Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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113. REMIGIO (M.Carme Marí)

En su cabeza los años han tejido nudos que le impiden guardar nuevos recuerdos. Pero aún le quedan los antiguos. Y por eso le duele el alma desde que lo han separado de su Rufus.
-Es por tu bien, papá. Aquí te cuidarán pues con nuestros horarios no podemos atenderte.
¿Por su bien?, piensa el anciano. Por su bien no dejaría su casa, sus tierras, su pueblo y el cariño de su compañero de fatigas.

Remigio se queda adormilado sentado al sol de media tarde, tras la cristalera desde donde contempla el tráfico de la gran ciudad que le abruma. Cuando el brazo le resbala del sillón espera inútilmente el lametón de Rufus, que le ponía una ancha sonrisa en la cara. Ahora es una arruga nueva lo que se instala en su rostro… ¡cuánto añora su vida!

El único rayo de esperanza que vislumbra es Andrés, su nieto. El chico ha cambiado en sus juegos los trenes por tractores, y escucha entusiasmado al abuelo cuando le habla del campo y las cosechas, la meteorología y las épocas para cada trabajo. Si Remigio aguanta un poco más, espera trasladar su pasión por la tierra al muchacho. No todo está perdido.

24 Respuestas

  1. Martín Zurita

    Hola. Mª Carme.
    Un texto triste el tuyo que, sin embargo, se abre con el final a la esperanza. Qué frase tan irónica y tan incierta es esa de “Por tu bien”. Cuantos egoísmos esconde o cuantas nefandas realidades para el que la pronuncia. Siempre hay tiempo si uno quiere de verdad. Qué penoso entrar, como el viejo de tu texto, en la edad de los despojos. Se lo han quitado de encima. El pobre pierde a su Rufus, el pueblo. Y le habita la añoranza, la morriña. Siente que le falta su vida. Que se lo han quitado todo. Menos mal que acude al rescate el nieto, ya crecido, que tiene una gran complicidad con él y va convertirse en el sustento de sus horas. El texto está muy bien escrito y contiene metáforas de gran valor a mi parecer. Mi muy enhorabuena. Y un beso.

    1. Muchas gracias Eduardo por tu comentario, celebro que te guste el texto.
      El final como dices se abre a la esperanza, aunque en el caso de muchos de nuestros mayores ni eso les queda. Sobre el “Por tu bien” habrá ocasiones de falta de implicación por parte de la familia y otras en que realmente esa persona necesita atención 24 horas. Si todos pudiéramos envejecer sin problemas…
      Un beso.
      Carme.

  2. María Jesús Briones

    Melancólico y real. ¡pobres Remigio y Rufus!, separados al final de la vida, cuando más se necesitan. Lo has contado de una forma que llega al alma.
    Felicidades, Carme

    1. Es verdad M.Jesús, cuando alguien se encuentra mal es cuando más necesita el cariño especialmente de su compañero de fatigas, en este caso el perro.
      Hay muchas opiniones que avalan la compañía de mascotas en las residencias, pues anima mucho a la gente mayor. De hecho la primera causa de dejar mascotas en casas de acogida es la entrada de sus dueños en residencias… A veces es triste la vida…
      Me gusta que te llegue al alma. Gracias y un abrazo.
      Carme.

  3. Ángel Saiz Mora

    Los años, la decadencia física, una familia que por comodidad propia le separa de lo único que le quedaba: su entorno, sus amigos y, entre ellos, alguien que no le fallaba, su fiel perro; seguro que ni uno ni otro entienden esa separación. Por fortuna, tal vez todo no esté perdido. Su existencia adquiere sentido con ese nieto, su cabeza funciona para contar experiencias pasadas, se siente útil y lo es.
    Un relato que enseña que siempre hay un motivo para seguir.
    Un abrazo, Carme. Suerte

    1. Eso es, Ángel. No entienden la separación, sólo la sufren.
      Pero con el nieto tiene alegrías, que también le vendrán bien al pobre Remigio.
      Hay momentos de la vida en que ser útil o sentirse escuchado es mucho más importante que en otros.
      Gracias por comentar. Un beso.
      Carme.

