Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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Ronda 2 – Poltrona 10

Los participantes con el alias :  DRÁCULA– SEPULTURERO– BRUJO

deberán escribir un relato :

  • El pecado de la pereza NO debe aparecer. Tema libre.
  • Plazo : hasta el domingo 24 a las 23:59 hora peninsular de España
  • Extensión: 123 palabras EXACTAS  (título NO incluido)
  • Con las palabras : mandrágora y una bolita del bingo

Dejad vuestro relato en este enlace

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4 Respuestas

  1. Perez@Dora

    SEPULTURERO – DESAFORTUNADO EN EL JUEGO,…….
    Me enamoré de ella en el bingo. Sentí un flechazo cuando sacó la bola de “La mala pata” para cantar línea. Aquella tarde la suerte se esfumó y lo he perdido todo: mi mujer me dejó por un amigo, mis hijos me repudian, el negocio familiar quebró, y hasta he tenido que devolver el coche. Cada día regreso para ver cómo contonea entre las mesas su cuerpo de vértigo, para poder embriagarme con su aroma a mandrágora mientras deposita un cartón encima de la mesa y me desea suerte al oído. La tengo delante, me regala su gesto favorito desde la mirada y yo, sumiso, le entrego el último euro, mi postrera oportunidad, convencido de que lo del refrán todavía puede hacerse realidad.

  2. Perez@Dora

    BRUJO – EL DÍA DE LA BESTIA
    Aquel año, nos juntamos trece para celebrar la Nochemala: mis padres, el abuelo y yo; el tío Belcebú, su esposa Satanasa y la prima Luciferina; y los tíos del inframundo y su vástago de tres cabezas. Mamá había preparado una cena para chuparse los dedos: costillas de bebé y un pudding de almas con mandrágora. Después de los postres, como cada año, los mayores sacaron el bingo; mientras, Luci y yo nos fuimos a mi habitación. Hacía muchísimo que no la veía y me fijé que le estaban empezando a crecer los cuernos. Estaba guapísima. Desde el comedor, mi abuelo me gritaba que faltaba una bolita y que no podían jugar. Mi prima me cogió del rabo y ya no escuché nada más.

  3. Perez@Dora

    DRÁCULA – Mañanitas de diciembre
    Oí que mi padre le decía a mi madre que ya había comprado los regalos de Navidad para los nietos.
    A la niña, le compré una muñeca para que aprenda a ser mamá. Al niño, una ametralladora, con la esperanza de que sepa usarla a la hora de defender el honor de la familia y de la patria.
    Tirado en la hamaca y con una bolita de bingo en la mano, miraba a las mariposas revolotear entre las flores liliáceas de mandrágora. Me preguntaba si valía la pena vivir para ver resueltas estas cuestiones. También pensaba en lo estrecho que es el hueco en que te meten. Así que lo mejor era, seguir comiendo la sopa boba y probando suerte en el casino.

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