Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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84. Oasis de agua fresca (Calamanda Nevado)

En la umbría de la mañana;  bajo la esfera del sol; sencillos y callados jornaleros reclinan la cabeza  y los huesos de  la espalda.  Labran tierra  ajena, y de tal modo  cuidan sus vides; que la  labor parece llana; pero  sus  pieles centellean como relámpagos  y   su sudor baña un manto de pámpanas.
Hoy  faenan sin Juan,  su compañero.  Critican su afición por el vino  y la poesía; no les sorprende   comenzar el tajo sin él; ni algo más tarde divisarlo lejos  de la tarea, echado sobre el costado izquierdo, inmóvil, mirando el cielo, y apoyado en un esquinazo del rincón de los rosales.
Cavan sin  quitarle ojo.
Nadie comenta qué puede hacer allí durante tanto tiempo, tumbado, con los zapatos manchados de tierra, y los bajos del pantalón polvorientos. Se miran y murmuran sobre su fama de señorito.
Termina la jornada; recogen. Critican su comportamiento dentro y fuera del trabajo.
Cuentan al nuevo, que Juan dice  al que lo quiere oír: “El campo  no es solo mi trabajo; me da ocasión de visitar la naturaleza. Ahí estoy mejor  que en el casino o el bar.  Me gusta vivir, perderme, y hasta morir en él”. Ríen. Caminan. Cuchichean.  Se  marchan.

73 Respuestas

  1. Isabel

    No se puede amar la vida sin sentir el pálpito de la naturaleza como tu Juan.
    Tanta ciudad a veces nos hace olvidarlo.
    Mil gracias por recordarme esa felicidad.
    Un beso

    1. calamanda

      Isabel, eres muy amable, es verdad que este hombre intenta vivir su vida a pesar del inconformismo que produce en sus compañeros. Gracias. Besos.

  2. María Ordóñez

    Calamanda, a ese Juán lo sentí tan íntimo, lo comprendí tanto… quedé maravillada con su laberinto. El primer amable y envidable, de todos lo que han pasado este mes. Felicidades. Me gustó muchísimo.

    1. calamanda

      María, cuanto me alegro; intenté sacar al aire libre el efecto del laberinto de lo singular, la no aceptación; todas esas mermas que no nos dejan avanzar. Gracias y saludos

  3. La filosofía de la libertad opuesta a la del sometimiento que, además, trata de centrifugar todo lo que pretende escapar a ella. Lo has descrito de manera magistral. También me gustó la profusión de “punto y coma”; hay que reivindicar este signo de puntuación en peligro de extinción.
    Besos.

    1. calamanda

      Rafa, muy amables tus palabras, si; la libertad tiene sus peajes y un estupendo laberinto del que a veces nos quieren sacar. Me gusta usar el punto y coma siempre que puedo; y creo. Besos y gracias.

      1. No es ese el uso del punto y coma, Calamanda.

        El punto y coma se emplea en los siguientes casos:

        Para separar oraciones relacionadas entre sí, pero que carecen de conjunción o preposición (proposiciones yuxtapuestas).
        Nada más ver aquella habitación, decidió limpiarla y ponerla en orden; la desempolvó, la fregó, la abrillantó y la pulió.

        Para separar los elementos de una enumeración que ya están separados entre sí por comas.
        Mi madre es tendera; la de Sandra, arquitecta; la de Antonio, cirujana.

        Al final de cada elemento de una lista o relación si se escriben en líneas independientes y comienzan por minúscula. La excepción es el último elemento, que se cierra con un punto.
        Había que estar en contacto con la naturaleza; dejar entrar el cielo, el mar y el viento; dormir sobre tablones, sobre el suelo; sentarse en sillas medio rotas.

        Tras una oración seguida de otra que está introducida por una conjunción y que no esté directamente relacionada con ella.
        Nada pudieron hacer para detenerlo, solo esperar que cediera su frenesí; y ocurrió entonces que el destino jugó su baza.

