Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

Ronda 3 – Banquete 2

Los participantes con el alias :   LUTO  – ABISMO  – FANTASMA

deberán escribir un relato :

  • Cuyo tema central sea el pecado de la GULA
  • Plazo : hasta el domingo 1 de octubre a las 23:59 hora peninsular de España
  • Extensión: 150 palabras MÁXIMAS  (título NO incluido)
  • El TÍTULO debe contener una palabra de la lista 1 y además otra palabra de la lista 2.  Admitimos singulares/plurales y cambios de género (femenino/masculino) de las palabras propuestas.

LISTA 1 :  té – sobredosis – destilador

LISTA 2 : algas – lluvia – viento

Nota : El título puede tener más palabras (si queréis) usando siempre al menos una palabra de cada una de las dos listas e incorporando nuevas, por ejemplo serían válidos títulos como:

té de algas, sobredosis de lluvia y viento, la muerte del destilador de algas etc…

 

Dejad vuestro relato en este enlace

Podéis votar en este otro

 

 

5 Respuestas

  1. Doña Gula jamonera

    ABISMO – AROMA A TÉ EN EL VIENTO
    El padre de nuestra priora fue un diplomático que desempeñó su cargo en diferentes países. La madre Christine, educada en Birmingham, nunca abandonó su afición al té. Era la primera colación después de maitines y el refrigerio tras las oraciones de vísperas. Se decía que guardaba hojas de esta planta entre los hábitos doblados de su celda.
    Un primero de noviembre, día en el que murió, se levantó un fuerte viento otoñal que llenó de aroma a té todo el convento y conmocionó a toda la congregación. Sin duda, su alma ascendía a los cielos en olor a santidad.
    Nos reunimos en torno a sus restos mortales para alzar nuestras plegarias y expresarle nuestro amor. Al finalizar, nos miramos con los ojos brillantes de gloria. Hasta sus huesos de santa sabían dulces como pastas de té.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Ya me estoy relamiendo pensando en esos huesos de santa con sabor a pastas de té. Y menos mal que no son huesos de santo con sabor a pastos de té, porque el té y todas esas infusiones, para algunos tan sabrosas y reconfortantes, me dan repelús; no así tu cuento, por cierto. Saludos y suerte, Abismo.

  3. Doña Gula jamonera

    LUTO – SOBREDOSIS DE NOSOTROS AGITADA POR EL VIENTO
    Al principio de nuestra historia nos comíamos a besos, merendándonos con pasión entre las sábanas. Después vinieron las cenas de amor a deshoras, mientras nos atragantábamos de ternura saboreando el manjar de la convivencia.
    Cuando comenzaron a escasear las reservas de cariño, tú te aficionaste a devorar mi espacio y mi vitalidad. Yo me acostumbré a guardarme las sobras de los desplantes del desayuno para masticarlos a media mañana.
    Hoy hemos preparado un almuerzo de reconciliación, picando sin apetito de los platos que tanto nos gustaban antes. Hasta que ha empezado a soplar este aire frío de otoño que ha desatado un huracán de desamor. Hemos acabado tragándonos todos los reproches que teníamos guardados en la despensa.
    Antes de terminar el postre, te has levantado de la mesa y yo me he quedado ahíta, con tu último insulto, duro y amargo, atravesado en la garganta.

  4. Doña Gula jamonera

    FANTASMA -Té de lluvia con pastas al viento
    Cuando llueve, sacamos los cacharros de la cocina al patio para que se llenen. La abuela, que en su otra vida fue una dama inglesa, nos ha enseñado todos los secretos del té. La temperatura exacta del agua, que como nos cortaron el gas, conseguimos quemando los pocos muebles sobrevivientes. La mezcla de hojas a utilizar: tres del limonero de la vecina y cuatro del ligustro de la entrada. El toque dulce que disputamos picadura a picadura con las abejas.
    Lo mejor: las pastas. Amasadas con lodo del camino y crocante de hormigas. Todo aromatizado al viento de tormenta. Una exquisitez.
    A veces, los niños nos chupamos tanto los dedos, que terminamos arrancándolos de nuestras manos. La abuela nos acusa de estar pecando por gula y como auténtica dama inglesa no admite discusiones. No podéis tener tanta hambre, repite. Solo han pasado dos meses desde la última vez que llovió.

Dejar una respuesta