Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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31. Rara atmósfera

Circunspecto, atusando el bigote, con la oreja pegada a la radio, el señor de la tienda de sombreros parecía de cera; para nada había escuchado los vítores que en la calle ancha se prodigaban al hombre, que altivo enarbolaba la mano desde una tarima ridícula. La oreja había permanecido atada a la radio, como si fuese la prolongación de la misma, y es que hay veces que las personas se mimetizan de tal forma que una no sabría distinguir una cosa de la otra.

De modo que toda una amalgama de  sonidos y voces se podían escuchar. Era fácil poder intuir que él se encontraría ahí dentro, junto a ese mundo tan misterioso y real, por el modo en que reaccionaba cada vez que la oreja se fundía junto al aparato, como una loncha de queso  cuando viaja en el microondas.

Voces con noticias de esto y aquello, sonidos relevantes que hacían trotar hasta los caballos, y el caballero de cera envuelto en ese humo misterioso, en ese otro lado.

13 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    ¡Alegría Preternatural poder presenciar después de tanto tiempo, aportaciones tuyas! Me gusta: Tengo pasión por las tiendas de sombreros -yo mismo he escrito verso y prosa inspirado por ellas- y concuerda un protagonista como el tuyo, aspecto de otra época, impepinablemente; la ambientación de tu composición echa mi imaginación varias cotas arribota y doy fe de que sobre todo me resulta misterioso. ¡Lo sé, lo sé, siempre me encuentro bien “al otro lado! Por eso me resulta familiar el humo misterioso.
    ¡¡Ha sido un placer!! J u a n , C o n G o r r a D e
    D e s h o l l i n a d o r .

  2. María Estévez

    Hola Juan, también me alegro de veras de volverte a leer, y sobre todo con tus gratificantes comentarios a lo que escribo.

    Gracias y un beso.

  3. María Rojas

    Buen año, María. Que buen relato, me encanta el “como una loncha de queso cuando viaja en el microondas”. y el remate “en ese otro lado”, en el que dejamos dormitar el espíritu.

    Abrazos.

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