Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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OCT47. INFIERNO, de Alejandro Pozo (Epífisis)

Huele a azufre.
En el extremo de la larga sala, en una esquina, tres biombos delimitan un espacio donde se encuentra una cama y en ella un bulto se revuelve en las sábanas.
Cada vez que lo hace, parte de su carne queda pegada a ellas y el olor que desprende enmascara el de los vapores sulfurosos.
Las lámparas incandescentes provocan sombras en el techo alto y al mirar sus pies, divisa dos ojillos rojizos nerviosos que desaparecen bajo la sábana. No sentía dolor, pero si un asco que hacía que intentara ahuyentarla.
Se subió a su cuerpo y al rato apareció por el embozo, con el hocico con restos de sangre y coágulos. Movía la cabeza compulsivamente, la nariz medio desprendida iba de un lado al otro, cuando en un movimiento raudo, la cazó al vuelo y saltó al suelo desapareciendo.
Le dijeron – Ve a Fontilles, te encantará, no querrás volver – recordó los años de tratamiento con termocauterios y galvanocauterios, el olor a su carne chamuscada, la pérdida progresiva de sus dedos, sus tumoraciones abiertas.
Por fin, cree llegada la hora, cierra los ojos y descansa.
Un ruido estridente de los biombos metálicos y despierta, otro día más.

57 Respuestas

  1. Epi, me dejaste boquiabierto. Tu texto parece una película de terror total. Las descripciones son muy buenas, duras, pero a la vez muy logradas. Quiero decirte que el mes pasado intenté escribir un relato erótico que se te lo iba a ofrecer, pero por desgracia me salió un porno total. Tuve que soportar de todo y tú donde estuviste amigo traidor para apoyarme. JA , JA , JA , menos mal hasta por un momento creía que me iban a echar de concurso. Un fuerte abrazo, Sotirios.(Un día te llevo por el cruising como me dijo un amigo antes de morir hay que probar de todo)

    1. Sotirios cuando iba a colgar el relato, leí el tuyo y me dije, con éste vale. Reconozco que fui cobarde y traidor pues te dejé solo a los pies de los caballos. De todas maneras por muy curioso que seas, yo no bajo al sótano y me estoy dos horas, por lo tanto lo de acompañarte al croissant ni lo sueñes.
      Un beso griego

  2. Estos argumentos son los que de verdad me apasionan, tanto que tengo que rectificar: No recuerdo a quien, pero he comentado hace un día o dos haber leído el mejor hasta ahora; pues no, creo sinceramente y de acuerdo con mis gustos personales, que el mejor es este tuyo(el tema de los lazarosos me trae de cabeza y Fontilles también -es mi organización predilecta y número uno para colaborar-Voy con frecuencia) Además lo has compuesto con muchísima propiedad y oficio. Estoy absolutamente abducido por tu texto [además parece que lo haya escrito yo] y no puedo por menos que manifestarte mi abismal admiración. ¡¡¡¡¡¡¡Ojalá sea uno de los ganadores cuando llegue noviembre!!!!!! Tenga usted Buenas Noches.

    1. El voluntariado en Fontilles siempre ha sido necesario, pues esta enfermedad quitaba la dignidad a los que la padecían y aún hoy día se les considera apestados. Me sigue asombrando que existan personas como tu que colaboren. Enhorabuena y gracias por tu labor.
      Un abrazo

  3. Algo tienen los tratamientos muy severos que nos recuerdan al infierno, como cuando huele a algo raro, o a fuego, o a carne que se quema,… De veras inquietante, de veras que sí. Enhorabuena.
    JM
    juanmanuelsanchezmoreno.blogspot.com

  4. Un verdadero infierno, sí. Menos mal que hoy en día la lepra tiene tratamiento y no se llega a estos extremos.
    Oye, Epi, el bicho con ojillos rojizos es una rata verdad?…Qué asco!!
    Un abrazo y suerte

  5. ¿Por qué siempre relacionamos el infierno con la muerte? ¿Somos tan malos?
    La verdad es que para alguien que padece una enfermedad tan terrible, seguro que más de una vez se ha planteado “qué he hecho para merecer este castigo”.
    La rata que se come la carne putrefacta, también podrían ser los prejuicios de la persona enferma a los que cada día se enfrenta.
    Me ha gustado tu relato. Estremecedor. Saludos.

