Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Ronda 1 – Aquelarre 3

Los participantes con el alias :  ENGENDRO – CALABAZA – MORTICIA

deberán escribir un relato :

  • Donde aparezca el pecado de la Lujuria.
  • Plazo : hasta el domingo 17 a las 23:59 hora peninsular de España
  • Extensión: 123 palabras Máximas (título NO incluido)
  • Ambientado en el escenario : HOSPITAL

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3 Respuestas

  1. Lujuria Monstruoscopica

    ENGENDRO – Si las paredes hablaran…
    Mi último recuerdo es el accidente, desde entonces estoy atrapado en este cuerpo y en esta cama. Los médicos dicen que no siento nada, pero se equivocan, si no que se lo pregunten a la enfermera que me puso la sonda vesical, tanto tocar y luego se hace la sorprendida con mi erección. No tardó en volver y con la excusa de colocarme una vía intravenosa, me palpó las partes blandas hasta que se volvieron duras y claro, el monitor de frecuencia cardíaca se volvió loco. Hace un momento unas manos fuertes me han colocado boca abajo y con el culo en pompa. Me temo que no es un enema lo que está penetrando por mi retaguardia.

  2. Lujuria Monstruoscopica

    CALABAZA – DEL PRIAPISMO Y ROMBOS AZULES
    Las noches de guardia son muy largas e intensas, hay veces que entre urgencia y urgencia se pone alguna “chati” a tiro y, cuando no es una auxiliar con la excusa de revisar el botiquín, es una paciente aquejada de calores nocturnos. Uno, que es muy caballero, acude siempre a las llamadas de estas féminas y, aunque siempre he sido un tigre, ahora necesito pequeñas ayudas. Pero hoy me pasé con la dosis; la jefa de enfermeras montó una de las suyas, quise estar a la altura y se me fue la mano. Desde entonces estoy escondido en el almacén, intentando ocultar este paquete y pensando cuándo podré marcharme a casa, porque sigo viéndolo todo muy azul.

  3. Lujuria Monstruoscopica

    MORTICIA – ¿AL FONDO A LA DERECHA?
    Llegó al hospital con tiempo y subió a la planta de consultas externas. Pensaba esperar leyendo un periódico deportivo pero los pechos voluptuosos de la mujer sentada enfrente atrajeron su atención y su imaginación empezó a caminar. Ella le devolvía la mirada bajo unas hermosas pestañas. Al poco rato entró una muchacha encaramada a unos tacones luciendo un escote hasta el ombligo. Espectacular. Su mente recreaba con ellas los actos más lascivos. Tras el guiño que le lanzó la segunda sus pensamientos alcanzaron el galope desenfrenado. Su sueño de un trío… Pensó rápido. Fue al mostrador:
    -¿El lavabo para silla de ruedas? Coincidir en la sala de espera con las consultas de ginecología es todo un acierto.
    -Caballero, aquí sólo visitan dos andrólogos.

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