Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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82. PREMONICIONES (Rafa Olivares)

Me desperté echado en un pasillo no muy largo de altas paredes de granito. Entreabrí los ojos y una tenue luz cenital apenas me permitió percibir los límites del lugar. Un sonoro zumbido en mi cabeza me impedía acceder a la memoria para poder entender dónde estaba y cómo había llegado allí. Poco a poco, concentrado en una respiración profunda, fui recobrando el equilibrio y mi mente la actividad.

No sabía cuánto tiempo podía haber transcurrido, quizás horas, quizás días. Unos recuerdos borrosos me situaban en un entorno de ansiedad, hastío y autocompasión.

Cuando me sentí con fuerzas suficientes me incorporé y, apoyando los brazos en los candentes muros, avancé despaciosamente. Observé que el corredor tenía accesos sin puertas, a derecha e izquierda, a otras galerías igual de largas y con el mismo tipo de conexiones. Estuve recorriéndolas durante horas, sin hallar ningún detalle de contraste que rompiera su absoluta monotonía, y con la inevitable sensación de haber pasado repetidas veces por los mismos sitios.

Al cabo, una luz pareció abrirse paso en mi cerebro y empecé a comprender. Aquel no era otro que el final del camino de perdición sobre el que tanto me habían advertido de joven.

53 Respuestas

  1. María Ordóñez

    Rafa, lo bueno es que tú todavía eres muy joven y muy juicioso, así que ese destino terrible, no te acecha! Me has hecho sentir lo feo de los laberintos, amigo! Ya quiero que llegue julio! Un abrazo!!!

  2. Has logrado trasmitir muy bien la sensación de estar perdido y encerrado en ese laberinto al que al parecer llegó tras una mala vida. A veces es difícil dar marcha atrás después de traspasar algunos umbrales. Muy interesante tu micro, Rafa. Un abrazo y suerte

  3. María José

    A veces tenemos que perdernos para encontrarnos y las advertencias no nos sirven , suelen ser un estímulo para llevar la contraria. Afortunadamente, “la luz se abre pasó…”
    Saludos y mucha suerte.

  4. Ángel Saiz Mora

    Al final se recoge lo sembrado, sólo es cuestión de tiempo. Parece que nos libramos, que lo que hemos hecho no tendrá consecuencias, pero todo, todo, repercute al final en nosotros.
    Suerte y un saludo.

  5. Isabel

    He sentido total claustrofobia en ese laberinto tan bien descrito en sensaciones.
    Sólo deseo que ese camino de perdición encuentre su salvación para el protagonista.
    Saludos

    1. Como le comentaba a Ana U., así será si así lo deseas que como lectora tienes todo el derecho a finalizar la historia como más te guste. ¡Faltaría más!
      Gracias por dejarte llevar por ese laberinto.
      Un beso Isabel.

  6. Un laberinto asfixiante, y como está muy bien contado, nos haces sentir esa angustia.
    Quizá el peor laberinto sea el de perdernos dentro de nosotros mismos.

    Saludos

  7. He leído tu relato dos veces. Y, en la segunda lectura, conociendo ya el final, me ha gustado todavía más que la primera.
    Premoniciones cumplidas que espero que acaben convertidas en anuncio de premio.
    Un abrazo.

  8. Modes Lobato Marcos

    Este pájaro, de joven, fue un parrandero, vicioso, putero y jugador.

    Y años después, pos claro, ay que he hecho con mi vida, ay si hubiera hecho caso a mi madre que la pobre era una santa, ay que jodido ando de la salud que cuando me levanto me duele hasta el píloro… Y en este plan.

    Horas después habrá vuelto a caer…

    Y es que de la perdición sólo se sale una vez que te has zambullido de lleno en ella.

    Aunque, a veces, viendo lo que hay ahí afuera casi dan ganas de seguir en el laberinto hasta el día que la palmes…

    Ummm, Rafa, creo que tu relato huele excesivamente a laurel.
    Y yo me alegraré sinceramente.

    Abrazo gordote.

