Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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44. Pérez

Las ratas husmean el aire. Buscan, hambrientas. Asaltan la despensa y arrasan con todo. Caen, con estrépito, los platos de la alacena.

Sorprenden a los padres durmiendo. Los atacan. Los gritos desde la habitación de matrimonio se confunden con los del chiquillo, que acaba de recibir un bocado feroz en el cuello. El pequeño se incorpora del lecho y trata, en vano, de frenar la hemorragia llevándose la mano a la herida. Las sábanas se tiñen de sangre. El animal se ensaña con el niño, araña y muerde brazos y piernas, hunde el hocico en la carne blanda del abdomen, recién abierta. Desgarra músculos y órganos, avanza implacablemente buscando una salida. Los alaridos se van atenuando. Ahora son sólo gemidos. La resistencia es cada vez menos enérgica. Inexistente, al fin.

Asoma la bestia por la boca entreabierta del cadáver y consigue salir. Baja por la pata y se detiene ante algo que brilla al pie del camastro. Por pura curiosidad. Olisquea con prevención el dientecito que el niño había escondido debajo de la almohada y que, durante el forcejeo, ha caído al suelo. No le ofrece mayor interés y abandona el cuarto a la carrera.

28 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Si lo que pretendías era impactar te aseguro que lo has conseguido. Desde que apareció en el cine el héroe/antihéroe Shreck parece que se instauró un género nuevo, el de reescribir los cuentos e historias clásicas con un sentido distinto. Si hablamos de escrituras diferentes a partir de una idea coonocida la tuya cambia el cuento y golpea a más no poder. El mítico roedor y benefactor infantil transformado en un monstruo peor que Alien o el tío de la motosierra es un concepto transgresor. Si alguien tiene alguna duda acerca de si la magia existe, o no, solo tiene que leer este relato, aunque quizá convendría avisar, como en las atracciones fuertes, que no es apto para cardíacos, embarazadas y personas impresionables en general.
    Un relato brutal, pero no solo por lo que narra, también por cómo lo hace, a eso se le llama calidad, unida a un adjetivo que no es fácil de aplicar hoy; calidad rompedora. A nadie puede dejar indiferente.
    Un abrazo, David. Suerte

    1. No sé si quería impactar pero sí sacudir un poco el árbol con un relato cruel. Para mi gusto aciertas sacando a colación a Shreck y los cuentos clásicos pero más que por Pérez (que no sé si, en realidad, es un cuento porque nunca lo he oído contar) por El flautista de Hamelín que sí que es cuento e inspiró, en parte, la historia. En cuanto a la calidad… de calidad son los comentarios que haces, amigo, auténticos comentarios de texto que nunca te agradeceremos lo suficiente.

      Un abrazo de vuelta, suerte también y gracias, como siempre, por tu generosidad con nuestros textos.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    La pérdida (no solo, por desgracia) de la inocencia. El tierno anhelo infaltil sucumbiendo ante el más castizo y repugnante de los gore. Que se aparten sicópatas americanos y demás. Muy bien escrito y planteado. Enhorabuena. Saludos y suerte.

    1. Te contesto a toro pasado con la esperanza de que te hayas recuperado de la pesadilla. Gracias por la deliciosidad, por la felicitación y mucha suerte para ti también, amiga.

  3. Asun Paredes

    Brutal, David. Cuánto me alegro de que mis hijos ya hayan mudado todos los dientes. Si no fuera así, esta noche no habría podido pegar ojo.
    Suerte.

  4. Vernay Juillet

    De tanto apretar los dientes mientras leía tu texto, me parece que ahora se me mueve uno… ¡muy bueno y sin una sola er-rata!…👏👏

  5. Tu relato es un motivo más para decirle a los niños que se cepillen muy muy muy buen los dientes… ¡Bravo por esa valentía! Dar la vuelta a uno de nuestros seres mágicos tradicilnales y convertirlo en un cuento macabro muy logrado.
    Gran relato!!

    1. Gracias por tus palabras, Salvador. Creo que, siguiendo la evolución lógica, lo próximo que habré de escribir será una historia en la que el hombre del saco sea alguien entrañable y amigo, ejem, de los niños. 😉

    1. Muchas gracias, Patricia. Creo que ya lo dije más arriba: me apetecía darle un meneíto a la última propuesta. Tanto almíbar nos puede dar un disgusto y más con las fiestas navideñas a la vuelta de la esquina 😉

    1. No me digas que le he dado la vuelta completa y he retornado al punto de inicio porque esa no era, en absoluto, mi intención, jajaja. Gracias por los bárbaros que me tocan, mucha suerte para ti también y abrazos a montones.

  6. Isabel

    Madre mia, por muy bien escrito que está, desde luego, su lectura me ha dejado horrorozida.

    Saco una sonrisa esforzada para desearte un ¡FELIZ AÑO 2018!
    Y escapo rápido de tu fiera.

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