El martes pasado, cuando el señor partió a trabajar, comenzó a barrer el recibidor y siguió barriendo el descansillo y las escaleras, hasta el zaguán. ¡Hay quien se excede solo por dejar mal a las demás!, le grité, vomitando un oscuro runrún por el hueco de la escalera.

El miércoles a mediodía, entre las dos y las dos y cuarto, se asomó cuarenta y seis veces al balcón, con esa mirada triste, tan suya, atrapada al final de la calle. Las conté. Salía a sacudir colchas, a despeluchar la escoba, a refregar las persianas, a sacar las plantas, a otear las nubes, a sopesar el viento… A las siete y trece salió a vaciar una bolsa de agua caliente y mojó a la señora que regresaba cojeando del podólogo. Estaba siendo severamente amonestada por ella cuando apareció el señor, que, ejem, siempre llegaba a esa hora. Pase a mi despacho, le dijo severo. Y ella pasó. Nerviosa. Alisando su uniforme. Recomponiendo su pelo. Sonrojada. Sonriendo, la muy descarada.

16 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Tu protagonista es un personaje muy interesante y lleno de personalidad, pero no lo es menos la narradora, a quien imagino femenina, cercana al personaje del que habla, a quien conoce bien, tanto sus virtudes como, por supuesto, sus defectos, aunque los primeros, tal como los cuenta, también parecen fallos, porque tal vez en el fondo de ese afán de criticar al describir late una inconfesable envidia o rivalidad. En cuanto al personaje, se trata de una mujer trabajadora, desde luego, más bien hiperactiva, quien desearía más que nada que su señor fuese algo más que aquel para quien trabaja, la narradora lo sabe bien, hasta se insinúa en el título, como una carencia que la condiciona totalmente.
    Un relato divertido, entretenido, rico en matices, cercano e intenso.
    Un abrazo, Salvador

  2. Querido Ángel, creo que es imposible desgranar más y mejor las entretelas de esta historia.
    Narra una compañera, tbién empleada del hogar, a la que se le trasluce una envidia incontenible. Quizá porque a ella también le gustaría tener esa belleza y descaro para pelear por lo que quiere.
    Quizá el blanco y negro me ha llevado de cabeza al costimbrismo y he obviado voluntariamente el “efecto sirena”.
    Gracias por tu interés y generoso comentario, siempre.
    Un fuerte abrazo.

  3. Asun Paredes

    Se palpa la envidia de la narradora en cada palabra, ese recriminarle que se esforzara en sus labores, ese contar las cuarenta y seis veces que se asoma al balcón.
    Me encanta ese final abierto, tan tuyo. Nos dejas a las puertas de un despacho cerrado en el que no sabemos qué va a pasar, ¿o sí?
    Enhorabuena y mucha suerte con él.
    Besos, Salva.

    1. Millones de gracias, Asun! La prota descontrolada de amor y la narradora descontrolada de envídia. El señor, igual, descontrolado también… Quise voluntariamente ignorar a esa sirena y a sus cantos, y centrarme en esa chica que asoma medio cuerpo por el pretil… Y en lo que podía cocerse en esa casa… Gracias, guapa!!!😘😘😘😘

  4. Salbvador, un relato genial, además me encanta ya que sin la fotografía vive por si solo, nos muestras que lo importante son las letras, tus letras.
    Esa narradora pienso que le gustaría ocupar el puesto de la protagonista. Y como dicen muchas veces creo que si se mordiera la rabia y celos que lleva en su interior se envenenaría. Su control es máximo y muy minucioso.
    Me ha gustado esa forma de contar la 46 veces que salió al balcón la protagonista.
    Muy bueno, te deseo mucha suerte, Salvador.
    Un abrazo enorme.

    1. Muchísimas gracias, Javier! Celebro mucho que mis palabras hayan conseguido transmitir lo que pretendía… cosa que a veces no es tan fácil como podría parecer.
      Como ya se ve, he querido obviar la evidente tentación de la sirena y el realismo mágico para centrarme en las personas y sus historias. En porqué esa chica hace lo que hace… con una narradora “inesperada”.
      Celebro que te haya gustado. Gracias por tu comentario.
      Abrazo fuerte!!!

  5. Mónica Rei

    Hola,

    Me ha encantado el relato. Te mantiene en ascuas, formula incógnitas que, sin embargo, uno se puede contestar y sí, se le sale la envidia por los poros, jejeje.

    Felicidades y suerte

    Saludos

    Mónica Rey

    1. Muchísimas gracias, Mónica!
      Parece que tenemos el narrador en tercera persona, omnisciente, en primera persona… y luego tenemos a la narradora envidiosilla que te cagas… jajaja
      Como ya se ve, he querido obviar la evidente tentación de la sirena para centrarme en las personas.
      Celebro que te haya gustado. Gracias por tu comentario.
      Besosss!!!

  6. Enrique Mochón Romera

    Gran narrativa la tuya, abundante de detalles que la enriquecen y en la que juegan un papel importantísimo las palabras utilizadas (especialmente los verbos) y la intensidad de cada frase. Excelentes personajes además los dos principales, perfectamente descritos a través de sus acciones, algo muy interesante en mi opinión.
    Enhorabuena por este estupendo relato, Salva, y mucha suerte con él.
    Un abrazo.

    1. Muchísimas gracias, Enrique!
      Gracias por tus palabras y halagos. ¿Qué es una historia sino sus personajes y lo que les pasa?
      En esta ocasión, he querido obviar la evidente tentación de la sirena (pensando que habría decenas de ellas) para centrarme en las personas y sus historias cotidianas. En porqué esa chica hace lo que hace… con una narradora “inesperada”, tan humana como la protagonista.
      Celebro que te haya gustado. Gracias por tu gran comentario.
      Abrazo fuerte, Enrique!!!

  7. Los detalles cotidianos, los quehaceres de la protagonista y sobre todo, las veces que se asoma al balcón, construyen una historia subterránea, perfectamente expuesta. Me gusta mucho esta forma de contar.
    Suerte y abrazo.

    1. Muchísimas gracias, Anna!
      Como ya se ve, he querido obviar los cantos de la tentadora sirena para centrarme en las personas y sus historias. En porqué esa chica no puede evitar hacer lo que hace… Todo contado por una narradora “inesperada”, demasiado involucrada.
      Celebro mucho que te haya gustado, Anna. Gracias por pasarte a comentar.
      Besos!!!

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