  9. Me gusta como plasmas ese agobio y ese sentimiento cansino del protagonista. Tu relato apunta a perdición e incluso a un poco de indefensión aprendida, aunque las fuerzas que saca el protagonista de ninguna parte hacen que al final esa resignación esté pero no gane del todo. El final lo has llevado a un “comprender” algo: encontrar el sentido o el sinsentido de lo vivido (o eso me parece ver). Creo que el relato es arriesgado y está muy trabajado. Mucha suerte 🙂

  10. Hola, Rafa.

    Llego la última… He estado sumergida en ese mundo de perdiciones, igual que tu protagonista, jajaja.
    Has descrito un laberinto tremendo, ya me hubiera gustado ver en algo similar a Teseo, seguro que no hubiera salido de él porque no debe ser nada sencillo.
    Un micro trabajadísimo y se nota. Nos hace, a mí me ha hecho, sentir pena y angustia por el protagonista. Felicidades, Rafita, porque es muy bueno.

    Un besazo y que la suerte te acompañe.

    1. Pues saliste con nota, Towi. ¿De ahí te viene tu fantástica imaginación? Pues habrá que probarlo.
      No más trabajado -ni menos- que otros publicados por aquí. Para bien o para mal a todos les dedico muchas vueltas y revueltas. El nivel de los lectores de esta web no se merece menos. Luego sale lo que sale.
      Gracias y besotes.

  11. Toda una filosofia encerrada entre esas agobiantes paredes.He sentido angustia y, como otros por ahi, deseo de que haya una salida para ese parrandero y vividor, que esos tambien le ponen un puntito a la vida

    1. Tampoco quería sembrar el desasosiego entre la peña y bueno, … si empieza reconociendo en qué falló, puede ser el inicio de su recuperación, pero eso que lo cuente otro que lo cuentos rosa no me van.
      Reyes gracias por comentar.
      Abrazos.

  12. Mª Belén Mateos

    Rafa, coincido con mis compañeros, es agobiante este laberinto con el que tiene que enfrentarse tu protagonista. Por muy vividor que haya sido, siempre hay acciones buenas que pueden reducir le un poquito la condena que se merece.
    Suerte, un abrazo.

    1. ¿Por qué será que los golfos son los que más simpatías concitan?. Lo he descubierto demasiado tarde, equivoqué mi vida en el sentido contrario al del protagonista.
      Gracias por comentar María Magdalena, ¡uy! perdón, María Belén.
      Un beso.

  13. Esta luz no sé porque me parece como la esperanza, el perdón, la liberación. Me gusta mucho tu vocabulario y como cuentas el cuento. La verdad Rafa, me estás con tus escritos que eres muy bueno. Un fuerte abrazo, amigo , Sotirios.

  14. Está claro que, cuando se advierten las cosas, es por algo. Muchos jóvenes no ven el final del laberinto y prueban con el peligro, se enganchan a él y no hacen caso a los consejos. Hay que intentar coger la salida antes de que las advertencias se conviertan en premoniciones y la salida te coja a ti. Muy bien, Rafael.

  15. Pos no sé yo…una vida intensa hacia la perdición o una existencia para el sufrimiento y la fatalidad. Me imagino a un hombre, llegada su hora, que mira hacia atrás y no ve nada, solo la planicie de lo que fue su vida insulsa. No creo que se sienta mejor que el protagonista. En fin, los caminos del Señor son indestruibles. Buen y axfisiante trabajo, Rafa.

    Abracísimos.

    1. Pues visto así puedes tener razón. Una vida de reclusión y de solo “ora et labora” comparada con la de nuestro personaje, no sé, no sé. Y encima que descubra que lo de la existencia de Dios era una broma.
      Abrazotes, Juan.

  16. Buen texto Rafa, de todas maneras me tienes ganado desde casi siempre me gusta tu estilo de decir las cosas o de no decirlas y sólo meternos en tu mundo como en este relato introvertido con muchos picos de los que tirar. Algo angustioso que era lo que querías trasladar y sin solución posible dado el espíritu del personaje. Saludos y suerte te leo.
    Abrazos :))

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