  6. En otros tiempos esas enfermedades eran signos del pecado y un inicio del sufrimiento que les esperaba en el infierno. Aún hoy día los pacientes de lepra si salen por televisión, salen velados y con nombres falsos.
    Gracias Virtudes y un beso.

  7. Bien Epífisis. me has dejado helado, he sentido cómo se me caía a jirones un trozo de carne al leerte. Crudo, carnívoro, doliente… ufff.
    Suerte y abrazos

    Cosas de internet y círculos comunes que me han hecho llegar a ésta, tu casa y por aquí me quedo.
    Un abrazos te persigo.
    Invitada quedas a mi blog y quédate por allí si algo ves que te guste.

    http://montesinadas.blogspot.com.es/

  8. Al ser alumno de los Sagrados Corazones de Martín de los Heros de Madrid, vi unas cien veces Molokay y durante años soñé que se me caían trozos de carne y sufrí mucho.
    También te sigo.
    U abrazo

  9. Mis más sinceras enhorabuenas Alejandro -permíteme que use tu nombre real- Has dado un cambio de estilo y lo has hecho muy bien. Primer relato que toca la muerte en vida y el deseo de que llegue ese momento. Muy descriptivo, duro y directo, impactante diría. Te has hecho esperar todo el mes pasado y veo que vienes pisando fuerte. Me suelo fijar en los título, este está muy bien elegido, me ha gustado mucho!!!

  10. Hola Epi, que doloroso todo lo que nos relatas tan bien. Hay enfermedades que son crueles, no sólo por el padecimiento que conllevan sino por el rechazo que provocan.
    En fin, aunque hoy en día se vuelven a dar casos de tuberculosis y sífilis, afortunadamente los tratamientos son diferentes y efectivos.
    El mes pasado hiciste novillos, se te echó en falta.
    Te felicito por tu manera de escribir.
    Te mando un abrazo y mucha suerte.
    Elena

  11. Bueno, no se muy bien qué decir, me ha sorprendido el cambio, o mejor dicho, me ha sorprendido no encontrar, viniendo de ti, otra cosa debajo de ese movimiento de sábanas. Pero desde luego, o quizá por eso mismo, me ha impactado. Decididamente, me gusta el rumbo que le has dado esta vez a tu relato, cita infernal con la muerte que desgraciadamente, como dices, no era infrecuente ( y sospecho que aún hay sitios donde aún no es pasado) Mi más sincera felicitación, suerte y un beso.

  12. Eva, los cuentos que tengo de terror, creía que no eran adecuados para este blog, pensaba que debían ser más agradables. Este no acompaña para dormir en una casa rural. Tampoco vale.
    Un beso

    1. Alejandro, disiento. Los cuentos de terror antes de dormir dan unas ganas tremendas de apagar la luz y abrazarse fuerte bajo las mantas, lo cual es perfecto para casas rurales, urbanas e incluso tiendas de campaña. Otro beso más.

  13. Impresionante y aterrador. Enhorabuena, consigues recrear un angustioso ambiente con pocas y escogidas palabras. De lo mejor del mes, sin duda. Aunque no tenga nada que ver, me he acordado de la película “La guerra de los locos”, que describe de manera estremecedora la vida en un manicomio.

