Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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81. Rumbo al Sueño Americano (María Ordóñez)

Cuando logra abrir los ojos, la luz que se cuela entre las ramas la obliga a cerrarlos de nuevo. 40 grados a la sombra. La tierra arde. Su cabeza estalla.

No te vayas, m’hijita, no te vayas. Su garganta reseca, ya no produce sonido alguno.  Amá, sin luz, me perdí entre los cactus. El pollero taconea la tierra desesperado. Vámonos  chica, nomás faltas tú. ¡Ya voy! No llore, viejita. Lueguito le mando dinero pa´que pague el hospital.

Un vehículo se acerca.

Agua, mamá, agua.

Llegaron de noche a la frontera. Al desierto. Brincaron el muro y siguiendo una única lámpara, a caminar en semejante laberinto. Con hambre, rendidos, todos avanzan entre los espinos. ¡La migra! gritó el pollero. Los hombres corrieron. Ella también, pero perdió la luz y allí quedó.

¿Qué hora es? Su pierna arde. Agua, viejita, deme agua. M’hija, quédate. Lueguito regreso, má. No llore. No llore.

Una sombra cubrió su cuerpo.

Sus brazos gozosos levantan agua del río y sonriendo salpica a sus hermanos. Agua, agua. Hija, por favor, no partas. Cómo no partir. Sólo allá podrá juntar dinero para salvar al padre.

Está viva, señor.

Vuelvo pronto, viejita. Recuerde ¡la quiero!

Súbanla a la patrulla. Todavía respira.

 

 

50 Respuestas

  1. Carmen

    Tu relato pone los pelos de punto, María, pero sobre todo, porque es real. He oído historias como ésta.
    Por cierto, el “pollero” es el que lleva a los emigrantes a U.S.A., por si alguien no lo sabía.

  2. Tan crudo como creible. Se perciben muy reales los diálogos entre madre e hija, con ese argot tan mexicano que al leerlo se siente hasta la musicalidad de vuestra entonación.
    Me ha encantado María. Merecedor de laureles.
    Abrazos desde este lado del charco.

    1. María Ordóñez

      Rafa, mil gracias, eres muy generoso. Qué bueno que “oíste” la música. Yo también, cuando leo vuestros relatos, me fascino recordando el acento español. Un abrazo enorme!

    1. María Ordóñez

      Isabel, agradezco que hayas encontrado el amor en esas líneas. Casi todas esas historias, tienen un transfondo de amor maravilloso. Beso!

  3. María José

    La vida es un laberinto y, si eres pobre, más laberinto y más barreras que saltar. Algunos llegan a la salida, otros se quedan en el camino. Pero siempre,siempre hay alguien que se enriquece a costa del sufrimiento ajeno. Los derechos humanos son un asignatura pendiente para esta sociedad.
    No se me rinda. Muy bueno, María.Un abrazo

    1. María Ordóñez

      María José, qué razón tienes. Los que vivimos en la burbuja del bienestar, debemos denunciar en todos los frentes. Gracias por leerme! Un abrazo.

  4. Muy especial la forma de narrarlo, como mezclas tiempos, he tenido que leerlo un par de veces.
    Qué triste tener que dejar tu casa poniendo en peligro tu propia vida. Sé cómo lo escribes, me encantaría oírtelo decir. 😉
    Un abrazo María.

    1. María Ordóñez

      Gracias Rosy, por tu comentario. Una realidad que no parece tener fin. Estás invitada a casa, en México. Sería una hermosa experiencia, oírte a ti y que me oigas tú! Un beso!

  5. ESther Gomez

    Impactante tu relato que habla del sufrimiento de muchas personas sea cual sea la frontera en la que se encuentren. Suerte
    Un beso

  6. Buenas, María, leyendo tu relato me he enterado que escribes desde el otro lado del océano y me digo pero qué maravilla de página es esta que nos permite este intercambio cultural, tan enriquecedor como tu relato. Dos lecciones, una de intercambios lingüísticos, me va a venir bien seguir leyéndote para aprender cosas y giros del español de América; la otra esa realidad que tan bien has plasmado y que has logrado aportar un poco más de luz. Un problema social que aquí en España está a la orden del día con los inmigrantes arriesgando su vida por llegar al paraíso. En el mes de marzo, también toqué esta temática con un relato titulado ‘Cuéntame un cuento’.
    Un placer leerte por aquí… ya espero el tuyo de julio en ese hotel de carretera.
    saludos, María.