        Para separar períodos sintácticos completos, entre los que existe una estrecha vinculación de significado.

        Gómez Torrego hace una clasificación en su gramática que depende de la vinculación semántica de dichos períodos:

        — Relación de contraste.
        En julio, estaré trabajando; en agosto, me iré de vacaciones.

        — Relación entre un todo y una de sus partes, o entre varias cosas y una de ellas.
        El sistema digestivo se compone de muchas partes; la primera de ellas es la boca.

        — Relación de paralelismo.
        Unos salieron el viernes; otros, el sábado.

        — Relación adversativa, concesiva o consecutiva, con conectores como pero, mas, aunque, sin embargo, por tanto, por consiguiente, etc., cuando las oraciones que encabezan tienen cierta longitud.
        Ismael tuvo muy buenas notas; no obstante, estudió menos de lo que creemos. (Adversativa)
        Fue puesto en libertad; aunque no hizo méritos para ello. (Concesiva)
        Ha perdido el autobús de siempre; por lo tanto, llegará tarde. (Consecutiva)

        — Relación explicativa.
        Cuando tengo mucho trabajo, me pongo nervioso; en otras palabras, me altero por cualquier cosa.
        [Modificar solo esta sección] Punto y c

    2. calamanda

      Ángel, gracias por tu análisis. Salirse de la normalidad de los otros; no se perdona ni se entiende facilmente; pero merece la pena intentarlo. Salvese quien pueda. Saludos.

  4. Ángel Saiz Mora

    Muy buen relato, Calamanda, de un incomprendido, cómo no va a serlo en una sociedad tan práctica y materialista, donde los demás sólo aciertan a ver a una persona diferente, que en su corta asimilación equiparan con rara. Seguro que ellos, al terminar la dura jornada, sí se desahogan en la taberna, sin entender nunca esa querencia por la naturaleza. Está claro que su reino no es de este mundo.
    Suerte y un saludo

  5. calamanda

    Ana, es una interpretacion fresca del día a día, si, proyectada en la vision de este romántico; y compartida por los que amamos la libertad y a la persona. Abrazos y gracias.

    1. calamanda

      Ana, no tengo cerca una persona tan especial; pero sé que esta es una realidad que tenemos todos delante de los ojos. Gracias y abrazos.

    1. calamanda

      María Jesús, ponerle algo de poesía a los cuentos es una tentación; y un riesgo. Me alegra haberte entretenido. Gracias y saludos

  6. Sin duda hacer un paréntesis en nuestros quehaceres para contemplar y disfrutar está muy bien, pero desgraciadamente no parece muy práctico, a no ser que se sea, como le dicen los compañeros “un señorito”.
    Difícil compaginar las dos cosas, relajo y labor. Ojalá supiéramos hacerlo, sobre todo en nuestro mundo tan complicado.
    Abrazos

  7. calamanda

    Asun, es cierto; a veces es dificil compaginar los deberes con el disfrute; pero puede ser apasionante intentarlo. Abrazos y gracias.

  8. Calamanda, este es un relato muy bonito y muy bueno, me gusta como lo cuenta. Interpreto que Juan ha muerto y nadie se ha dado cuenta, y lo dejan allí tendido. ¡Suerte!, lo he disfrutado mucho.
    Saludos.

    1. calamanda

      Beto, llegan a desinteresarse de lo que ocurre, realmente, hasta el extremo de no preocuparse por el; la idea es esa; le dejan, de alguna forma, morir. Gracias y saludos.

  9. Modes Lobato Marcos

    Ay, la masa aborregada…

    Siempre criticando al diferente.

    Que les vayan dando…

    En serio, quizá se me va la perola, pero entre los meandros de tu relato fluye in fascinante relato ecológico.

    Bien, Calamanda, bien.

    Un besazo y enhorabuena.

