Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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NOV55. PÉRDIDA, de Gloria Arcos Lado

La palabra había desaparecido de su vida desde hacía cinco años.
Al principio habían sido unos pequeños temblores, luego algunos leves olvidos. A esto le habían seguido caídas, un pequeño incendio, al olvidársele la comida en el fuego, finalmente la memoria, y con ella, el uso del lenguaje.
Su hija se negaba a aceptar la evidencia, de que, en su madre había hecho presa el Alzheimer. Se negaba a creerlo.
Por eso, cada día sacaba los libros de fotos y le iba diciendo en alto: “Mira tú y papá el día de vuestra boda”; “mira que guapos, los dos en mi bautizo”; “mamá, aquí estás abrazándome el primer día del colegio”. Y así, página a página, repasaba día a día sus vidas.
Después del paseo diario le leía sus novelas favoritas e incluso algún poema. Tenía la esperanza de que quizás, así lograra que sus conexiones neurológicas se enlazaran y permitieran que, al menos pudiera reconocerla.
Y tal vez, con un poco de suerte, pudiera recuperar sus palabras favoritas: nostalgia, amor, amistad, libertad o tan sólo “mi querida hija”.

21 Respuestas

    1. Muchas gracias Calamanda. La verdad no nos damos cuenta de la importancia de la palabra hasta que nos falta, al igual que la familia hasta que los perdemos o hasta que una terrible enfermedad como esta hace presa en ella. Muchísimas gracias por leerme y comentar.

    1. Gracias. La verdad he querido dar un halo de esperanza a los que lo sufren y aquellos que día a día sin descanso están con ellos, tratando de paliar con su amor infinito esa pérdida tan terrible. Gracias por pararte a leer. Un abrazo. Gloria

  1. Gloria que dura realidad, y que vuelta de tuerca al tema del mes, en lugar de inventar palabras, ella las perdía.
    Muy bonito, me ha gustado mucho, a pesar de su crudeza.
    Saludos

    1. Si la creación en este caso es el sentimiento de pérdida. Creo que está es una de las peores enfermedades que nos pueden tocar. El perder nuestra identidad, el no saber quién éramos y a quién amamos. Tiene que ser terrible cuando todavía tienes algún atisbo de lucidez, en los que no me cabe duda te percatado de los cuidados y el cariño de quienes te quieren.

  2. Hermoso y muy triste. Entiendo esa sensación de pérdida, pero siempre algo del otro queda, siempre se puede encontrar una chispa de entendimento… en alñun rincón del alma siguen siendo ellos. Algunas veces los hijos debemos hacer lo que hicieron los padres con nosotros, leerles, sacarlos a pasear y a pesar de todo quererlos incondicionalmente. Un abrazo.

  3. Bonito, tierno y triste relato, tan real que te pellizca donde más duele. Es tan duro ver que aquellos a los que queremos y nos quisieron tanto se olvidan hasta de las palabras. Enhorabuena y suerte, un saludo

  4. Muchas gracias Ana. Lo he escrito desde el corazón. Y es cada vez toca esa terrible enfermedad a gente más cercana, que sufre terriblemente y que al principio se niega aceptarlo. Ves cómo cambia por completo la vida del enfermo y de todos los que le rodean, aunque se afianza la unión del núcleo familiar ante esta realidad tan cruel.

  5. Eso creo yo Miquita, creo que en el fondo debe permanecer algo de la persona, y por ello creo que se debe de poder despertar con el amor incondicional. Y si no es así, al menos estaremos contentos con nosotros mismos, por haberlo intentado.

  6. Gloria, que relato tan emotivo. El alzheimer es un mal ODIOSO, y en tu micro queda tristemente reflejado. Un buen ejemplo del significado de las palabras, de su importancia en nuestras relaciones, de su utilidad en nuestras vidas, de cómo expresan ideas, vivencias, sentimientos…
    Me ha gustado, aunque refleja una realidad muy dura.

    Un abrazooo,

  7. Hola Gloria, con este texto has resaltado la importancia de la palabra oral y cómo esa horrible enfermedad nos las puede arrebatar todas de golpe de los labios de nuestros seres queridos. Un texto muy triste y real como la vida misma. Me parece cruento que a una persona se le niegue el significado de las palabras y no sólo las olvide, sino que no haya cura….

    Un abrazo Gloria.

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