  4. J u a n P é r e z

    Microcuento nostálgico, valetudinario, acerbo sin duda. Tus palabras lo instalan gratamente en mi cerebro y lo leo como una literatura de melancolías costumbristas. Tu sello personal, estilo serio, le dan la importancia perfecta.
    ¡Buenas tardes maja!

    1. Juan, hasta con tus comentario aprendo palabras.
      Ciertamente valetudinario y acerbo, pero la realidad lo es al llegar a cierta edad o condiciones físicas/mentales.
      El deseo es que todos los que esten en situación similar al menos tengan un punto de apoyo que les de ánimo para sonreir, aunque sea de vez en cuando.
      Un abrazo.
      Carme.

  5. Jesús Garabato Rodríguez

    Ojalá que nuestro amigo Remigio consiga trasvasarle sus saberes al nieto antes de que, este, por ley de vida, eche también a volar, sabe dios con que intereses. Muy real lo que nos narras con maestría, sencillez y sentimiento. Enhorabuena, M. Carme. Saludos y suerte.

  6. Olga Noya

    Muy buen tema para tu relato, Carme. Hace tiempo conocí un señor en una residencia que podía ser perfectamente Remigio. Este anciano lo único que añoraba desde que ingresó era a su perro. Es curioso los lazos de amor que se crean con las mascotas. Lo digo desde la ignorancia porque yo no tengo, ni puedo tener desgraciadamente.
    Es tan sencillo tu texto y tan cotidiano, que llega perfectamente al corazón. Esperemos que el nieto haga más llevaderos días del anciano con sus visitas.
    Muchos besos y mucha suerte. 🙂

    1. Creo que debe haber más “Remigios” en residencias de los que nos pensamos. La relación que se establece con una mascota casi iguala a la de otra persona en aquellos casos en que es la única compañía y se tienen pocas actividades más que ver pasar los días. Se hacen querer y se les quiere.
      Me alegro de que te llegue al corazón.
      Besos de vuelta, Olga. Gracias por tu comentario.
      Carme.

  7. J. Ignacio

    Triste y hermoso al mismo tiempo. Emociona sinceramente. Todo lo que te dicen los compañeros es verdad, y aún se quedan cortos.

    Personalmente me ha gustado mucho, felicidades.

  8. Rafa Heredero

    Qué triste es (o qué triste consuelo resulta) que solo te quede vivir lo que quieres a través de los demás, a pesar de ese atisbo de alegría. Y a tu protagonista además se le priva de esa compañía que a veces es lo único que les queda a las personas mayores para aferrarse. Este relato podría rodarse en blanco y negro, con un fondo de lluvia, muchos primeros planos, como si Remigio no tuviese ya más que un espacio mínimo donde moverse, y un montón de melancolía.
    Suerte y saludos, Carme.

    1. ¡Qué bonita escena propones para representar el relato! Te nombro desde ya mismo el director de la peli 🙂
      La tristeza está en la base del día a día de muchos de nuestros mayores. Pero si tienen un pequeño aderezo de alegría, ya no es tan gris su vida.
      Gracias por pasarte por mi relato, Rafa. Un beso.
      Carme.

    1. Y es que hay tantas tristezas en esta vida…
      Desafortunadamente es más real la primera parte del relato (abuelos en residencias) que la segunda (nietos que tomen el relevo en sus ocupaciones).
      Gracias por pararte a comentar, un abrazo.
      Carme.

  9. No todo está perdido, Carme. Confío en que el abuelo pueda aguantar y poder sembrar ese amor hacia el campo en su nieto.
    El relato es tremendamente visual y fiel a la realidad que vivimos. Ayer mismo en la tele vi a un anciano hospitalizado al que consiguieron hacer llegar (firmando todos los protocolos sanitarios imaginables) su mascota. Ay, la cara del abuelito… un poema de felicidad.
    Un besazo y mucha suerte.

    1. No vi esa información en la tele, pero me imagino que le habrá servido como la mejor medicina del mundo, y sin pasar por ensayos clínicos!
      En mi relato la esperanza de esa siembre está ahí, para animar al pobre abuelo que tanto echa de menos su vida.
      Otro beso va de vuelta, Towanda.
      Carme.

  10. Salvador Esteve

    Un relato contundente en las emociones que refleja la tiranía de la vejez, separándole, por circunstancias, de su añorado entorno. Me ha gustado mucho, Carme. Abrazos y suerte.

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