  14. Hola, Alejandro. Vuelves a la cita pisando fuerte y dando un giro a tu registro habitual, ya sabes que hay que probar de todo.Tu relato desde luego provoca, no estamos acostumbrados a que nos hablen de llagas y olores pestilentes del cuerpo, parece un tema tabú que todos nos esforzamos por enmascarar con “todo va bien”, “el tratamiento da resultados”, etc. Siempre evitando el morbo. Me gusta tu texto precisamente por meter el dedo en la llaga literalmente. Ahora bien, me quedan un par de dudas.
    No entiendo el cambio de tiempo verbal de presente a pasado a partir de “no sentía…”. ¿Obedece a algo que se me escapa? ¿Y quién salta al suelo desapareciendo, la rata recién cazada al vuelo? Quizá logró librarse en el último momento, a veces 200 palabras no nos dan pa tó.
    Un ejercicio muy bien tramado y con escenas de las que me gustan.
    Un abrazo.

  15. Susana, estos temas me gustan cantidad y escribo bastantes. El “no sentía” lo he puesto en el presente pues en la lepra hay una pérdida de sensibilidad y el dolor no se sufre igual.
    En cuanto a la rata, es ella la que caza al vuelo la nariz y es cierto que el gerundio se usa en hechos simultáneos y no consecutivos. Tendría que haber puesto” y desapareció “, pero ya iré cogiendo el tranquillo.
    Extremeño de nacimiento, infancia en Valladolid, 22 años en Canarias y madurez en Madrid forma un batiburrillo de leísmos, laísmos, deques y más zarandajas que paqué.
    Ya ves que me aplico, dime cosa, gracias, así veo que tu sombra es alargada.
    Un beso, bueno dos.

  16. Susana, no te puedo dar envidia, porque todos los días ves el mar y ya no sabrás apreciarlo en lo que vale.
    Pero mañana y el fin de semana veré tu bahía desde el hotel Real Eurostars de tu ciudad, espero que no me defraude. Quiero hacer otro relato al concurso, ya he presentado dos. En el 72 ( ya son ) ligué una alemana en la Belle Epóque, casi ni me acuerdo, que pena.
    Ya te contaré que tal se portó tu gente conmigo.
    Un beso y cuando vea una sombra larga me volveré.
    Un beso

  17. Hola, Epi.

    ¡Jó, cómo sabes conquistar a una dama (morbosa, en este caso)!
    Me encantan esos detalles tan asquerosos con los que describes el cuerpo del muerto en vida. Un relato visual y sensorial… Creo que he precibido hasta el olor a azufre.

    ¿Qué te digo que no te hayan dicho ya?.. Pues que es rotundo; eso es, rotundo.

    Un besotazo y mucha suerte.

  18. Tu relato me ha encantado, Epi, desde el título y la frase de inicio. Ahí consigues captar nuestra atención y ya no la sueltas, hasta que nos dejas en el infierno otro día más. Excelente la atmósfera y las descripciones. Consigues hacernos ver cómo debía ser ese infierno en vida. Me ha encantado.
    Saludos y suerte.

  19. Rafa, mucho tiempo sin comunicarnos, gracias por tus palabras. Ambientes hospitalarios he visto muchos y por desgracia no muy alejados del que he reflejado en el relato. Ya no.
    Un saludo

  20. Hola Epi. Ojalá siga entre lso premiables a día de hoy, porque sabes de lo que hablas, describes algo que no recuerdo o perfiero olvidar, y lo condensas en este espacio aunque si quieres escribir un relato más largo, podrías. Pero sería menos soportable la intensidad, supongo.
    Desde luego qu ecomentar algo más con o bien que lo has hecho tú, es perder el tiempo. Suerte, que no la necesitas.

  21. Epi, un relato duro. No conozco esas experiencias, pero me lo has hecho imaginar. Personalmente he tenido problemas de interpretación, no cambias de narrador pero a mí me lo parece. Me pierdo en “la cazó al vuelo y saltó al suelo desapareciendo”. ¿El enfermo salta al suelo? No, es la rata, entonces no la cazó. En fin, Epi, buen trabajo.

  22. Tienes razón Javier, ya me lo comentó Susana Revuelta y el gerundio tiene que ser simultáneo y sino es “desapareció”. Una cosa que he aprendido por estar con vosotros, gracias.
    Un abrazo

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