Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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OCT124. LA OBEDIENTE TÍA MARGA, de Mercedes Jiménez Rueda

La tía Marga cumplió siempre con su deber. Renunció a ir a la escuela para poder cuidar a sus hermanos pequeños y, cuando éstos se casaron, atendió a sus padres en su enfermedad.
Nada más morir mi madre, la tía, ya casi centenaria, decidió venirse con nosotros para ayudarnos. Desde el primer momento llenó nuestras vidas de rígidas costumbres y de un olor a flores rancias. Durante el día iba de tarea en tarea, sin permitirse una distracción y, por las noches, rezaba durante horas con la lamparita encendida y hablaba en voz alta con sus familiares fallecidos. A mí me daba un poco de miedo y además, como compartíamos habitación, no me dejaba dormir, así que me quejé a mi padre.
-¡Déjese de rezos, mujer!-le regañó- . ¿No ve que la niña necesita descansar? Piensa usted más en los de allá arriba que en los de aquí abajo. Más le valdría estirar la pata y reunirse con ellos.
Al día siguiente la tía Marga amaneció sin pulso. Papá la contempló pensativo unos instantes.
-Esta mujer-dijo al fin con cierta admiración- ha sido obediente hasta para morirse.

8 Respuestas

  1. Muy bueno Mercedes, con ese toque de humor del padre y retratando la vida de tantas mujeres que consagraron (queriendo o no) sus vida a la tradición y las obligaciones. Obediente y cumplidora hasta con la muerte. Me ha gustado!!

  2. Qué triste el destino de esta mujer que sacrifica su vida para cuidar de los demás y estar pendiente de sus deseos (hasta cuando le mandan morirse!!!). Me trae a la cabeza la imagen de la típica solterona mayor enlutada que había antes en todos los pueblos. Un abrazo, Mercedes.

  3. Estirar la pata, vaya expresión y qué bien la aprovechaste para el micro. Tengo una colección de frases hechas para darles salida en micros. Ojalá que las sepa dar este juego tan bueno. Hay miles de ellas.
    Un abrazo.

  4. Muchísimas gracias a todos los que os habéis acercado a mi relato y a mi abnegada tía Marga, un personaje que tiene mucho de real (aunque llevado al exceso). Como algunos habéis apuntado es el retrato de un tipo de mujer característico de una generación de posguerra (o así lo concebí yo) y su choque con una generación actual, mucho más egoísta e incapaz de valorar su dedicación. Un beso a todos y mucha suerte con el veredicto del jurado. Mercedes Jiménez

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