  10. Hola, Calamanda. Tu relato me ha parecido muy trabajado. Me han gustado mucho las imágenes que nos dejas ver ligadas al campo, a la tierra y a sus trabajadores. Con “Ríen. Caminan. Cuchichean. Se marchan” creo que captas perfectamente lo que hacemos cuando acabamos algo y nos vamos.

    1. calamanda

      José Ignacio, es verdad, quería hacer incapie en esa marcha; iban a lo suyo nada más, sin tener mayor interés por Juan. Gracias y saludos.

  11. Izaskun

    Calamanda me ha gustado el sabor a libertad de tu relato y la cotidianeidad que retratas. También a mi me ha parecido que Juan había muerto y no se habian dado cuenta ;).
    Suerte y un abrazo.

    1. calamanda

      Izaskun, es así como tu dices; han pasado de la persona. Me agrada que te haya gustado esa rutina y la busqueda de libertad de Juan. Gracias y abrazos

    1. calamanda

      Esther, gracias; si, intenta retratar al que se desmarca en cualquier ambiente y a pesar de las dificultades sabe disfrutarlo. Besos

  12. El relato nos lleva a otros tipos de laberintos. Muy visual y muy bien plantado el contrapunto entre tus protagonistas. A mi me ha transportado con mucha facilidad. Si me lo permites soy otro fanático del punto y coma. Creo que a veces lo uso en exceso pero a pesar de estupenda aclaración de Susana muchas veces me pierdo con los aspectos formales de la lengua. Mucha suerte 🙂

  13. calamanda

    Juan Antonio,es que nuestra lengua es tan completa que exige mucho conocimiento de ella, y eso no es fácil; poco a poco se llega lejos, seguiremos intentandolo. Gracias y saludos

  14. María Cotero

    Hola Calamanda. Bonito relato. En este mundo tan práctico en que vivimos, los románticos, o los enamorados del romanticismo, como es mi caso, somos vistos, por una gran mayoría, como bichos raros.Pero pienso que que somos afortunados porque esa visión de la realidad nos sirve para endulzar un poquito la vida. Saludos y suerte.

    1. calamanda

      María, si, esas dosis de romanticismo nos ayudan a ponerle un poquito de azucar a las cosas; eso decía Mari Popins a los peques, y eran solo unos niños, por algo será. Gracias y saludos

  15. Hola, Calamanda.

    Pobre Juan. Creo que te quedó un relato preciosísimo. Me gustan esas descripciones que haces de él, de cómo le veían sus compañeros.
    Un éxito de cuento.
    Besos.

  16. Tu relato me ha parecido una pintura donde dibujas tus personajes dándoles viva; el pensamiento de libertad ligado a la naturaleza me pareció fantástico.
    Un abrazo y suerte.

    1. calamanda

      Moli, si, puede verse en un lienzo por lo costumbrista; estoy de acuerdo, con que la naturaleza nos ofrece la máxima expresion de libertad. Gracias y abrazos

  17. Mª Belén Mateos

    Calamanda, me encantan esas descripciones poéticas en tu relato, siempre digo que le dan una musicalidad diferente.
    Precioso de verdad, gusta releerlo.
    Suerte, un beso.

    1. calamanda

      Mª Belén, gracias por tu amabilidad y tiempo; coincidimos en la idea de dar musicalidad a un trabajo con una prosa más lirica. Besos

  18. Calamanda, el micro te ha quedado genial, con ese apunte tan detallado de la vida de tu personaje y el entorno en el que se desarrolla la acción.
    Destaco entre otra muchas la frase ” en la umbría de la mañana”.
    Un abrazo

  19. calamanda

    Javier, gracias, coincido contigo en el gusto por las visualizaciones; ya sabes que no siempre es posible conseguirlas, por eso me alegra tu comentario. Besos

  20. calamanda

    Lorenzo, gracias por la amabilidad de tu comentario. No lo pensé, pero es cierto que coinciden en esa unión con la naturaleza y la poesía. Saludos

  21. Un relato poético sobre un tipo que no me acaba de convencer, quizás esa mezcla de vino y poesía me despista, y ese no dar ni palo en la labor, no sé. Aunque queda claro el mensaje sobre la esclavitud y la libertad, parece también un poco gandul. En un laberinto de sensaciones.