    1. María Ordóñez

      Lorenzo, muchas gracias por tu comentario. Buscaré tu cuento y estoy segura de que me gustará tanto como el de éste mes. Ojalá mis relatos puedan reflejar en algo, la riqueza que ha alcanzado nuestro idioma al haberse extendido por tan distintos medios geográficos. Yo aprendo de todos ustedes, todos los días y estoy encantada. Un abrazo grande, volando hacia la bella España, hasta encontrarte en donde estés!

    1. María Ordóñez

      Edita, eres muy amable y generosa. El tema del mes era todo un reto y traté de ponerme a la altura. Muchas gracias y un beso!

  7. María Ordóñez

    Ana, ya lo he dicho un par de veces, pero lo repito. La suerte es ya mía, de poder ser leída por literatos tan magníficos como son ustedes. Agradezco mucho tus palabras. Es cierto, el amor siempre reconforta. Un abrazo!

  8. María Ordóñez

    Qué linda, Isabel, ¡Gracias! Mis hijos podrán gozar música y letra, así como el video. Qué bien inspirado tu relato! Besos!

    1. María Ordóñez

      Concha, muchas gracias. Eres muy amable. Y tienes razón, lo que sucede en las fronteras entre la miseria y la riqueza, es terrible y pasa todos los días. Un gran abrazo!

  9. Salvador Esteve

    María, que dura realidad la que has reflejado, el valor y la lucha en el laberinto para encontrar una salida para uno mismo y para los seres queridos. Me ha gustado mucho. Abrazos y suerte.

  10. María Ordóñez

    Gracias Salvador, me alegro mucho de que te haya gustado. La solidaridad está presente en los lugares que menos suponemos. Es cierto. Abrazos también!

  11. Ángel Saiz Mora

    Dura realidad que obliga a las personas a emprender un viaje de vida o muerte por un espacio que, por ser abierto, no deja de ser menos laberíntico.
    Infierno, lucha, amor, solidaridad, todo esto y más tiene este buen relato.
    Un saludo y suerte.

  12. María Ordóñez

    Muchas gracias por tu amable comentario Ángel. Así es. Hay realidades tremendas, que efectivamente nos sitúan como en un laberinto. Un abrazo!

  13. María Ordóñez

    Muchas gracias por tu amable comentario Ángel y muchas gracias por leerme ya que a mi, me ha encantado tu relato! Y pues, así es. Hay realidades tremendas, que efectivamente son verdaderos laberintos! Un abrazo!

  14. Blanca Oteiza

    Maria, una historia conmovedora y real donde plasmas muy bien el laberinto de madre e hija con esos dialogos tan melodicos de las tierras mexicanas.
    Me ha gustado mucho.
    Un abrazo

    1. María Ordóñez

      Blanca, muchas gracias por contarme que te ha gustado el relato. Ese es un gran aliciente para alguien, que como yo, está aprendiendo de todos ustedes. Es desgarrador lo que sucede en las fronteras, es verdad. Estamos inmersos en un sistema que de por sí, ya es un laberinto. Un abrazo!

  15. Coincido en lo bonita que es esta idea del ENTC que nos permite cruzar relatos y además en tu caso nos brinda una maravillosa oportunidad de disfrutar de intercambio cultural El relato destila crudeza y la denuncia que haces es demoledora. Mucha suerte 🙂

    1. María Ordóñez

      Juan Antonio, me encanta esa fotito de tí con tu hermoso niño. Te agradezco mucho el comentario. Voy a tratar de escribir algo más alegre y optimista. A ver qué dice la vida, el día que me siente a confrontar el reto de julio. Un abrazo interoceánico!!!

  16. Maria Rojas

    Buen relato de los escabrosos laberintos que atraviesan tantos mejicanos para tratar de alcanzar ese “sueño americano”.

    Suerte tocaya.

  17. María Ordóñez, parece que dejé un comentario anterior en otra entrada. Me gusta este relato y creo que es muy acertado el lenguaje coloquial y los términos regionales que utiliza. Narra, muy bien, la realidad de muchos que son obligados (no les queda otra alternativa) a aventurarse en estas travesías. Muy bueno, suerte y saludos.

  18. Izaskun

    Dura la realidad que presentas Maria, pero on mucha dulzura en las palabras tiernas entre la madre y la hija. Gracias por regalarnos tus palabras desde el otro lado del oceano. Mucha suerte y un abrazo apretado.

  19. María Ordóñez

    Gracias a tí, Izaskun, por leerme. Hasta la miseria humana más tremenda, puede encontrarse la dulzura, ¿verdad? Es lo bueno de la vida. Otro abrazo grande para ti!