    Te he respondido a tu comentario en mi relato.

    1. calamanda

      Javier, la etiqueta que le han puesto sobre si bebe es invencion de esa gente. Había muerto, y no les interesó preguntarle o acercarse. Gracias y saludos

  22. aurora

    Mira, pues a mi también me parecía que el tal Juan es un vago de tomo y lomo. Todos currelando y él dándose a la vida contemplativa.

    Por cierto, Calamanda, igual se te ha colado, pero creo que reclinar es otra cosa, no? También me choca un poquito eso de que “nadie comenta”, cuando resulta que se pasan todo el relato criticando y murmurando. O ¿igual es que no lo he entendido bien?

    Abrazo.

    1. calamanda

      Aurora, Juan es distinto y eso no les gusta. Ese día murio en el campo antes de empezar la faena, y el que no se moviera en tanto tiempo no les llamó la atencion, por eso no lo comentaban; si atendian a los cuchicheos a los que estan acostumbrados. Gracias y abrazos

  23. calamanda

    Pulgacroft, los puntos y comas son un desafio. Un profesor de lengua nos decia que no nos liaramos mucho y los pusieramos a modo de punto y seguido pero en frases ú oraciones aún mas conectadas entre ellas que en el caso del punto y seguido. Reconozco que no son fáciles de usar. Poco a poco lo conseguiremos. Gracias y saludos.

  24. Ana Fúster

    Pues yo no sé si me he enterado de algo, pero me ha parecido que estamos hablando de un grupo de peones decimonónicos explotados hasta la saciedad por algún señorito sin escrúpulos; que Juan es un pobre desgraciado más que busca salida a su particular laberinto de sudor y semiesclavitud en la poesía y el vino; que se ha muerto y nadie se atreve ni siquiera a acercarse a comprobarlo porque les da miedo dejar de trabajar un segundo, por si acaso; que ya hay un “nuevo” que lo va a sustituir; y que, como dice Serrat en una canción (“Mi pueblo blanco”?), “me pregunto por qué nace la gente/ si nacer o morir es indiferente”. Hala, Susanita guapa, vete revisándome puntos y comas 🙂 Calamanda, me ha parecido un relato muy bien escrito, aunque igual no he dado ni una en la interpretación. Besos y suerte.

  25. Patricia Mejías J

    Calamanda, acabo de leer la interpretación que le da Ana F. a tu historia, y me he quedado como ¡oh, uh, tete, tete,! No había reparado en este giro de molinete. Si es así pues no me entere que el pobre de Juan se había muerto, y que ya tenía un reemplazo por lo que a nadie le importaba “molestarlo”, para ver qué le sucedía. Pero suelo ser muy despistada en general. Más bien, yo pensaba que Juan era el dueño o hijo del dueño de esas tierras, por lo que los demás lo catalogan de “señorito”. Sé que su deseo de libertad lo hace juntarse con la peonada para poder vivir de la poesía, y poder disponer de su tiempo sin obligaciones.

  26. Virtudes Torres

    Juan, rodeado de la naturaleza y su amor a ella, le da su vida a la vez que se lleva la grandeza de lo que ama.
    Los demás… como espectadores incongruentes de lo que no entienden, ni se dignan a acercarse a él.
    Tampoco sospechan que esa inmovilidad es demasiado hasta para Juan.
    Así es la reacción de la gente.
    Lo que no cuadra con su opinión, está de más.
    Abrazos.

  27. Marta

    Tu relato me ha transmitido paz y tranquilidad, Calamanda, a pesar de la primera descripción del duro trabajo de los jornaleros. Quizás los recursos poéticos que utilizas ayudan a ello.

    Me ha gustado mucho.
    Un abrazo
    Marta

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