  20. Mª Belén Mateos

    Escalofriante y real relato.¡vaya laberinto de desventuras que sufren tus protagonistas! Bien llevada la historia hasta el final, triste final para muchos,
    suerte, un beso.

  21. Hola, María.

    Es tan duro como hermoso en la narración. Creo que es un buen candidato a las mieles de este mes. A mí se me ha puesto la piel de gallina…
    Un besazo y mucha suerte.

  22. María Ordóñez

    Towanda, agradezco mucho tu generosidad. Esta página es un reto que he tomado con toda mi energía y entusiasmo. Estoy feliz por el aprendizaje cotidiano, con escritores tan magníficos como lo son todos ustedes. Además, hay tanto que denunciar en este mundo y esta ventana se presta muy bien. Otro gran beso para ti y a ver si algún día me platicas de dónde viene tu singular y bello nombre Towanda…! Muchas Gracias!!!

  23. Me he quedado prendada de este cuento triste, con un dialogo creíble y tierno: y un lenguaje propio que golpea con más realismo, si cabe. Una historia que se repite a ambos lados del charco. La escribes con los giros propios de tu tierra, pero podría trasladarse a la alambrada de Melilla o a una playa de Canarias. Es un laberinto de injusticia y desigualdad. Habrá que seguir luchando.
    Suerte y abrazos

  24. María Ordóñez

    Así es Anna. Habrá que seguir luchando, porque, como bien se ve en tu precioso relato y en tantos otros, el amor está detrás de casi todas las historias, las felices y las tristes. Y el amor, bien vale la lucha. Gracias por leerme, eso ya es una gran suerte para mi. Un gran abrazo!

  25. Patricia Mejías J

    María. O ¿Con qué también eres de este lado del Atlántico? NO dejó de bendecir la tecnología de este siglo que nos permite a tantos y de tantos lugares comunicarnos entre sí, sin importar la distancia y sin siquiera mencionar la palabra “inmigrante cibernético”, sino que somos una gran comunidad. Al contrario, de lo que pasa en las fronteras imaginarias pero reales que dividen pueblos y personas.
    Aquí también tenemos esa realidad, solo que, en lugar de polleros, los llaman coyotes. Últimamente, han venido inmigrantes ilegales desde ultramar. Ya no solo emigran por falta de dinero, sino por los conflictos en Medio Oriente. Una señora, no se si siria o de otra nacionalidad, entró al país en busca del “sueño de paz americano”. Venía en busca de asilo, porque le habían dicho que en este país no había ejercito. En la guerra, le mataron a su esposo e hijos, y arriesgó todo en un viaje en un barco destartalado para alcanzar un lugar “donde no se matan entre hermanos”.
    Tu cuento remarca esa realidad de cualquiera que deja su patria en busca de mejores oportunidades de vida o de llevarse, como en este caso, esas oportunidades de mejoramiento hacia sus países de origen. Este relato es uno de mis favoritos para estar en el pódium, y esta vez sí reclamó si no le habrán un espacio a un relato maravilloso con un final amargo que remarca ese “Vuelvo pronto, viejita. Recuerde ¡la quiero!”

  26. María Ordóñez

    Patricia, eres muy amable conmigo que tan sólo soy una aprendíz. Por lo que me dices, eres de Costa Rica, ¿verdad? Ohhhh, qué emoción. Te cuento que tengo un hijo que acaba de ser transferido a tu país… Bueno… esta temática de la migración forzada, es tremenda y creo que hay que tomar todos los foros posibles para denunciar. Aquí también les decimos coyotes, a esos desalmados que lucran con la vida de la gente. En la frontera de Sonora, por alguna razón, les dicen polleros… Hay quien piensa que el mundo está de cabeza, pero yo creo que siempre lo ha estado. Mientras no alcancemos ese estado ideal de justicia social, los problemas serán los mismos. En algunos lugares, más que en otros. Nuevamente gracias por tu gran generosidad. Acabo casi de entrar a esta magnífica página, donde confluyen geniales escritores, como tú con tus tijeras mágicas, de los que aprendo todos los días. Gracias por eso también y aquí nos seguiremos viendo. Un gran abrazo, Patricia!

  27. Marta

    ¡Pufff! ¡Qué duro relato, María!
    Pero muy rápido, dinámico, con ese ritmo de los diálogos y las acciones.
    Me ha gustado mucho.
    Enhorabuena
    Un abrazo
    Marta

  28. María Ordóñez

    Muchas gracias Marta, me alegro que te haya gustado, aunque sé que es un relato que quiere denunciar nuestra dura realidad. A ver si soy capaz de escribir algo más amable este mes de julio. Un abrazo para ti también. María

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